Archivos para Enero, 2009
Enero 31, 2009 a 9:19 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alivio, angustia, ídolos, clamor, defensa, Dios, gloria de Dios, ilusión, oración, piedad, Salmo 4, vergüenza

Responde a mi clamor,
Dios mío y defensor mío.
Dame alivio cuando esté angustiado,
apiádate de mí y escucha mi oración.
Y ustedes, señores,
¿hasta cuándo cambiarán mi gloria en vergüenza?
¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos
e irán en pos de lo ilusorio? Selah
Salmos 4:1-2
Es normal de vez en cuando sentir algo de angustia. En nuestra vida diaria hay muchas cosas que nos pueden causar angustia y ansiedad. Constantemente estamos siendo sometidos a presiones y tensiones que dan lugar a esta respuesta emocional que nos sumerge en temor e inseguridad y la cual de no ser manejada adecuadamente nos puede llevar a caer en la desesperación.
La buena noticia es que Dios puede darnos alivio para esa angustia. Si nos acercamos a él con la actitud correcta, es decir con fe y esperanza, estando convencidos de que él actuará en defensa nuestra, la solución no se hará esperar.
Debemos recordar que la solución de Dios no es necesariamente la solución que nosostros estimamos debe ocurrir. Es más, lo más probable es que sea totalmente diferente a lo que estamos esperando, No podemos ignorar que Dios es absolutamente sabio y nuestra sabiduría es muy limitada en comparación con la de él. Así que nos nos sorprenda si las cosas resultan diferentes a como las esperábamos. En todo caso, será lo que más nos conviene. Puedes confiar en él.
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Enero 30, 2009 a 9:17 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aflicción, angustia, entendimiento, estatutos, justicia, justos, ley, mandamientos, regocijo, Salmo 119, verdad, vida

Tu justicia es siempre justa;
tu ley es la verdad.
He caído en la angustia y la aflicción,
pero tus mandamientos son mi regocijo.
Tus estatutos son siempre justos;
dame entendimiento para poder vivir.
Salmos 119:142-144
La respuesta más efectiva para la angustia y la aflicción es una inmersión total en la palabra de Dios. En ella encontraremos la verdad que necesitamos para contrarrestar las mentiras que el enemigo ha sembrado en nuestras mentes. La palabra de Dios es el bálsamo que sana nuestras heridas y pesares.
Al recordar las promesas perfectas que Dios nos ha hecho encontramos solaz y alegría por cuanto estamos seguros que dichas promesas no dejarán de ser cumplidas.
El secreto para una vida tranquila y productiva es la exposición continua a la palabra de Dios. De día y de noche debemos buscar este alimento que reforzará nuestra fe y ampliará nuestra esperanza. Deléitate en su lectura y ganarás sabiduría de lo alto.
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Enero 29, 2009 a 7:31 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado creador, defensa, entendimiento, estrellas, excelso, infinito, juicio divino, poder de Dios, Salmo 147, sostén

Él determina el número de las estrellas
y a todas ellas les pone nombre.
Excelso es nuestro Señor, y grande su poder;
su entendimiento es infinito;
El Señor sostiene a los pobres,
pero hace morder el polvo a los impíos.
Salmos 147:4-6
Cuando en una noche clara nos detenemos a observar la grandeza de un cielo estrellado, algo se estremece muy dentro de nosotros y nos hace pensar en cuán grande es el universo y cuán pequeños lucimos en comparación. es cierto que el universo es algo grandioso, tanto que no podemos imaginarnos o determinar su tamaño. Pero más cierto es que el universo no es lo más grande que hay.
Dios, nuestro Padre, creó al universo y por lo tanto es superior a éste. El definió con su gran poder cuantas estrellas y galaxias debían conformarlo. A algún cosmólogo atrevido se le ocurrió una fórmula para determinar el número de las estrellas en el universo observable y obtuvo que habían 9000 millones de trillones de estrellas. Tome una hoja de papel (que sea grande) y escriba un nueve seguido por 21 ceros y ese es el número de estrellas según este audaz científico.
También es cierto que somos pequeños en comparación a las dimensiones físicas de esa enorme creación, pero aún más cierto es que somos más importantes a los ojos de Dios que todo ese inmenso universo. Nuestro Padre es nuestro defensor contra los ataques del enemigo y siempre nos hará salir victoriosos de cualquier contienda.
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Enero 28, 2009 a 8:17 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado atentados, corazón, desaliento, enemigos, parálisis, Salmo 143, tinieblas

