Archivos para Octubre, 2008

La palabra de hoy 31 de octubre de 2008

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7

Cuando nos vemos rodeados de múltiples problemas, la fuerza de los ataques de nuestros adversarios comienzan a minar nuestra resistencia y pronto nuestras almas se ven agobiadas por la inquietud. Parece que todo se derrumba. Parece que ya no hay salida y todo luce como que en cualquier momento experimentaremos un desenlace fatal.

Cuando veamos que estas situaciones comienzan a ser algo muy común en nuestras vidas debemos recordar la exhortación del amado apóstol Pablo. No debemos inquietarnos por nada. Nada debe pertubar la tranquilidad y la serenidad que son características de quien ha colocado su esperanza en Dios.

En todo caso, debemos acudir a Dios y presentarle nuestras inquietudes y necesidades con un corazón agradecido. Debemos estar agradecidos porque él nos escucha y porque atiende nuestros ruegos. La respuesta de Dios no se hará esperar y como primicia nos concederá la paz que sobrepasa todo entendimiento; esa paz que el mundo no conoce y que tampoco puede entender. Además de concedernos la tranquilidad también, por añadidura recibiremos sanidad del corazón y de nuestros pensamientos.

¿Acaso podremos estar mejor protegidos?

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La palabra de hoy 30 de octubre de 2008

Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos.
Filipenses 3:10-11

Nuestra esperanza definitivamente no está basada en aspiraciones de corto plazo. Nuestra esperanza está fundamentada en una posición futura que va más allá de lo que podemos imaginarnos. Cuando meditamos y consideramos lo que constituye y conlleva nuestra esperanza debemos olvidarnos de lo inmediato y tenemos que forzar nuestros pensamientos a manejar ideas y conceptos sobre los cuales poseemos muy poco conocimiento.

El apóstol Pablo, quien pudo experimentar un maravilloso e impactante encuentro personal con el Señor Jesucristo, estaba muy claro acerca de cual es el fundamento y cuales son las implicaciones de nuestra esperanza. El principal fundamento de la esperanza del cristiano es la victoria sobre la muerte mediante el poder de Cristo.

Sabemos que nuestra vida terrenal llegará algún día a su fin. De eso, todos los seres humanos podemos estar seguros. Pero también podemos estar seguros de que ese momento no será el fin de nuestra existencia por cuanto Cristo venció a la muerte y ésta ya no tiene poder y autoridad sobre nosotros. El poder de Cristo sobre la derrotada muerte sí se puede llamar verdadero poder y por eso nuestra esperanza está muy bien fundamentada y sus objetivos está muy bien definidos.

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La palabra de hoy 29 de octubre de 2008

Señor, líbrame de mis enemigos,
porque en ti busco refugio. 
Enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu buen Espíritu me guíe
por un terreno sin obstáculos.
Salmos 143:9-10

Que importante es poder ponerse en buenas manos. Poder confiar en alguien que tiene el poder para vencer al enemigo más feroz. Alguien que posee toda la sabiduría y cuyos planes siempre se cumplen y todo le sale bien. No hay nada mejor que descansar en el poder y la sabiduría de aquel que está por encima de toda la creación.

Si bien ésta es la situación ideal, la gran mayoría de la gente vive vidas llenas de tristeza y desconsuelo porque sus esperanzas han sido puestas, por medio de mentiras, en seres cuyos poderes y sabidurías nunca han dado la talla y sólo buscan hacerles daño.

No nos dejemos engañar por cantos de sirena y falsas promesas. Sólo Dios tiene poder para librarnos de nuestros enemigos. Sólo Dios puede guiarnos por el camino correcto y libre de obstáculos. Sólo Dios puede llenar ese vacío que existe en nuestro corazón. Pidámosle que nos enseñe a hacer su voluntad, lo cual es la clave de una vida con éxito.

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La palabra de hoy 28 de octubre de 2008

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?
¿A dónde podría huir de tu presencia? 
Si subiera al cielo,
allí estás tú;
si tendiera mi lecho en el fondo del abismo,
también estás allí. 
Si me elevara sobre las alas del alba,
o me estableciera en los extremos del mar, 
aun allí tu mano me guiaría,
¡me sostendría tu mano derecha!
Salmos 139:7-10

De algo podemos estar seguros, de que Dios nunca nos abandona. Él no está limitado como nosotros a ocupar un espacio definido por dimensiones físicas y temporales. Él no necesita trasladarse de un lugar a otro porque está en todas partes. Él es omnipresente.

