Archivos para Julio, 2008

La palabra de hoy 31 de julio de 2008

Me ha enviado a darles una corona
en vez de cenizas,
aceite de alegría
en vez de luto,
traje de fiesta
en vez de espíritu de desaliento.
Serán llamados robles de justicia,
plantío del Señor, para mostrar su gloria.
Isaías 61:3b

Nuestra vida típicamente gira más alrededor de las calamidades que alrededor de las alegrías. Mantenemos un semblante sombrío la mayor parte del tiempo y cuando nos preguntan que como estamos, la respuesta preferida es: “Bueeeeno, ahí, llevándola”.

Nos gusta hacernos los sufridos como si eso representara un privilegio. Nos encanta recibir la lástima de los demás como si eso fuera la razón de ser de nuestras vidas.

En que momento de la historia el cristiano dejó de ser alegre para convertirse en el ser más sufrido del mundo, no lo sé. Es un hecho y algo hay que hacer para cambiar esta actitud tan nefasta.

La realidad es que Dios cambia nuestras vidas. El tiene la capacidad de transformar nuestros temperamentos para moldearlos a la manera correcta.

En vez de tristeza, él trae alegría. En vez de luto, nos da fiesta. En vez de desaliento, nos llena de optimismo. Dios es el Dios de las cosas buenas y nosotros debemos andar en una actitud alegre y positiva. De otra manera no podemos decir que ha habido transformación en nuestras vidas y debemos cuestionar si realmente Dios vive en nosotros. ¿Entiendes esto?

Dios te bendiga.

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999 

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La palabra de hoy 30 de julio de 2008

El Señor hace justicia a los oprimidos,
da de comer a los hambrientos
y pone en libertad a los cautivos.
Salmos 146:7

He aquí tres situaciones por las cuales tú pudieses estar atravesando.

La primera es la de estar oprimido. Segun el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, oprimido se refiere a alguien que está sometido a la vejación, humillación o tiranía de otro. En estos tiempos postmodernos, en los cuales se ha perdido mucho del respeto hacia otros es muy comun ver como muchas personas se ven sometidas a la vejación, humillación y la tiranía. La solución que Dios ofrece es su justicia. Una justicia efectiva contra la cual no hay nada que se le pueda oponer.

Una segunda posibilidad es que estés bajo una condición económica tan deplorable que te encuentres pasando hambre. Para los que atraviesan esta dura situación Dios provee el alimento necesario, el pan nuestro de cada día.

La tercera situación que se presenta en la porción de la palabra de hoy tiene que ver con aquellos que estan sometidos a la esclavitud. Hay personas que se encuentran bajo la esclavitud o dependencia de psicofármacos, o del alcohol o esclavitud financiera o co-dependencia o esclavitud de cualquier vicio. Para ellos Dios tiene preparada la libertad.

¿Te encuentras en alguna de estas situaciones? Dios tiene una solución para ti y te la está ofreciendo. ¿Puedes recibirla?

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999 

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La palabra de hoy 29 de julio de 2008

Por tu nombre, Señor, dame vida;
por tu justicia, sácame de este aprieto. 
Por tu gran amor, destruye a mis enemigos;
acaba con todos mis adversarios.
¡Yo soy tu siervo!
Salmos 143:11-12

La oración mediante la cual nos comunicamos con nuestro Padre en los momentos que más necesitamos de su ayuda a veces luce como que le estamos recordando a Dios las razones por las cuales él debe escucharnos y ayudarnos.

En realidad Dios no necesita que le recordemos sus compromisos para con nosotros. Él los conoce muy bien y además su fidelidad es garantía de que se cumplirá todo lo que él ha prometido.

Por el contrario, es a nosotros a quien nos cae muy bien recordar los compromisos de Dios para con nosotros de tal manera que no nos dejemos apabullar por los problemas durante los períodos de adversidad.

Orar recordándole a Dios sus compromisos es recordarnos a nosotros mismos que Dios nos salvará.

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La palabra de hoy 28 de julio de 2008

Quiero inclinarme hacia tu santo templo
y alabar tu nombre por tu gran amor y fidelidad.
Porque has exaltado tu nombre y tu palabra
por sobre todas las cosas.
3 Cuando te llamé, me respondiste;
me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas.
Salmos 138:2-3

Hoy las noticias hablan acerca de un hombre desesperado que al no poder encontrar empleo, entró en una iglesia en medio de un servicio de adoración y con una escopeta disparó a los que estaban allí reunidos matando dos e hiriendo a otros siete.

