Archivos para Diciembre, 2008
Diciembre 31, 2008 a 6:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado camino, esperanza, futuro, hoy, plan de Dios, planes, Santiago, voluntad de Dios

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.» ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»
Santiago 4:13-15
Ya llegó el 2009. Parece mentira que ya hayan transcurrido ocho años del Siglo XXI. Casi una década. Es increíble. Pero así es el tiempo. El tiempo pasa inexorablemente y se lleva a su paso todo lo que no es permanente. Por eso Santiago, muy sabiamente, dice que «somos como la niebla, que aparece por un momento y luego nos desvanecemos.»
Por eso es que debemos aprovechar el tiempo presente, dejando atrás el tiempo que ha pasado, el cual no podemos hacer regresar y mirando con esperanza el tiempo futuro, pero eso sí, con sabiduría, encomendando nuestros planes a Dios para que tengamos la seguridad de que éstos serán llevados a cabo con éxito.
Nunca planifiquemos nada sin antes consultar con Dios. Asegurémonos que antes de tomar cualquier tipo de decisión estamos al tanto de cual es la perfecta voluntad de Dios con relación al asunto. Si así obramos tendremos la victoria asegurada y consecuentemente la satisfacción y la dicha que sólo pueden conocer los hijos de Dios. Recuerda lo que dice el Salmo 37:5
Encomienda al Señor tu camino;
confía en él, y él actuará
¡Feliz Año Nuevo 2009!
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Diciembre 30, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado agradecimiento, alabanza, amor de Dios, bendiciones, cantos, esperanza, gratitud, obras de Dios, problema, Salmo 147, salvación, solución, vida

Canten al Señor con gratitud;
canten salmos a nuestro Dios al son del arpa.
Él cubre de nubes el cielo,
envía la lluvia sobre la tierra
y hace crecer la hierba en los montes.
Él alimenta a los ganados
y a las crías de los cuervos cuando graznan.
Salmos 147:7-9
Y bien, hemos llegado al final del año 2008 y si nos ponemos a analizar todo lo que nos ha sucedido en este año podremos observar claramente la mano de Dios en todo lo que ha pasado. La bendición de Dios se ha manifestado de diversas maneras. En nuestro caso particular vemos como este ministerio (servicio) pudo ser iniciado y como la palabra de Dios está alcanzando a muchas personas que les ha tocado enfrentar pruebas y dificultades. Por su testimonio sabemos que la palabra de Dios les ha ayudado y continua ayudando a soportar la presión de las pruebas.
Problemas, estoy seguro que todos los hemos tenido mas con la ayuda de Dios hemos podido darnos cuenta que nuestro Dios es más grande que cualquier problema o conjunto de problemas que se nos puedan presentar. Al poner la mirada en Dios y no en los problemas nuestra actitud ha podido cambiar y hemos salido fortalecidos, sin duda, de toda situación.
La mano de Dios también se ha mostrado en las bendiciones que recibimos día tras día y de las cuales a veces no nos damos ni cuenta. Comenzando por la vida, el aire que respiramos, el tiempo que Dios nos ha dado en este mundo, el trabajo, el sustento, el techo, el abrigo, el alimento, el calor, el frío, la lluvia y el clima seco, el viento y la nieve, las estaciones, la salud, la paz, la alegría, la harmonía en nuestro hogar, nuestra pareja, nuestros hijos, los nietos, nuestros padres, el vehículo, el entretenimiento, el descanso, la salvación, el perdón, la comunión con los hermanos, la oración y la esperanza.
Estoy seguro que en tu lista personal habrán muchas otras cosas por las cuales quieras darle gracias a Dios y quieras alabar su nombre. Te invito a que hoy, antes de que finalice este agotador 2008, puedas elaborar tu propia lista de bendiciones y alces tu voz en alabanza a aquel que te ha dado todo y quien es digno de toda tu alabanza.
¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Diciembre 29, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abandonado, desaliento, descanso, obras de Dios, promesas de Dios, respuesta, Salmo 143, seguridad, tiempo de Dios

Respóndeme pronto, Señor,
que el aliento se me escapa.
No escondas de mí tu rostro,
o seré como los que bajan a la fosa.
Salmos 143:7
Nadie sabe mejor que nosotros, excepto Dios, cuan presionados estamos y hasta donde creemos que podemos aguantar. Por experiencia en situaciones similares sabemos cuan fuertes o débiles nos encontramos para soportar la prueba que nos ha sobrevenido. A veces somos tan poco expresivos que nadie a nuestro alrededor se entera del calvario que estamos atravesando.
En esas situaciones tenemos todo el derecho de clamar a Dios por una respuesta inmediata y reclamar por una pronta y adecuada solución fundamentados en nuestra condición de hijos de Dios. Aún así no debemos olvidar que Dios conoce perfectamente los detalles más ínfimos de nuestro problema y que su tiempo, el tiempo de Dios, es el más adecuado aunque no nos lo parezca.
En todo caso, lo importante es que estamos dirigiendo nuestro clamor al único ser que real y efectivamente puede proveernos la solución. Dios espera con atención que nuestros pensamientos y anhelos estén centrados en él y en sus maravillosas obras. No hay nada más confortante que saber que el creador del universo se ha encargado del asunto y que puedo descansar en él y en sus promesas.
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Diciembre 28, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amenaza, clamor, confusión, dificultades, Dios, ofrenda, plegaria, problema, sacrificio, Salmo 141, Todopoderoso

