
El Señor es quien te cuida,
el Señor es tu sombra protectora.
De día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
Salmos 121:5-6
Una de los pensamientos que nos inducen al desespero o la desesperanza es creer que estamos solos sin nadie que nos ayude a salir del atolladero. Nada más alejado de la realidad. Tenemos en el cielo a alguien que siempre está pendiente de nosotros para cuidarnos de todo mal y acechanza del enemigo.
Hoy en día la gente está muy pendiente de los riesgos de salud asociados con la exposición prolongada a los rayos del sol y sus consecuencias, de tal manera que no es difícil para nadie entender que Dios actúa como una sombra protectora que impide que la luz del sol pueda tener un impacto negativo en nuestra piel.
En todo caso, ésta es una buena ilustración que nos aclara que Dios es nuestro cuidador y nuestra protección y que por lo tanto nuestras vidas están seguras y podemos vivir confiados. No hay lugar para la desesperanza.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.