Esta trágica noticia nos habla de las terribles consecuencias que puede traer la desesperanza a la vida de alguien que no tiene donde más buscar apoyo.

Para el hijo de Dios la situación es totalmente diferente por cuanto el cristiano cuenta con un Padre amoroso que siempre está dispuesto a escuchar y solucionar los problemas que se presenten.

En  la palabra de hoy, el salmista nos reafirma que Dios es un Dios que escucha y responde y nos renueva las fuerzas para seguir adelante.

No permitas que tu situación alcance un punto donde para ti será difícil discernir a donde debes acudir para conseguir la ayuda apropiada. Acude ahora mismo a Jesucristo y hallarás la solución que tanto anhelas.

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999 

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La palabra de hoy 27 de julio de 2008

Pero el que se refugia en mí
recibirá la tierra por herencia
y tomará posesión de mi monte santo.
Isaías 57:13b

Hay personas que han alcanzado un estado tal de desesperación que verdaderamente pareciera que no existe solución para ellas. Y nos preguntamos, ¿Cómo fue que llegaron a ese estado tan deplorable? ¿Sería que Dios se olvidó de ellos?

Lo que sucede es que a veces Dios guarda silencio y nosotros interpretamos ese silencio como olvido o desinterés de parte de Dios hacia nosotros. Creemos que Dios debe amoldarse a nuestros deseos y no nosotros a él. En verdad, somos muy arrogantes (e ignorantes, añadiría yo).

Quienes han pensado que Dios se ha olvidado de ellos han acudido a otros supuestos dioses para buscar lo que no han hallado con Dios, no porque Dios no pueda dárselos sino porque no era aún el momento, o simplemente no convenía. A tales, Dios llama rebeldes, mentirosos y necios. El juicio divino está reservado para ellos.

Otros han podido aferrarse de una mínima pero poderosa esperanza y han logrado arrepentirse de su necedad. A estos ofrece Dios esta preciosa promesa  de la pluma del profeta Isaías. Tu herencia será la tierra y tomarás posesión de su monte santo.

Espero se encuentren formando parte de este segundo grupo que recibirá las bendiciones de Dios.

 

Nueva Versión Internacional (NVI)

Copyright © 1999 by International Bible Society.

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La palabra de hoy 26 de julio de 2008

Si el Señor no edifica la casa,
en vano se esfuerzan los albañiles.
Si el Señor no cuida la ciudad,
en vano hacen guardia los vigilantes.
Salmo 127:1

Poner nuestra esperanza en Dios no significa que después de haberlo hecho hemos de asumir una actitud totalmente pasiva y dejar que Dios haga todo. Si bien es una proposición atractiva no considero que eso es lo que Dios espera de nosotros.

Como tampoco es conveniente que ante toda situación que se nos presente, asumamos una actitud de “Yo puedo con todo” e interfiramos con lo que le corresponde a Dios hacer. Hay lugar para la acción de Dios y hay un pequeño espacio para la acción de nosotros.

De lo que debemos realmente preocuparnos (u ocuparnos, como algunos prefieren decir) es de entender que nada de lo que hagamos podrá conducirnos a la victoria si no lleva la previa aprobación y el apoyo de Dios. Por eso es que toda decisión de parte nuestra debe necesariamente ser sometida mediante oración a la aprobación de Dios antes de que intentemos llevarla a cabo. Hacer lo contrario nos llevará al fracaso.

Consagra tu vida al Señor Jesucristo y tendrás el respaldo necesario para llevar una vida victoriosa.

 

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La palabra de hoy 25 de julio de 2008

A las montañas levanto mis ojos;
¿de dónde ha de venir mi ayuda?
2 Mi ayuda proviene del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
3 No permitirá que tu pie resbale;
jamás duerme el que te cuida.
4 Jamás duerme ni se adormece
el que cuida de Israel.
Salmos 121:1-4

Durante un ataque de desesperanza continuamente nos preguntamos quien podrá venir a ayudarnos a salir del problema o la situación en que nos encontramos. La cabeza nos da vueltas, la duda nos asalta, el temor se apodera de nuestros pensamientos, el pesimismo nos embarga, no hay claridad en nuestros razonamientos, nuestro sistema digestivo se altera y debido al stress nuestro sistema inmunológico se debilita y somos presa fácil de cualquier enfermedad.

