Archivos para Octubre, 2009
Octubre 31, 2009 a 5:49 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado atención, Dios, gemidos, palabra, plegaria, Rey de reyes, Salmo 5, súplica

Atiende, Señor, a mis palabras;
toma en cuenta mis gemidos.
Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío,
porque a ti elevo mi plegaria.
Salmos 5:1-2
En medio de la tormenta, cuando todo parece perdido y no encontramos nada firme a que aferrarnos para mantener la cordura y recuperar el ánimo, lo único que nos queda a mano es acudir a Dios. Parece algo simple pero muchas veces estamos tan concentrados en los problemas que nos aquejan que perdemos totalmente la perspectiva de quienes somos y hacia donde vamos. Nos olvidamos por completo de que somos hijos de Dios y de que por lo tanto estamos completamente bajo su especial protección. Aún así, las palabras de clamor hacia él no logran salir de nuestros labios y calladamente nos vamos agotando por estar tratando de luchar las batallas por cuenta nuestra.
Nuestra mirada debe ser entonces elevada a nuestro amoroso Padre celestial, quien está esperando escuchar nuestro llamado de auxilio para actuar de manera contundente y librarnos de toda angustia y dolor. Acude a Dios en este mismo instante y exprésale tu necesidad. Que tus labios digan lo que hay en tu corazón. Recuerda que tu voz es dulce sonido para él. Cuéntale todo lo que se ha convertido en un peso difícil de llevar. Descarga tus penas y recibe de él todo el consuelo y el ánimo que necesitas. Su paz inundará todo tu ser, los vientos cesarán y las aguas volverán a su nivel.
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Octubre 30, 2009 a 5:43 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado confianza, desprecio, gran amor de Dios, la palabra de Dios, promesas de Dios, respuesta, Salmo 119, salvación

Envíame, Señor, tu gran amor
y tu salvación, conforme a tu promesa.
Así responderé a quien me desprecie,
porque yo confío en tu palabra.
Salmos 119:41-42
Dios ha dado muestras en numerosas ocasiones de su gran amor por nosotros. Lo primero que hizo fue darnos la vida. también nos incluyó en su plan especial y así pudimos un glorioso día recibir la salvación. En todo momento nos cuida y nos protege y no permite que nada malo nos suceda a menos que sea para enseñarnos algo que necesitamos conocer. Su amparo y refugio es constante y nos libra de todo temor.
¿Estás tú dentro del grupo de los que cantan las alabanzas al Rey?
Tu testimonio es la mejor respuesta que puedes dar a aquellos que te atacan y se burlan de ti. Es tu experiencia personal y nadie te la puede quitar ni te la pueden cambiar. Es tu patrimonio y tu tesoro y te servirá de protección en caso de ataque del enemigo. Apóyate en todo momento en la reflexión sobre las cosas que Dios ha hecho por ti. Siempre estarás seguro.
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Octubre 29, 2009 a 5:36 pm
· Archivado en General, Salmos ·Etiquetado alabanza, Dios, generaciones, reino, Salmo 146, Sión

¡Oh Sión, que el Señor reine para siempre!
¡Que tu Dios reine por todas las generaciones!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Salmo 146:10
Podemos decir que son muchas las razones por las cuales podemos y debemos alabar a Dios. Es más, hasta podríamos decir que son todas las razones por las cuales podemos y debemos alabar a Dios. Sólo nos basta recordar todas las cosas que Dios ha hecho por nosotros. Si le agregamos lo que Dios hace hoy y lo que hará mañana por nosotros, nunca se agotarán los motivos para alabarlo.
Recuerda que Dios creó todo lo que existe, visible e invisible. Él mantiene la verdad, hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos, pone en libertad a los cautivos, da vista a los ciegos, sostiene a los agobiados, ama a los justos, protege al extranjero, sostiene al huérfano y a la viuda y frustra los planes de los impíos. Hay muchas razones más por las cuales alabar a Dios, pero estoy seguro que alguna de las que hemos mencionado tiene que ver contigo.
¿Tendrás una palabra de agradecimiento hacia aquel que todo te lo ha dado, comenzando por la vida?
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Octubre 28, 2009 a 6:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado escuchar, fidelidad, inocencia, juicio, justicia, oración, respuesta, Salmo 143, súplica, siervos

