Archivos para Noviembre, 2008
Noviembre 27, 2008 a 9:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado agradecimiento, alabanza, dificultades, gran amor de Dios, misericordia, Salmo 136, tribulaciones

Al que nunca nos olvida, aunque estemos humillados; su gran amor perdura para siempre.
Al que nos libra de nuestros adversarios; su gran amor perdura para siempre.
Al que alimenta a todo ser viviente; su gran amor perdura para siempre.
¡Den gracias al Dios de los cielos! ¡Su gran amor perdura para siempre!
Salmos 136:23-26
Y nosotros en Esperanza para todos seguimos en la onda de la alabanza y el agradecimiento a Dios por todo lo que él ha hecho por nosotros. Si algo tenemos claro es que Dios es bueno y su misericordia perdura para siempre.
Si no fuera por el amor de Dios que nos protege, que nos motiva y que nos consuela ¿Ustedes se imaginan como sería nuestra vida?
La esperanza que hemos puesto en Dios y que sabemos que no nos fallará nos estimula a continuar adelante a pesar de las dificultades y tribulaciones que rodean nuestras vidas. Por lo tanto demos gracias al Dios de los cielos porque ¡Su gran amor perdura para siempre!
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Noviembre 26, 2008 a 5:47 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado agradecimiento, alabanza, amor de Dios, bondad, poder, Salmo 136, Todopoderoso

Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.
Den gracias al Dios de dioses; su gran amor perdura para siempre.
Den gracias al Señor omnipotente; su gran amor perdura para siempre.
Salmos 136:1-3
En los Estados Unidos de Norteamérica se ha decidido celebrar el último día jueves del mes de noviembre como el día de Acción de Gracias. Toda una mitología se ha desarrollado con relación a como se seleccionó este día en particular pero lo cierto es que como nación temerosa de Dios este pueblo tiene mucho que agradecerle al creador.
Nosotros como nueva creación que somos con mucha más razón tenemos multitud de motivos por los cuales agradecer a Dios.
Aprovechemos este nuevo día de Acción de Gracias, independientemente de donde te encuentres o residas, para reconocer que sin Dios no seríamos ni tendríamos nada. Hagamos una lista de todos los eventos donde hemos visto la mano de Dios actuar con gran poder. Recordemos las numerosas situaciones de las cuales Dios nos rescató. Hagamos un recuento de todas las bendiciones con que Dios ha colmado nuestras vidas.
Te agradará recordar cuan grandes cosas ha hecho Dios por ti. Por cada bendición que logre rescatra tu memoria recuerda darle la gloria a Dios con estas palabras: Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
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Noviembre 25, 2008 a 11:55 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado éxito, bendiciones, camino, dicha, familia, productividad, prosperidad, Salmo 128, temor de Dios

Dichosos todos los que temen al Señor,
los que van por sus caminos.
Lo que ganes con tus manos, eso comerás;
gozarás de dicha y prosperidad.
En el seno de tu hogar,
tu esposa será como vid llena de uvas;
alrededor de tu mesa,
tus hijos serán como vástagos de olivo.
Tales son las bendiciones
de los que temen al Señor.
Salmos 128:1-4
El andar en los caminos del Señor es fuente de bendiciones y de dicha. Especialmente en todo lo que está relacionado con la productividad tanto familiar como laboral. Cuando seguimos los preceptos de Dios entramos bajo el reino de la libertad y todo lo que hacemos está caracterizado por el éxito y la prosperidad.
En el ámbito familiar igualmente estaremos constantemente rodeados por las bendiciones de tener esposa e hijos altamente productivos quienes colaboran con las responsabilidades del hogar y contribuyen con el bienestar financiero del núcleo familiar.
Si quieres ver tu vida familiar llenarse de bendiciones sin fin y tu vida laboral colmada de éxitos y progreso busca siempre andar en los caminos de Dios, siguiendo su dirección y evitando alejarte de su presencia. No hay nada mejor que caminar de la mano de Dios.
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Noviembre 24, 2008 a 8:35 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado alegría, altivez, burla, compasión, desprecio, dicha, insultos, júbilo, menosprecio, orgullo, recompensa, Salmo 123