Ante una situación como esta es muy conveniente saber que contamos con un poderoso aliado que está dispuesto a ayudarnos tan pronto busquemos su apoyo. Es el Creador mismo, quien tiene tanto poder que no podemos ni siquiera imaginarnos hasta donde llega su autoridad sobre todo lo creado, es decir, el universo.

Cuando clames a él no tendras que escuchar la voz de una contestadora telefónica que te indica que numeros debes marcar para obtener cual opción. Tampoco te pondrán un fondo musical de elevador mientras alguien que está muy ocupado debido a la alta demanda (o baja oferta) te atiende.

Nuestro Dios jamás duerme, siempre está despierto, ni siquiera cabecea, siempre está completamente alerta para intervenir a nuestro favor y ayudarnos cuando lo necesitemos. Si esto no te devuelve la paz y la tranquilidad, nada lo hará. Puedes poner tu esperanza en él y descansar en sus promesas.

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La palabra de hoy 24 de julio de 2008

Es mejor refugiarse en el Señor
que confiar en el hombre.
Es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los poderosos.
Salmos 118:8-9

Gran parte de nuestra desesperanza surge de que en numerosas oportunidades hemos sido engañados o alguien nos ha fallado y no nos ha cumplido lo prometido.

Con una experiencia así no es sorpresa que nos sintamos poco dispuestos a colocar nuestra esperanza en alguien. A veces estamos tan heridos que ni siquiera somos capaces de colocar nuestra esperanza en Dios.

Sin embargo, una gran verdad es que podemos confiar en Dios ya que Dios nunca ha fallado  ni nunca ha dejado de cumplir sus promesas. En él hay seguridad y refugio.

No hace falta que busques a otra persona en quien confiar para que corras el riesgo de que te vuelva a suceder lo mismo. Olvídate de esas malas experiencias y comienza de nuevo, esta vez con Dios y verás como nunca más estarás sin esperanza.

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La palabra de hoy 23 de julio de 2008

Él levanta del polvo al pobre
y saca del muladar al necesitado;
los hace sentarse con príncipes,
con los príncipes de su pueblo.
A la mujer estéril le da un hogar
y le concede la dicha de ser madre.
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Salmo 113:7-9

Al Señor le encanta una causa perdida.  Al pobre, por quien nadie da un centavo, él se encarga de rescatarlo y ponerlo en alto. Al que está necesitado lo saca de su mala situación y lo pone en posición de privilegio. A la estéril la llena de niños y arranca de su vida la ignominia del vientre seco.

Dios es el Dios de los imposibles puesto que para él todo es posible. No hay problema que él no pueda resolver. No hay situación que él no pueda solucionar. No hay obstáculo que él no pueda apartar del camino. No hay enemigo que se le pueda enfrentar y aún si el enemigo se atreviera sería revolcado estrepitosamente. No hay nada que interfiera entre su amor y nosotros, excepto nuestro pecado.

Acerquémonos a él con la confianza del hijo hacia el padre y pronto veremos la solución a nuestros problemas.

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La palabra de hoy 22 de julio de 2008

En su angustia clamaron al Señor,
      y él los salvó de su aflicción. 
Los sacó de las sombras tenebrosas
      y rompió en pedazos sus cadenas.

Salmos 107:13-14

Lo que siempre veremos en las Sagradas Escrituras es que cuando alguien clama al Señor, recibe respuesta efectiva y oportuna de parte de Dios. Un ejemplo de ello es una situación de esclavitud y opresión a la que había sido sometido el pueblo judío como resultado de una actitud de rebeldía contra Dios.

El pueblo clamó y Dios respondió enviando su salvación y liberación. Con gran poder Dios rompió las cadenas que ataban al hasta ese momento rebelde pero ahora arrepentido pueblo de Dios.

Es posible que tú estés atravesando una período de sombras tenebrosas y que estés agobiado con pesadas cadenas. ¿Será que estás en rebeldía? Reflexiona. Lo importante no es como te encuentras, lo importante es que hay una solución.

Dios es tu libertador. No hay otro en quien puedas colocar tu esperanza con la seguridad de ser escuchado. Sólo en el hay salvación. Acude, pues, a él y conocerás la libertad.

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