
Te he visto en el santuario
y he contemplado tu poder y tu gloria.
Tu amor es mejor que la vida;
por eso mis labios te alabarán.
Te bendeciré mientras viva,
y alzando mis manos te invocaré.
Salmos 63:2-4
La alabanza es más efectiva cuando se fundamenta en las razones correctas. Debemos alabar a Dios por lo que hace en nuestras vidas aún si nos parece que lo que nos está ocurriendo no es agradable.
El amor de Dios obra de una manera maravillosa en nuestras vidas y siempre nos va a ocurrir lo que más nos conviene. Dios siempre está velando para que eso sea así.
No nos imaginemos a Dios de acuerdo a nuestras limitaciones. Dios siempre estará más allá y será superior y más poderoso de lo que podamos imaginarnos. No hagamos de Dios un genio apresado en una botella que tan pronto es liberado se apresta a concedernos tres deseos.
La voluntad de Dios, la cual es perfecta y agradable, se cumplirá en nuestras vidas para gloria de Dios. Las bendiciones que recibiremos de Dios siempre superararán cualquier deseo de nuestro corazón.



