Archivos para Noviembre, 2009

La palabra de hoy 1 de diciembre de 2009

Pero yo, por tu gran amor
puedo entrar en tu casa;
puedo postrarme reverente
hacia tu santo templo.
Salmos 5:7

Somos seres imperfectos cuya mayor imperfección es un peligroso orgullo que nos confunde y nos hace pensar que en verdad somos seres perfectos. No nos gusta equivocarnos y cuando lo hacemos, buscamos toda clase de excusas para justificar nuestra confusión. Pensamos que somos dueños de la verdad y que nuestra posición es la correcta simplemente porque así nos parece bien. No nos conformamos con ser lo más importante de la creación, queremos ser Dios mismo.

Y todavía muchos se preguntan que por qué necesitan ser salvados. La viga que tienen en su ojo les impide darse cuenta de la tristeza de su condición.

Venturosamente, Dios ha provisto una salida para escapar de esta  terrible situación. El gran amor de Dios se derrama copiosamente sobre la humanidad entera para ofrecer la solución y la respuesta al gran problema del ser humano. La única manera de cambiar este lastimoso estado es mediante la fuerza transformadora de la presencia de Jesucristo en tu vida. Asegúrate que ya Jesús está contigo y que te estás dejando guiar por su experta mano hacia la transformación total de tu ser.

Comentarios (2)

La palabra de hoy 30 de noviembre de 2009

Que alaben su nombre con danzas;
que le canten salmos al son de la lira y el pandero.
Porque el Señor se complace en su pueblo;
a los humildes concede el honor de la victoria.

Salmos 149:3-4

Una cosa que nos llena de alegría es saber que Dios se complace cuando le obedecemos y llevamos una vida recta y consagrada. Nuestra razón de ser es la alabanza eterna de su nombre. Para eso fuimos creados. En eso nos pasaremos la eternidad, disfrutando cada instante de su presencia y de su amor inagotable. Nuestra vida terrenal no es sino una etapa de preparación para la gloria eterna y cuando Dios observa que nos estamos preparando adecuadamente, él se goza en gran manera.

¿Estás preparándote para la eternidad o todavía te cuesta elevarte por encima de los detalles rutinarios de esta vida temporal?

Sólo cuando tu mirada y tu enfoque están colocados en la vida eterna es que puedes alcanzar a comprender el por qué de ciertas situaciones que te ha tocado atravesar. Nunca mires a tus problemas. Mira a aquel que los puede resolver y para quien nada es imposible. Cuando mires a tus problemas desde esta correcta perspectiva, éstos dejarán de ser una piedra en tu zapato y podrás disfrutar del gozo de saber que te hayas en medio y formas parte de los planes de Dios.

Comentarios (2)

La palabra de hoy 29 de noviembre de 2009

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus obras.
El Señor está cerca de quienes lo invocan,
de quienes lo invocan en verdad.
Salmos 145:17-18

Hay personas que cuando no están de acuerdo con las terribles consecuencias que les esperan a quienes viven sus vidas apartados de Dios, apelan al principio de que Dios es amor y por lo tanto él no puede castigar a quienes ama. Es evidente que éste es un argumento colocado fuera del contexto bíblico. Hay un principio complementario, ignorado por aquellos a quienes nos referimos anteriormente, que nos enseña que Dios es justo y por ser justo debe hacer cumplir la ley, por lo que quien es digno de condenación está obligado a ser condenado.

Venturosamente, ambos principios que se ubican en extremos opuestos del espectro hayan su equilibrio y perfecta aplicación en Dios.

Nosotros que hemos sido bendecidos con el privilegio de ser llamados hijos de Dios podemos disfrutar de los beneficios de un balance apropiado entre amor y justicia. Podemos, igualmente, acudir a él en todo momento pues él está a nuestro lado y nuestra llamada de auxilio llega a sus oidos con una rapidez superior a la velocidad de la luz. Si estás en aprietos sólo tienes que invocar su nombre y la solución perfecta para cualquier situación en la cual te encuentres llegará en el momento más oportuno. ¿No es ésto una gran bendición?

Dejar un comentario

La palabra de hoy 28 de noviembre de 2009

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón;
ponme a prueba y sondea mis pensamientos.
Fíjate si voy por mal camino,
y guíame por el camino eterno.

Salmos 139:23-24

Parte del proceso de comunicación con nuestro Padre celestial consiste en abrir completamente nuestro corazón a él con el propósito de ser examinados y en caso de hallarse algunas fallas, que éstas puedan ser corregidas. Como no somos perfectos, siempre habrá una que otra cosa que rectificar, aún cuando tratemos de hacerlo lo mejor posible. Estas fallas son parte de nuestra naturaleza pecaminosa e imperfecta, por eso es que es muy necesario que este proceso de revisión y presentación de cuentas se efectúe tantas veces como sea necesario sin dejar pasar mucho tiempo entre una y otra revisión.

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con Dios a analizar tus acciones, pensamientos y omisiones?

Nuestra tendencia siempre será a salirnos del camino. Nuestro rico refranero español tiene al respecto: “La cabra siempre tira al monte”. Es por esto que debemos buscar la sabia dirección del Maestro, para que él nos tome y nos coloque de nuevo en el centro del camino que él ha preparado para cada unos de nosotros. ¡A revisarnos, pues!

