Posteado por: pacifista | Junio 27, 2008

La palabra de hoy 27 de junio de 2008

Señor, mi corazón no es orgulloso,
ni son altivos mis ojos;
no busco grandezas desmedidas,
ni proezas que excedan a mis fuerzas. 
Todo lo contrario:
he calmado y aquietado mis ansias.
Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre.
¡Mi alma es como un niño recién amamantado!

Israel, pon tu esperanza en el Señor
desde ahora y para siempre.

Salmos 131:1-3

Uno de los beneficios de poner nuestra esperanza en Dios es que nos coloca en el sitio justo donde debemos estar.

Cuando sabemos que nuestras fuerzas son insuficientes e inefectivas para lidiar con la situación que estamos atravesando y acudimos a quien sí tiene la capacidad para resolver, nuestro orgullo desaparece. Nuestra actitud cambia, dejamos de ser altivos y nos volvemos humildes.

Humildad no es menospreciar nuestras capacidades sino colocarlas en su justo lugar. La humildad a su vez genera en nosotros una sensación de paz y sosiego tal como sólo la puede sentir un niño en el regazo de su madre, es decir sentirse absolutamente seguro y protegido.

Si hace tiempo no te sientes así, acude de inmediato a Cristo. Él te puede restaurar esa agradable sensación de calma y paz para que estés seguro en todo momento.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías