Posteado por: pacifista | Agosto 6, 2008

La palabra de hoy 7 de agosto de 2008

Señor, no permitas que me avergüencen,
porque a ti he clamado.
Que sean avergonzados los malvados,
y acallados en el sepulcro.

Salmos 31:17

 Una de las armas más poderosas que utiliza el enemigo en contra de nosotros para desanimarnos es el escarnio. Por muy humilde que sea nuestro carácter siempre hay un dejo de orgullo que se inflama cuando somos sometidos a la burla de los demás.

Cuando atravesamos momentos difíciles y no vemos una pronta y efectiva salida a nuestra situación, el enemigo aprovecha la oportunidad para restregarnos en la cara el silencio de Dios, como si Dios estuviese obligado a responder o a actuar de inmediato tan pronto abrimos nuestra boca para quejarnos.

Nunca debemos dudar que Dios tiene la respuesta adecuada a nuestros problemas. Tampoco podemos olvidar que él posee el control absoluto de todo lo que ocurre en el universo. Su actual silencio es parte de la respuesta que estamos esperando de él.

Bajo ninguna circunstancia debemos avergonzarnos de lo que nos está sucediendo mas debemos acudir prestamente a buscar el amparo de Dios. La vergüenza sólo le corresponde al que actúa mal, es parte de las consecuencias de su mal comportamiento.

Ármate de valor y pon tu confianza en Dios.

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999 

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