Esto representa una gran ventaja para nosotros por cuanto nunca estaremos solos para enfrentar los ataques de nuestro adversario y sus secuaces.

Dondequiera que estés, en la situación que te encuentres, independientemente de las circunstancias que te rodeen y aunque te asalten las dudas y pienses que ya Dios te ha abandonado puedes tener la seguridad de que nuestro Padre amoroso está siempre a nuestro lado para infundirnos ánimo, para protegernos del maligno y para seguir adelante con la maravillosa obra que él comenzó en nosotros, la cual él llevará a feliz término.

Tranquilo. Todo saldrá bien. Nuestro poderoso protector está a nuestro lado.

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La palabra de hoy 27 de octubre de 2008

Garantiza el bienestar de tu siervo;
que no me opriman los arrogantes. 
Mis ojos se consumen esperando tu salvación,
esperando que se cumpla tu justicia.
Salmos 119:122-123

La esperanza está compuesta principalmente por paciencia y perseverancia. Es muy posible que nuestras fuerzas y nuestra integridad física se vayan agotando poco a poco mientras estamos esperando que las promesas de Dios se hagan efectivas en nuestra vida.

Lo más probables es que nos tocará soportar parte del dolor y la aflicción que conlleva la prueba de nuestra fe. Y es que la fe para poder ser efectiva tiene que ser probada y comprobada. Lo dijo el apóstol Pedro cuando comparó nuestra fe con el oro que debe ser acrisolado para eliminar las impurezas que normalmente lo acompañan en su estado natural.

Debemos entender que la prueba o dificultad que nos ha tocado tener que enfrentar puede tomar más tiempo del que consideremos soportable. Aún así, con perseverancia debemos continuar en la espera del cumplimiento de la promesa y la bendición. Cuando se cumpla la promesa ya no nos recordaremos de las tribulaciones que tuvimos que atravesar mientras duró la prueba.

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La palabra de hoy 26 de octubre de 2008

Mi ardiente anhelo y esperanza es que en nada seré avergonzado, sino que con toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo. Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
Filipenses 1:20-21

Una de las cosas que nunca debemos sentir como cristianos es vergüenza y mucho menos cuando la situación o dificultades que estemos atravesando formen parte de la obra que Dios nos ha encargado. Dios nos asegura la victoria y esa es la esperanza que debe impulsar nuestras acciones, para la gloria de Dios.

Cuando el amado apóstol Pablo escribió estas líneas estaba en cadenas por causa del Evangelio, pero esto no amilanó al aguerrido Pablo, quien aprovechó toda oportunidad para presentar a otros el glorioso mensaje de salvación.

Así que si el servicio a Cristo nos lleva hasta el mismísimo punto de perder la vida no tenemos por que preocuparnos por cuanto cualquiera de las dos situaciones, vida o muerte, son de beneficio para nosotros. Estoy seguro que no nos ha tocado llegar al punto de tener que exponer nuestras vidas por causa del evangelio. Sí creo que el adversario ha intentado destruirnos, sólo que no lo ha logrado porque Dios nos ha protegido. Dediquémonos con pasión a exaltar ante todos lo obra de Cristo, quien es el único camino, la verdad y la vida. La única esperanza.

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La palabra de hoy 25 de octubre de 2008

Como las aves, hemos escapado
de la trampa del cazador;
¡la trampa se rompió,
y nosotros escapamos! 
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
Salmos 124:7-8

Muchos de los peligros a los cuales hemos estado expuestos y de las situaciones que hemos tenido que atravesar fueron trampas colocadas en nuestro camino para hacernos caer y destruirnos. Aunque es cierto que no pudimos evitar caer en muchas de esas trampas, también es cierto que de todas ellas pudimos escapar.

Y este escape no se logró por nuestros propios medios o por nuestra inteligencia o por nuestra experiencia. Este escape se pudo dar porque nuestro Salvador estuvo pendiente de nosotros en todo momento y proveyó una vía de escape. 

