Aunque pase yo por grandes angustias,
tú me darás vida;
contra el furor de mis enemigos extenderás la mano:
¡tu mano derecha me pondrá a salvo!
Salmos 138:7
Nadie está libre de pasar angustias. De hecho, si hay algo común a todos los seres humanos es la angustia, especialmente en estos tiempos postmodernos donde nada parece ofrecer una base estable para anclar nuestras esperanzas.
El problema no es pasar por las angustias, como ya dijimos, nadie está exento de ellas. El problemas está en que seamos dominados por un estado de angustia tal que sintamos desfallecer y perdamos toda esperanza de seguir adelante, si acaso con vida.
Dios es mucho más grande que el más grande de tus problemas. No solamente él es más grande que cualquiera de tus problemas sino que tiene la solución para todos ellos por complejos que estos parezcan.
Dios te infundirá una esperanza viva capaz de soportar firmemente cualquier ataque del enemigo. Mientras más complicada luzca la situación, mayor será su gloria cuando te rescate de ella. No sientas la más mínima preocupación por nada porque Dios te pondrá a salvo con su majestuoso poder.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.



