Posteado por: pacifista | Julio 5, 2008

La palabra de hoy 6 de julio de 2008

Porque en el día de la aflicción
él me resguardará en su morada;
al amparo de su tabernáculo me protegerá,
y me pondrá en alto, sobre una roca.
Salmos 27:5

La vida del que pone su esperanza en Dios está rodeada por altos muros invisibles pero efectivos que lo protegen de cualquier ataque del enemigo. La casa de Dios no se limita al templo o el tabernáculo sino que está presente en todo lugar donde esté un hijo de Dios.

La presencia de Dios es suficiente para espantar al enemigo quien no tiene otra salida que huir porque aborrece la luz. Donde hay luz no puede haber tinieblas.

No te sientas abrumado por las aflicciones. Éstas tienen un propósito. No están ahí para hacerte daño sino para hacerte más fuerte.

Dios te protegerá y te llevará al lugar seguro donde no podrá alcanzarte el enemigo. ¿Habrá algo mejor que poner nuestra esperanza en Dios?

 


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