La próxima vez que te veas a punto de caer en una trampa o inclusive si ya has caído en ella, recuerda que nuestro Padre celestial está pendiente de cada uno de nuestros pasos y siempre está dispuesto a extender su mano de inmediato para romper toda trampa que se coloque en nuestro camino.

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La palabra de hoy 24 de octubre de 2008

Con tus manos me creaste, me diste forma.
Dame entendimiento para aprender tus mandamientos. 
Los que te honran se regocijan al verme,
porque he puesto mi esperanza en tu palabra.
Salmos 119:73-74

Una de las claves para avanzar en el sendero de la madurez cristiana es entender el poder creador de Dios. No somos, como muchos piensan, producto del azar por medio del proceso evolutivo. Hemos sido creados por el supremos ser que posee toda la inteligencia. De hecho, ¡la inteligencia fue creada por él!

Cuando analizamos lo que significa la vida y la maravillosa creación del cuerpo humano podemos vislumbrar y admirar cuan grande e impresionante es la intelingia de Dios. Esa misma inteligencia produjo un plan maravilloso para que tú y yo anduviésemos en él.

Cuando ponemos nuestra esperanza en Dios, no sólo nos beneficiamos a nosotros mismos sino que beneficiamos a otros que pueden apreciar la obra de Dios en nuestras vidas y en consecuencia dan la gloria a Dios con regocijo.

Pon tu esperanza en Dios y disfruta de sus múltiples bendiciones.

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La palabra de hoy 23 de octubre de 2008

Ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras
al darle la heredad de otras naciones.
Las obras de sus manos son fieles y justas;
todos sus preceptos son dignos de confianza,
inmutables por los siglos de los siglos,
establecidos con fidelidad y rectitud.
Salmos 111:6-8

La verdad es que nunca podremos poner por excusa para no confiar en Dios que él no haya hecho nada por nosotros. Es imposible ignorar lo que es evidente tanto en la creación como en las maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo. De lo imposible ha sacado lo posible. De lo inalcanzable ha conseguido lo alcanzable. De lo increible ha sacado lo prodigioso.

Sus obras no sólo son maravillosas sino también traen justicia y bienestar. Su actuar es oportuno y conveniente. Siempre va más allá de lo que pensábamos era necesario o suficiente.

Podemos confiar en Dios porque él siempre ha sido fiel y nunca cambia. Él tiene el poder para hacer de nuevo las maravillas que nos concedió en el pasado y aún más grandes. Podemos confiar en él porque Dios nunca ha fallado y nunca nos fallará. Lo que nos ha prometido se cumplirá sin falta en el momento más oportuno.

¡Que bueno es poder confiar en Dios!

 

Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.

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La palabra de hoy 22 de octubre de 2008

Recuérdame, Señor, cuando te compadezcas de tu pueblo;
ven en mi ayuda el día de tu salvación. 
Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos,
participar de la alegría de tu pueblo
y expresar mis alabanzas con tu heredad.
Salmos 106:4-5

En esta breve porción de la palabra de Dios tenemos un buen resumen de lo que significa la esperanza del creyente colocada en la autoridad de Dios sobre la creación. En primer lugar el salmista se cobija bajo la fidelidad de Dios. El salmista sabe que Dios nunca falla sus promesas y que nunca abandonará a la oveja que forma parte de su prado. Por eso dice: “recuérdame”, es decir, no me olvides.

En segundo lugar, el salmista apela a la infinita compasión de Dios. Él sabe que Dios se conmueve ante el sufrimiento de los suyos y por lo tanto hay esperanza para todos.

Adicionalmente hay lugar para la esperanza basada en la segura salvación que Dios ha prometido a quienes lo aman. El día del Señor llegará con juicio para los malvados y gozo para el pueblo de Dios.

En cuarto y quinto lugar el creyente coloca su esperanza en las promesas de bienestar y alegría que son la recompensa a la fidelidad de los hijos de Dios.

Finalmente, la heredad que Dios ha anunciado para el final de los tiempos se materializará especialmente para aquellos que les ha tocado vivir una vida caracterizada por la escasez de recursos y la necesidad. 

Fidelidad, compasión, salvación, bienestar, alegría y prosperidad. Todo esto tiene el Señor preparado para todos los que lo busquemos de corazón. ¿Te unes?

 

Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.

 

 

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