Compadécenos, Señor, compadécenos,
¡ya estamos hartos de que nos desprecien!
Ya son muchas las burlas que hemos sufrido;
muchos son los insultos de los altivos,
y mucho el menosprecio de los orgullosos.
Salmos 123:3-4
Es posible que las tribulaciones que te ha tocado soportar tengan que ver con el desprecio. Por regla general el mundo, que en su gran mayoría no conoce a Dios o ha decidido voluntaria y arriesgadamente apartarse de él, piensa que tú estás loco y engañado por un concepto irracional. Te tratan como a un ignorante y retardatario neardenthal del conocimiento.
Nosotros, en cuyos corazones el amor de Dios ha sido derramado por el Espíritu Santo, queremos tender una mano a quienes nos tratan de esa manera tan cruel pero ellos no quieren saber nada de nosotros que no sea despreciarnos y burlarse de nosotros.
En realidad, si nos encontramos bajo esta situación debemor recordar las palabras de nuestro Señor cuando se dirigió a las multitudes con este mensaje: Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.
Esa es nuestra esperanza: una gran recompensa en el cielo. Nunca lo olvides.
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Noviembre 23, 2008 a 6:59 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado defensa, escondite, escudo, esperanza, promesas de Dios, protección, Salmo 119

Tú eres mi escondite y mi escudo;
en tu palabra he puesto mi esperanza.
Salmos 119:114
Una de las más grandes bendiciones con que cuenta el hijo de Dios es tener a su disposición toda la palabra de Dios. Ella ha llegado hasta nuestros días para nuestro disfrute y nuestra enseñanza protegida por la gracia de Dios para que ninguna porción se pierda sino su totalidad esté disponible para todos.
La palabra de Dios contiene bellas promesas y severas advertencias para adiestrarnos a como caminar en las rectas sendas de Dios. En estas promesas y advertencias podemos poner nuestras esperanzas con toda la seguridad de que su palabra se cumplirá sin falta.
Por eso podemos decir junto al salmista que Dios es nuestro escudo y nuestro escondite. Ningún arma forjada contra nosotros podrá prevalecer. Ninguno de nuestros enemigos podrá encontrarnos para hacernos daño cuando estemos guarecidos en el perfecto escondite que es Dios. Lee diariamente su palabra y deléitate en ella. Pon tu esperanza en ella. No fallará.
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Noviembre 22, 2008 a 8:30 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado esperanza, gloria de Dios, júbilo, proezas, Salmo 118, salvación, victoria

Gritos de júbilo y victoria
resuenan en las casas de los justos:
«¡La diestra del Señor realiza proezas!
¡La diestra del Señor es exaltada!
¡La diestra del Señor realiza proezas!»
Salmos 118:15-16
Otra de las razones por las cuales podemos poner nuestra esperanza en Dios sin temor a ser defraudados es que la victoria del Señor está garantizada. nadie es como él. Nadie le puede vencer ya que él está por encima de toda la creación y lo creado no puede ser superior al Creador.
Por eso podemos repetir con el salmista que la diestra de Dios realiza proezas y es exaltada. Y esto lo hacemos con gran alegría porque podemos gozar y participar de la victoria de nuestro Dios sobre todo aquello que se opone a sus planes.
Descansa tranquilo en la seguridad de que Dios nos sacará de todo atolladero en que nos encontremos. Él tiene el poder y lo hará. Puedes confiar en él.
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Noviembre 21, 2008 a 8:20 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado bendiciones, bondad, gloria, honor, maravillas, poder, rebeldía, Salmo 106, salvación

Cuando nuestros padres estaban en Egipto,
no tomaron en cuenta tus maravillas;
no tuvieron presente tu bondad infinita
y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.
Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre,
para mostrar su gran poder.
Salmos 106:7-8
Las promesas de Dios son seguras. Las promesas de Dios son firmes. Las promesas de Dios se cumplen porque Dios no puede dejar de ser Dios ni sus promesas pueden fallar. Es posible que las promesas de Dios se vean obstaculizadas por nuestra propia rebeldía y desobediencia, pero podemos estar seguros que al final los planes de Dios se cumplirán a pesar de nuestra oposición.
Todo sería más fácil si no fuéramos tan tercos y duros de corazón. Dios tiene que tratar con nosotros para deslastrarnos de todas esas imperfecciones que nos hacen crear nuestros propios problemas. Para convencernos y eliminar nuestra incredulidad hará grandes e impresionantes obras que nos permitirán fortalecer nuestra fe.
No continuemos siendo nuestros propios obstáculos para las bendiciones de Dios. Debemos someternos a la autoridad de Dios y reconocerlo en todos nuestros caminos. Su gloria se hará efectiva en nuestras vidas y sus planes y promesas se cumplirán para nuestro beneficio.
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Noviembre 20, 2008 a 8:33 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado amor de Dios, clemencia, compasión, esperanza, justicia, Nehemías

