Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo;
compadécete de mí y respóndeme.
El corazón me dice: «¡Busca su rostro!»
Y yo, Señor, tu rostro busco.
Salmos 27:7-8
No hay nada mejor que tener un corazón regenerado que nos pueda dirigir y exhortar a hacer las cosas justas y correctas. La gran mayoría de las personas no cuentan con este privilegio ya que sus corazones de piedra no pueden aconsejarle otra cosa que no sea seguir el sendero del mal. De estos pétreos corazones habló el profeta Jeremías cuando dijo que no había nada tan engañoso como el corazón.
Para nuestro beneficio Dios ha llevado a cabo una operación quirúrgica en nuestros corazones removiendo el prepucio que nos identificaba con nuestra pasada e infructuosa manera de vivir. Con corazones circuncidados tenemos ahora en nuestras vidas la señal visible (por lo menos para nuestros ojos espirituales) de la regeneración.
Detente un momento y en medio del silencio trata de escuchar atentamente. ¿Qué nos dice nuestro corazón? «¡No te quedes ahí como un tonto! Acude a Dios, él podrá resolverte tu problema. Levanta tu mirada y busca su rostro. ¡No tardes más!»
Pon atención a lo que dice tu sabio corazón.
Nueva Versión Internacional (NVI) Copyright © 1999 by International Bible Society.
Visita http://dichoso.wordpress.com