El enemigo atenta contra mi vida:
quiere hacerme morder el polvo.
Me obliga a vivir en las tinieblas,
como los que murieron hace tiempo.
Ya no me queda aliento;
dentro de mí siento paralizado el corazón.
Salmos 143:3-4
El hijo de Dios tiene tres enemigos: el mundo, la naturaleza pecaminosa y Satanás. Éste último no descansa en su empeño de hacernos caer para hacernos quedar mal con nuestro Padre. También es cierto que muchas de nuestras fallas no se las podemos achacar a este enemigo sino que son producidas cuando le permitimos a nuestra naturaleza pecaminosa que tome el control de nuestras vidas.
En todo caso, Satanás se la pasa muy ocupado atacando todo flanco débil que no hayamos reforzado con la obediencia a Dios y a su palabra. Él exhibe mucha pericia pues tiene siglos haciéndolo y ha acumulado una vasta experiencia. Nosotros por el contrario somos muy ingenuos y muchas veces nos dejamos engañar al no ser más precavidos.
Las consecuencias de descuidarnos son graves. No obstante, Dios es nuestra ayuda perfecta cuando nos vemos sometidos a los ataques del enemigo. El nos da la fortaleza necesaria para que podamos resistir al adversario y salir triunfantes de la prueba. Nunca olvides buscar la ayuda más adecuada, la ayuda que sólo el Padre te puede dar.
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Enero 27, 2009 a 6:09 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado camino, comprensión, conocimiento, descanso, Dios, entendimiento, mano de Dios, omnisciencia, palabra, protección, Salmo 139, trajines

Mis trajines y descansos los conoces;
todos mis caminos te son familiares.
No me llega aún la palabra a la lengua
cuando tú, Señor, ya la sabes toda.
Tu protección me envuelve por completo;
me cubres con la palma de tu mano.
Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión;
tan sublime es que no puedo entenderlo.
Salmo 139:3-6
Para poder medianamente entender el poder de Dios es bueno considerar su atributos. Uno de ellos es su omnisciencia, es decir su capacidad para conocerlo todo. nuestras limitadas mentes no consiguen siquiera imaginarse como sería para una persona tener esta capacidad. Lo que sabemos es que nosotros no podemos saberlo todo y que cuando recibimos mucha información nos saturamos rápidamente y somos incapaces de procesar esta enorme cantidad de datos en su totalidad.
¡Pero que maravilla que Dios todo lo sabe! Nuestras angustias y dolores él los conoce. Nuestras necesidades y deseos él ya los sabe. De nuestros sueños y planes él ya está enterado. Antes de que pronunciemos alguna palabra ya nuestro pensamiento es de su conocimiento.
Aunque no estemos en capacidad de entender este atributo de Dios, por lo menos lo que podemos captar acerca de ello es suficiente para reforzar nuestra esperanza y para afianzar nuestra fe en él.
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Enero 26, 2009 a 8:34 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado amor, conocimiento, derecho, Jeremías, justicia, poder, riquezas, sabiduría, sabio, voluntad de Dios

Así dice el Señor:
«Que no se gloríe el sabio de su sabiduría,
ni el poderoso de su poder,
ni el rico de su riqueza.
Si alguien ha de gloriarse,
que se gloríe de conocerme
y de comprender que yo soy el Señor,
que actúo en la tierra con amor,
con derecho y justicia,
pues es lo que a mí me agrada -afirma el Señor-.
Jeremías 9:23-24
Algunas cosa de las cuales la gente se ufana de poseer son de poca o ninguna utilidad cuando se presentan las pruebas y los problemas. Ante la fuerza arrolladora de un destino que se ha trazado desde antes de la creación del mundo hay poco o nada que hacer para evitarlo o siquiera modificarlo.
¿Has visto a un rico sufrir? ¿Has visto a un poderoso llorar? ¿Has visto a un sabio desesperarse? ¿Dónde están sus riquezas, poder y sabiduría cuando son abatidos por las ráfagas de la tormenta? Que contraste con el justo hijo de Dios que soporta con entereza y paciencia todo tipo de prueba a la que pueda ser sometido, sabiendo que el Todopoderoso está en control y que todo lo que sucede es para bien.
No hay sabiduría, riqueza o poder más grande que conocer a Dios y aún mucho mejor si lo conocemos en la intimidad. ¿Buscas su presencia cada mañana? ¿Te deleitas cuando conversas con él? ¿Estás sediento de escuchar su palabra? ¿Se ha desbordado su amor en ti? ¿Te gozas en el derecho y la justicia?
Busca a Dios y tendrás el tesoro más grande que puedas desear.
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Enero 25, 2009 a 6:01 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado ayuda, compañía, desesperación, Dios Padre, miedo, presencia de Dios, Salmo 118

