Y los que confían en Etiopía y se enorgullecen de Egipto quedarán aterrados y avergonzados. En aquel día los habitantes de esta costa dirán: “Fíjense, ahí tienen a los que eran nuestra esperanza, ¡aquellos a quienes acudíamos en busca de ayuda, para que nos libraran del rey de Asiria! Y ahora, ¿cómo podremos escapar?” »
Isaías 20:5-6
El pueblo de Israel se vio sometido a la dominación de potencias extranjeras debido a su terquedad e idolatría. Muchas veces lo malo que nos ocurre es debido a nuestra propia desobediencia a Dios.
El pueblo no Israel no sólo era desobediente sino también fue falto de entendimiento, ya que en vez de acudir a Dios para que los liberara de la opresion acudían a otras potencias para que los ayudaran.
Y aquí esta el peligro de colocar nuestra esperanza en otro que no sea Dios. El resultado es como lo señala el profeta en el texto: terror y vergüenza. Y aun más: mayor desesperación.
No busques solución donde no la puedes hayar, busca a Dios y pon tu confianza y tu esperanza en él y obtendrás la respuesta que buscas.