Escucha, Señor, mi oración;
atiende a mi súplica.
Por tu fidelidad y tu justicia,
respóndeme.
No lleves a juicio a tu siervo,
pues ante ti nadie puede alegar inocencia.
Salmos 143:1-2
Vivimos en un mundo donde la gran mayoría de las personas ansía que imperen el amor y la justicia. Difícilmente podemos encontrar a cualquiera de estos dos ideales por separado y mucho menos los encontraremos juntos por cuanto son conceptos incongruentes. Hay una expresión latina que dice “Dura lex sed lex” o “La ley es dura pero es la ley”, lo cual nos da una idea de por que el amor y la justicia son conceptos divergentes.
¿Es acaso una vana ilusión aspirar a que en el mundo impere el amor y la justica en equilibrio?
En términos humanos, esta antigua aspiración es una vana ilusión pero en términos espirituales y dentro del plan maestro de Dios lo ideal se vuelve posible. En Jesucristo podemos hallar el encuentro imposible de estos dos conceptos. Sólo en él podemos observar el amor inagotable y el cumplimiento de la justicia. Por eso podemos acudir a él con toda confianza porque él es el único que puede lograr una solución perfecta, permanente y ajustada a los requerimientos más estrictos de justicia y amor. No pierdas más el tiempo buscando soluciones donde sabes que no las vas a encontrar. Busca a Jesucristo y hallarás lo mejor para tu vida.
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Octubre 27, 2009 a 7:03 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado desierto, eternidad, gran amor de Dios, guía, pueblo, Salmo 136

Al que guió a su pueblo por el desierto; su gran amor perdura para siempre.
Salmos 136:16
Al igual que el pueblo de Israel tuvo que atravesar un desierto por un largo tiempo después de que fue liberado de la esclavitud a la cual lo había sometido el Faraón de Egipto, a nosotros también nos toca recorrer nuestro propio desierto. El desierto es aprendizaje y la duración del mismo dependerá de nuestra capacidad de aprendizaje. Si aprendemos rápido, saldremos pronto de él. Si nos cuesta mucho aprender entonces nos tardaremos más. Este aprendizaje va intimamente ligado a la obediencia. Si somos obedientes, aprenderemos rápidamente. Si por el contrario, nos dedicamos a ignorar voluntariamente los preceptos que ha establecido Dios para nuestra vida, entonces el aprendizaje será lento y tedioso.
¿Estás siguiendo la sabia dirección de Dios para tu vida?
Recuerda la experiencia del pueblo de Israel que se tardó cuarenta años para alcanzar la tierra prometida. ¿’Quieres una vida que progrese lentamente con poco desarrollo espiritual o prefieres avanzar rápidamente hacia la madurez en Cristo? En tus manos está la respuesta. Recuerda la obediencia a Dios es la clave de todo este asunto.
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Octubre 26, 2009 a 5:49 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amor, arca, David, espalda, fieles, júbilo, justicia, levantarse, poderoso, reposo, sacerdotes, Salmo 132, siervos, ungido

Levántate, Señor; ven a tu lugar de reposo,
tú y tu arca poderosa.
¡Que se revistan de justicia tus sacerdotes!
¡Que tus fieles canten jubilosos!
Por amor a David, tu siervo,
no le des la espalda a tu ungido.
Salmos 132:8-10
La razón por la cual Dios nunca nos abandona y siempre está pendiente de lo que sucede a nuestro alrededor es que él nos ama. Su amor es más grande y va más allá de lo que podamos imaginarnos. El sabe cuando estamos tristes y acongojados. El conoce nuestras frustraciones cuando todo nos sale mal. Él sabe que no ha sido nuestra culpa y que se ha cometido una injusticia y de seguro no se quedará tranquilo hasta que la justicia se imponga.
De nuestra parte sólo queda clamar a él para que nos rescate de nuestra situación.
El saldrá en defensa nuestra de manera oportuna y eficaz. Su mano poderosa no descansará hasta haber allanado todos los obstáculos que se interponen en nuestro camino. Eso sí, no te olvides de darle toda la gloria a él cuando todo se haya solucionado. Su especialidad es resolver problemas y toda la honra le corresponde sólo a él. Negarle la gloria a Dios es una soberana descortesía y una grave equivocación. Recuerda pues, reconocerlo en todos tus caminos y verás como siempre andarás por el camino correcto.
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Octubre 25, 2009 a 6:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado angustia, Israel, juventud, Salmo 129, vencer

Mucho me han angustiado desde mi juventud
—que lo repita ahora Israel—,
mucho me han angustiado desde mi juventud,
pero no han logrado vencerme.
Salmos 129:1-2
Hay algunos de nosotros que les ha tocado atravesar un tortuoso valle desde hace mucho tiempo. Desde su juventud se han visto sometidos a numerosas pruebas y hasta parece que hubiesen nacido para sufrir. Muchas veces no entendemos las razones divinas que privan sobre nuestras vidas y sobre las circunstancias que nos rodean. Si no buscamos la dirección de Dios y no le pedimos su discernimiento es posible que nunca nos enteremos del por que de las pruebas y dificultades que nos ha tocado enfrentar.
Pero como ya todos sabemos, Dios tiene un gran propósito para todos nosotros y la prueba de nuestra fe es esencial para que se cumpla ese propósito en nuestra vida.
En todo caso, lo importante aquí es que, a pesar de la gran cantidad de obstáculos y problemas que se atraviesen en nuestro camino, nunca seremos vencidos. El Señor Jesucristo nunca nos abandonará y su ejército de ángeles guerreros está a nuestro lado para luchar las batallas del Señor de tal manera que siempre seremos vencedores. Nunca vencidos, siempre vencedores. Renueva tus fuerzas y apóyate en en Señor Jesús. Sólo en el encontrarás la victoria. Recuerda que él es Rey de reyes y Señor de señores.
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Octubre 24, 2009 a 9:01 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado cetro, heredad, impíos, justos, maldad, manos, Salmo 125