A ti clamo, Señor; ven pronto a mí.
¡Atiende a mi voz cuando a ti clamo!
Que suba a tu presencia mi plegaria
como una ofrenda de incienso;
que hacia ti se eleven mis manos
como un sacrificio vespertino.
Salmos 141:1-2
¿A quién buscas cuando te metes en problemas? ¿A quién acudes para que te resuelva tus asuntos? ¿De quién dependes para obtener paz y tranquilidad en momentos de inseguridad? ¿Cuál es el primer nombre que te viene a la mente en momentos de dificultad? ¿Cuál es la primera palabra que pronuncian tus labios cuando súbitamente se te presenta una amenaza a tu bienestar?
Si con toda honestidad puedes responder estas preguntas y la respuesta para todas ellas es Dios vas muy bien encaminado. Si estás afianzado en la Palabra de Dios y tienes una excelente relación él, lo más probable es que te encuentres respondiendo de esta manera.
Por otra parte, si alguna de las respuestas no incluye a Dios algo tienes que revisar. Es posible que estés colocando tu esperanza en lo que no debes o estés confundido sobre lo que Dios puede hacer por ti. Que tu mirada siempre esté dirigida a aquel que realmente puede darte la solución, Dios Todopoderoso.
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Diciembre 27, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado abuso, arrepentimiento, deshonestidad, desobediencia, esperanza, Ezequiel, idolatría, inmoralidad, olvido, opresión

También hay entre los tuyos quienes aceptan soborno para derramar sangre. Tú practicas la usura y cobras altísimos intereses; extorsionas a tu prójimo y te olvidas de mí. Lo afirma el Señor.
Ezequiel 22:12
¿Te has preguntado por qué a veces todo te sale mal? ¿Por qué a pesar de todo el inmenso esfuerzo que hacemos planificando y ejecutando nuestros planes no hay manera de que estos se lleven a cabo? ¿Por qué a veces nos da la impresión de que Dios se ha olvidado de nosotros?
El pueblo de Israel, en los tiempos de Ezequiel, se hacía estas mismas preguntas. Dios le respondió por medio del profeta y le ennumeró los múltiples pecados que había cometido y continuaba practicando con el mayor desparpajo.
Entre muchas cosas les recordó su constante idolatría, el abuso de poder, el irrespeto hacia los padres, la opresión al extranjero, el huérfano y la viuda, el irrespeto hacia las cosas de Dios, la inmoralidad sexual y el incesto, la deshonestidad, la usura y la extorsión. Incluso para aquellos que pensaban que no habían incurrido en estas fallas añade al final de la lista el haberse olvidado de Dios.
No se por qué, pero esta situación del pueblo Israel me recuerda la crisis que muchos pueblos iberoamericanos están atravesando.
Valga el momento en que nos acercamos al fin del año 2008 para comparar nuestras acciones con la lista anterior. Dios no se ha olvidado de ti. Lo más probable es que seas tú quien se haya olvidado de Dios. Por tanto, no esperes que vas a tener el favor de Dios en cuanta actividad te involucres. Nada te podrá funcionar si Dios no está a tu lado. Dios espera por ti. Y tú ¿qué esperas para volverte a él?
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Diciembre 26, 2008 a 7:35 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado ayuda, devocional, esperanza, la palabra de Dios, Salmo 119

Muy de mañana me levanto a pedir ayuda;
en tus palabras he puesto mi esperanza.
Salmos 119:147
No hay mejor momento para encontrarnos con nuestro Padre celestial que a la primera hora de nuestros días. En ese momento todo está tranquilo. No hay nada que disturbe nuestra atención. Ni siquiera el más mínimo ruido. Toda nuestra atención puede entonces estar concentrada en lo que tiene que decirnos nuestro Señor para darnos el ánimo que necesitamos para enfrentar el nuevo día.
Nuestra mente está descansada y puede absorber cualquier palabra o mensaje que Dios tenga para nosotros. Nuestro día es simplemente más efectivo y menos estresante cuando escuchamos la vosz de Dios por la mañana.
Si no estás haciendo tu devocional diario temprano en la mañana te invito a que mañana mismo te levantes bien temprano, no importa si aún está oscuro, y te dediques a la lectura de la palabra de Dios y a la oración. Recuerda dejar suficiente espacio par el silencio. Quizás logres escuchar la melodiosa y reconfortante voz de Dios.
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Diciembre 25, 2008 a 7:42 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado aceptación, creador, derecho, hijos de Dios, Juan, luz, rechazo

Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.
El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.
Juan 1:9-12
En medio del bullicio de las celebraciones y las fiestas consideramos conveniente no dejar pasar de largo el hecho de que celebramos que la luz verdadera vino al mundo.
Los que han podido recibirlo con fe y sinceridad se han visto beneficiados con el más grande de los dones que alguien puede recibir. Quienes aceptamos esa visita y pudimos abrir las puertas de nuestro corazón a esa luz incomparable se nos ha concedido el ser hechos hijos de Dios.
Este derecho y privilegio también está a tu alcance si le abres tu corazón a Cristo. Entrega tus ansiedades y problemas a él. Dedica tu vida a él y verás como tu esperanza se engrandecerá y los problemas no desaparecerán pero ya no se verán tan imponentes o difíciles de resolver. Permite que la luz verdadera brille en tu vida.
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Diciembre 24, 2008 a 8:36 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy

Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:
«Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»
Lucas 2:10-14
¿Qué habrá pasado por la mente de aquellos humildes pastores que teniendo que pasar la noche fuera de casa fueron sorprendidos por la visión de un ángel con un extraño mensaje. Y para completar, luego aparece una multitud de ángeles dando glorias a Dios y deseando a los terrenales la paz de lo alto.
N cortos ni perezosos los pastores se fueron a Belén y pudieron tener un encuentro personal con un precioso bebé cuya presencia no sugería que fuese capaz de salvar al mundo. Pero si le hicieron caso a lo que dijo el ángel es muy seguro que no se hayan dejado confundir por las apariencias.
Lo más probable es que hayan abierto la puerta de su corazón y hayan rendido su ser ante la majestad de quien unos años más tarde completaría la obra de salvación de la humanidad.
Es mi deseo que la alegría que inundó a esos pastores también llene tu mente y tu corazón en esta Navidad. ¡Dios los bendiga!
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Diciembre 23, 2008 a 8:59 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado bendiciones, Benedictus, enemigos, fidelidad, justicia, liberación, Lucas, misericordia, promesas de Dios, redención, Salvador, santidad, Zacarías

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a redimir a su pueblo.
Nos envió un poderoso salvador
en la casa de David su siervo
(como lo prometió en el pasado por medio de sus santos profetas),
para librarnos de nuestros enemigos
y del poder de todos los que nos aborrecen;
para mostrar misericordia a nuestros padres
al acordarse de su santo pacto.
Así lo juró a Abraham nuestro padre:
nos concedió que fuéramos libres del temor,
al rescatarnos del poder de nuestros enemigos,
para que le sirviéramos con santidad y justicia,
viviendo en su presencia todos nuestros días.
Lucas 1:68-75
Al igual que María cuando se encontró con su parienta Elizabet y profetizó acerca de los hechos gloriosos que estaban por ocurrir, cuando Elizabet dio a luz a Juan el Bautista, su esposo Zacarías también fue lleno del Espíritu Santo y profetizó este bello cántico hoy conocido como el “Benedictus”.
Los temas son la redención, la salvación, la fidelidad de Dios para cumplir sus promesas, la liberación del pueblo de Israel y el plan de Dios para su pueblo.
Las promesas que menciona Zacarías siguen vigentes para nosotros hoy. Podemos apropiarnos de ellas porque son palabra de Dios para nosotros. El hijo de Dios viene a la tierra a salvar el mundo. Todos aquellos que lo reciban podrán experimentar la transformación y el nacimiento de una nueva vida. Podemos estar felices y bendecir a Dios porque ha llegado la luz al mundo.
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Diciembre 22, 2008 a 9:40 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado amor de Dios, dicha, fidelidad, gloria, humildad, justicia, Lucas, María, misericordia, obras de Dios, regocijo
Entonces dijo María:
-Mi alma glorifica al Señor,
y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,
porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí.
¡Santo es su nombre!
De generación en generación
se extiende su misericordia a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
desbarató las intrigas de los soberbios.
De sus tronos derrocó a los poderosos,
mientras que ha exaltado a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes,
y a los ricos los despidió con las manos vacías.
Acudió en ayuda de su siervo Israel
y, cumpliendo su promesa a nuestros padres,
mostró su misericordia a Abraham
y a su descendencia para siempre.
Lucas 1:46-54
Cuando Elizabet, llena del Espíritu Santo, le profetizó a la joven María que lo que el Señor le había dicho se cumpliría, María misma fue llena del Espíritu Santo de Dios y entonó este bello cántico que ha pasado a la posteridad con el nombre de Magnificat.
Su gozo, tal como ella misma lo dice estaba en Dios su Salvador. Una persona que se sabe ha sido salvada no tiene más que palabras de agradecimiento hacia su salvador. Adicionalmente a la salvación a ella se le concedió el privilegio de ser el recipiente mediante el cual nuestro Señor se humanó y vino a vivir entre nosotros y así pudimos «contemplar su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.»
La descripción que hace María de las grandes obras de Dios no necesita comentario ni aclaratoria. El amor, la justicia, la fidelidad y la misericordia de Dios quedan bien representadas en el testimonio de la joven virgen lo cual es motivo de alegría para las generaciones de hoy.
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