El Señor está conmigo, y no tengo miedo;
¿qué me puede hacer un simple mortal?
El Señor está conmigo, él es mi ayuda;
¡ya veré por los suelos a los que me odian!
Salmos 118:6-7
Cuando la desesperanza o desesperación comienza a hacer mella en nuestro espíritu una de las emociones que nos causa mayor zozobra es el miedo. El miedo es paralizante. El miedo crea confusión y nos impide pensar correctamente. El miedo nos hace creer que estamos atados y que una solución no será alcanzable.
La presencia del Señor a nuestro lado aparta el miedo y nos infunde estabilidad y confianza. ¿Hay alguien que sea más poderoso que Dios? ¿Puede acaso alguien oponerse a los planes y la voluntad de Dios?
Lo que debemos tener en cuenta y que nunca se nos olvide es que Dios está de nuestro lado porque él es nuestro Padre. Dios no permitirá que nuestros adversarios se aprovechen de nosotros y nos hagan daño. Él es nuestra ayuda.
Cuando necesites ayuda búscalo sólo a él.
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Enero 24, 2009 a 7:19 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado angustia, baluarte, calor, desvalido, Isaías, necesidad, protección, refugio, resguardo, sombra, tormenta

Porque tú has sido,
en su angustia,
un baluarte para el desvalido,
un refugio para el necesitado,
un resguardo contra la tormenta,
una sombra contra el calor.
En cambio, el aliento de los crueles
es como una tormenta contra un muro,
como el calor en el desierto.
Isaías 25:4-5a
Es posible que muchas personas que han sido ayudadas por Dios en algún momento se les haya olvidado lo que Dios ha hecho por ellos. Al contrario, todos los que recuerdan lo que Dios ha hecho por ellos reconocen que Dios ha actuado de la manera más apropiada y más conveniente.
Es por eso que el profeta describe lo que el pueblo manifiesta como respuesta a la bondad de Dios para con ellos. En primer lugar, Dios ha sido un baluarte, es decir una empalizada de defensa para el desvalido. En segundo lugar Dios ha sido un refugio para el necesitado, un lugar de protección al cual podemos volver una y otra vez, tantas veces como sea necesario para hallar protección y respiro.
En tercer lugar, Dios ha sido un resguardo contra la tormenta en el cual estaremos a salvo y seguros contra los embates de la naturaleza. Finalmente, Dios ha sido una sombra contra el calor, un lugar de reposo donde podemos refrescarnos de las inclemencias de nuestras vicisitudes.
Así que si te sientes desamparado, necesitado, atormentado o agobiado acude a Dios para pronta solución.
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Enero 23, 2009 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy

Tú me has librado de la muerte,
has enjugado mis lágrimas,
no me has dejado tropezar.
Por eso andaré siempre delante del Señor
en esta tierra de los vivientes.
Aunque digo: «Me encuentro muy afligido»,
sigo creyendo en Dios.
Salmos 116:8-10
¿Qué más podemos desear que ser hijos de Dios? Aunque no entendamos sus planes para con nosotros, aunque nos cueste tanto aprender las lecciones que él ha preparado para nosotros, aunque todo sea tan difícil de aceptar, aunque sus disciplinas sean muy dolorosas, lo más deseable es ser sus hijos.
Él nos ha colmado con toda bendición, de la misma muerte nos ha arrebatado innumerable veces, tantas que ni siquiera nos podemos imaginar cuantas han sido. De grandes males nos ha apartado y sus misericordias son nuevas y mejores cada mañana.
Recuerda que toda aflicción presente es temporal y que la ayuda de Dios no tarda en llegar. Él nos ama y no permitirá que seamos afligidos más allá de lo que realmente podemos soportar. Nuestra esperanza es él.
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Enero 22, 2009 a 7:35 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado deses, desobediencia, despiadados, enemigos, incredulidad, Isaías, la palabra de Dios, multitud, naturaleza pecaminosa, orgullo, paja, promesas de Dios, resistencia

Pero la multitud de tus enemigos
quedará hecha polvo fino,
y la multitud de despiadados
será como la paja que se lleva el viento.
Isaías 29:5a
Lo interesante de las situaciones difíciles e incómodas que a veces nos toca atravesar es que ya podemos saber cual será el resultado final. No obstante, lo más probable es que igual nos vamos a dejar controlar por una desesperante angustia porque lamentablemente esa es nuestra naturaleza.
Nuestra naturaleza humana posee una herencia desagradable que hace que se deje controlar por el orgullo, la desobediencia, la incredulidad y la desesperanza.
Por eso es que es muy necesario que nos mantengamos apegados a la palabra de Dios para que sus promesas firmes y fieles nos llenen de aliento, especialmente cuando nos toca atravesar esos momentos de desolación. Busca y aliméntate con la palabra de Dios y siempres estarás bien apertrechado para resistir cualquier ataque del enemigo.
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