No prevalecerá el cetro de los impíos
sobre la heredad asignada a los justos,
para que nunca los justos extiendan
sus manos hacia la maldad.
Salmos 125:3
Si algo sabemos los justos es que el crimen no paga. Es posible que las personas que no han establecido una relación con Dios estén disfrutando de una aparente y temporal prosperidad, pero esto no es permanente y todos sabemos que estas personas sufren terriblemente porque su vida llegará a un punto donde todo pierde sentido. Esas personas se limitan a “vivir el momento” sin darse cuenta que sus acciones y decisiones de hoy tienen consecuencias en este mundo y en el venidero.
Así que si te sientes tentado de imitar el comportamiento de aquellos que no conocen a Dios, detente y considera las admoniciones que se encuentran en la palabra de Dios, las cuales no sólo son muy específicas en cuanto a como debemos comportarnos sino que también no muestran las razones por las cuales debemos actuar de acuerdo con los preceptos de Dios. Los diarios y los noticieros están llenos de ejemplos de los fracasos de personas que pensaron que podían alcanzar el éxito permanente alejados de los caminos de Dios. No nos dejemos engañar por las burdas maquinaciones de nuestros enemigos. Nuestro patrón de conducta está claramente definido en la palabra de Dios. Esta es la ruta del éxito verdadero.
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Octubre 24, 2009 a 8:29 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos, desesperanza ·Etiquetado aflicción, creer, desesperación, Dios, mentiras, Salmo 116

Aunque digo: «Me encuentro muy afligido»,
sigo creyendo en Dios.
En mi desesperación he exclamado:
«Todos son unos mentirosos.»
Salmos 116:10-11
He aquí un par de aseveraciones de un salmista que está muy claro en su relación con Dios. La primera aseveración es “sigo creyendo en Dios”. Es cierto que las pruebas a que somos sometidos y la aparente tardanza con que llega la solución, si es que llega, tienen el peso suficiente para convencer a cualquiera de que hemos sido abandonados a nuestra suerte sin auxilio de Dios. Cuando más dura y difícil es la prueba, más duro debemos aferrarnos de nuestro Salvador. La expresión “sigo creyendo en Dios” es una evidencia de que el autor de este salmo es una persona con una amplia experiencia en los métodos que utiliza Dios para promover la madurez del hijo de Dios.
La segunda aseveración es “todos son unos mentirosos” se refiere a quienes, quizás con buenas intenciones pero más probable con malas intenciones, han intentado “asesorar” al creyente que está atravesando una tenaz situación con algún consejo no muy pío o alejado de la verdad bíblica. El salmista hace bien en identificar a estos inconvenientes consultores y los expone frenet a la verdad que sólo se encuentra en la Palabra de Dios.
Sea cual sea la prueba que nos haya tocado enfrentar recordemos que Dios no nos desamparará y que sus promesas son inquebrantables.
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Octubre 22, 2009 a 5:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado eternidad, imponente, nombre de Jesús, pacto, pueblo, rescate, Salmo 111, Santo

Pagó el precio del rescate de su pueblo
y estableció su pacto para siempre.
¡Su nombre es santo e imponente!
Salmos 111:9
¡Qué bueno es saber que la cuenta que existía contra nosotros ya fue saldada y ya no tenemos ningún tipo de acreencia o deuda que honrar! Esa deuda nos había convertido en esclavos de la muerte y no había ningún tipo de esperanza dispponible para nosotros. No obstante, Dios tenía un plan mejor. Jesucristo saldó la cuenta que nos acusaba ante la justicia y ya somos libres de cualquier condenación. ¡No hay nada como sentirse libre de culpa y libre de la pena de muerte que contra nosotros se había impuesto por causa de nuestros pecados.
¿Te sientes que estás libre o todavía te agobia la culpa por algo que no has confesado a Dios o que no estás seguro que has sido perdonado?
Recuerda que Jesucristo te promete perdón absoluto y su gracia es infinita y eficaz. Puedes estar seguro de que si confesaste tu pecado a Dios y te arrepentiste de haberlo cometido, has recibido el perdón incondicional de Dios. Si no lo has hecho, no esperes más y habla ahora mismo con él. Él perdonará todos tus pecados y anulará la deuda que te es adversa, clavándola en la cruz. Acude ahora mismo a él.
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