
En toda la noche no pego los ojos,
para meditar en tu promesa.
Conforme a tu gran amor, escucha mi voz;
conforme a tus juicios, Señor, dame vida.
Salmos 119:148-149
Para no caer en el desespero debemos recordar las maravillosas promesas de Dios. Aunque no sólo debemos recordarlas sino también tener nuestra fe puesta en su palabra. Si Dios ha dicho que nos ayudará a salir de los problemas en los que nos hemos metido, ten la seguridad de que él lo hará. Si Dios ha prometido ser tu defensa y tu escudo, puedes confiar en que así será.
Dios no es hombre para que incumpla sus promesas. Lo que él ha dicho, eso se cumplirá.
Por eso descansamos en sus promesas y podemos solicitar a Dios, tal como lo hace el salmista, que escuche nuestra voz conforme a su gran amor y que nos dé vida de acuerdo a sus juicios. Acudamos a Dios con la firme esperanza de que todo lo que suceda será lo mejor que nos puede ocurrir. ¡Sólo a Dios sea la gloria!




Ma. del Carmen escribió
SEÑOR: TU ERES MI ROCA Y MI FORTALEZA SIN TI NO SOY NADA NI NADIE SEÑOR, TODO LO QUE SE TODO LO QUE TENGO TE LO DEBO A TI, POR ELLO DEJO MIS PROBLEMAS EN TUS MANOS Y QUE SE HAGA TU VOLUNTAD.
GRACIAS PADRE