Sin embargo, es tal tu compasión
que no los destruiste ni abandonaste,
porque eres Dios clemente y compasivo.
Nehemías 9:31
Dos rasgos de la personalidad de nuestro Dios que nos ayudan a fortalecer nuestra esperanza en él son su clemencia y compasión. Si no fuera por estas dos virtudes todos estaríamos destinados a la condenación por cuanto no podríamos ser declarados inocentes, dada nuestra incapacidad e imposibilidad de cumplir con todos los mandamientos de la ley de Dios.
Dios, que todo lo ve desde lo alto y que conoce perfectamente lo que guardamos en nuestras mentes y corazones, nos trata con una clemencia más allá de toda comprensión para los seres humanos. Su compasión es igualmente ilimitada y por su amor eterno entregó a su Hijo para que ocupara el lugar de muerte que nos correspondía a todos nosotros por nuestras fallas, desobediencias, errores y maldades.
Por ese amor de Dios que para nosotros escapa de todo entendimiento es que podemos colocar nuestra esperanza en él, esperanza de un futuro glorioso apartados de todo dolor y maldad. Nuestras tribulaciones y angustias dejarán de ser para siempre y participaremos de la gloriosa presencia de Dios eternamente. No puede haber mejor esperanza que esta.
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Noviembre 19, 2008 a 8:32 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado alegría, amor de Dios, angustia, consuelo, esperanza, rescate, Salmo 94

No bien decía: «Mis pies resbalan»,
cuando ya tu amor, Señor, venía en mi ayuda.
Cuando en mí la angustia iba en aumento,
tu consuelo llenaba mi alma de alegría.
Salmos 94:18-19
Otra de las razones por las cuales podemos poner toda nuestra esperanza en Dios sin riesgo de ser defraudados es que Dios siempre nos ha respondido en el pasado cuando hemos acudido a él en busca de ayuda.
En numerosas ocasiones, complejas o sencillas, Dios ha acudido a rescatarnos oportunamente cuando ya pensábamos que todo estaba perdido. Él siempre se manifiesta de una manera muy especial y la mayoría de las veces de una forma que nos sorprende y que nunca hubiésemos podido imaginar.
Incluso, no podemos siquiera imaginarnos todas esas ocasiones, quien sabe cuantas, cuando Dios acudió a salvarnos sin nosotros saber que estábamos corriendo peligro. Eso sólo lo sabremos allá en la eternidad cuando acudamos a su gloriosa presencia.
Lo que es seguro es que Dios tiene su consuelo preparado para esos momentos de angustia que de vez en cuando nos presionan y nos hacen pensar que estamos siendo abandonados. Ese, mi estimado amigo, es el trabajo del Espíritu Santo, el consolador. Tu esperanza estará firme en él.
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Noviembre 18, 2008 a 9:18 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado esperanza, impíos, justicia, merecido, peligros, protección, Salmo 91

Podrán caer mil a tu izquierda,
y diez mil a tu derecha,
pero a ti no te afectará.
No tendrás más que abrir bien los ojos,
para ver a los impíos recibir su merecido.
Salmos 91:7-8
Nuestra tranquilidad proviene en gran parte de saber que Dios no nos desampara en ningún momento y bajo ninguna circunstancia. Podremos estar rodeados de numeroso peligros tales como guerras, pestes, hambrunas y plagas y aún así ni un cabello de nuestras cabezas será tocado porque quien nos defiende es el Todopoderos de Israel.
Lo más interesante de todo es ver como esos mismos peligros que nos rodean arrasan con muchos pero nosotros salimos de la fosa sin siquiera el olor a quemado.
No nos dejemos engañar por la gran mentira de que a los malvados todo le sale bien. Tarde o temprano, si esperamos con paciencia, veremos como todos reciben su merecido. La justicia de Dios puede tardar pero es segura. Y esta misma justicia es la que se encarga de concedernos a nosotros un galardón por haber puesto nuestra esperanza únicamente en Dios.
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