Comentarios (2)

La palabra de hoy 27 de noviembre de 2009

Tu nombre, Señor, es eterno;
tu renombre, por todas las generaciones.
Ciertamente el Señor juzgará a su pueblo,
y de sus siervos tendrá compasión.

Salmos 135:13-14

Una buena razón por la cual podemos confiar plenamente en Dios para que se encargue de dirigir nuestra vida es que Dios ha demostrado fehacientemente su poder y su capacidad para resolver cualquier asunto por difícil que éste parezca. Dios ha sido bueno no sólo con nosotros sino con muchísima gente a través de los siglos y en todo lugar. Son muchos los testimonios y además su palabra demuestra como Dios trata y cuida a su pueblo.

No somos los únicos que estamos enfrentando problemas y tampoco somos los únicos a quienes Dios ha ayudado a resolver sus dificultades en el momento más oportuno. Dios posee todos los elementos necesarios para convertir tu afán en una bendición.

Acude pues en este mismo instante a buscar del amor de aquél que dió su vida por nosotros y recibe de él la bendición que tanto ansías. Tus reveses se convertirán en victorias y tu llanto en un cántico de alabanza. El poder de Dios hará ésto en tu vida y poidrás compartirlo con otros. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Comentarios (2)

La palabra de hoy 26 de noviembre de 2009

A ti, Señor, elevo mi clamor
desde las profundidades del abismo.
Escucha, Señor, mi voz.
Estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.
Salmos 130:1-2

No hay nada más desesperante que encontrarse en lo más profundo de un abismo desde donde no se puede ver ni la superficie ni siquiera las estrellas del cielo. La oscuridad más espantosa nos rodea y por más que lo intentamos, no hay manera de escalar las escarpadas paredes de la fosa. No hay vía de escape y sólo nos queda pensar que hemos llegado al fin de nuestra vida. Una situación terrorífica por demás.

¿A quién podremos acudir para que nos saque de semejante aprieto? ¿Quién podrá escuchar nuestra debilitada voz que clama desesperada mente porque cree que nadie está pendiente?

Pues bien, los oídos de Dios están atentos a escuchar nuestra voz por más débil que sea nuestro gemido y por más apagado que sea nuestro llanto. En el mundo espiritual no existen las distancias ni las inmensidades ni los abismos que nos separan físicamente de la presencia de Dios. En el mundo espiritual Dios está a nuestro lado en todo momento, incluso cuando voluntariamente nos alejamos de él. Tan pronto él observa un sincero arrepentimiento en nuestro corazón y el deseo de ser perdonados por nuestras faltas, se restablece la comunicación con nuestro Padre y él se encarga de apartar los problemas de nuestro camino. Háblale ahora mismo y pídele liberación. Tu solución no tardará en llegar. ¡Acude a Dios ya!

 

Comentarios (2)

La palabra de hoy 25 de noviembre de 2009

Haz bien, Señor, a los que son buenos,
a los de recto corazón.
Pero a los que van por caminos torcidos
deséchalos, Señor, junto con los malhechores.
¡Que haya paz en Israel!

Salmos 125:4-5

Nuestro Padre celestial ha establecido un recto sendero para que nosotros andemos por él sin riesgo de tropezar y caer. Tan pronto nos desviamos de ese protegido sendero comenzamos a tener toda clase de dificultades, obstáculos y tropiezos. Para comenzar, algo que debe ser muy obvio: cuando nos salimos del camino ya no hay camino por el cual transitar. Allí es cuando nos vemos envueltos en los más complicados problemas y la posibilidad de escapar de ellos por nuestros propios medios es nula por cuanto ni siquiera sabemos como regresar al camino recto.

¿Te sientes en este momento como que no hay un trayecto claro que seguir? ¿Se han extraviado tus pasos y no sabes como regresar al camino?

Recuerda que el Señor Jesús dijo que él es el camino y la verdad y la vida. Detente por un momento en tu extraviado andar y escucha la dulce voz del Maestro que amorosamente te llama a que regreses a su lado. Mientra sigas en dirección hacia su hermosa voz y tendrás la seguridad del retorno al cálido refugio. Déjate guiar por él y todo te saldrá bien. Sólo en él hallarás la seguridad y la protección que necesitas para transitar estos tiempos malos.

Comentarios (2)

La palabra de hoy 24 de noviembre de 2009

Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias;
tú eres mi Dios, por eso te exalto.
Den gracias al Señor, porque él es bueno;
su gran amor perdura para siempre.
Salmos 118:28-29

Cada vez que nos encontremos en medio de la adversidad y las dificultades haremos bien en recordar que Dios ha hecho grandes cosas por nosotros. Usualmente tendemos a concentrarnos y enfocarnos en el problema que tenemos por delante y eso consume todas nuestras energías hasta el punto que en muy corto tiempo nos encontramos agotados. La duda nos asalta, las preocupaciones nos rodean, el temor nos ataca y sin darnos cuenta caemos en la desesperación.

Mas cuando recordamos como Dios nos ha librado de problemas mucho más grandes y complejos, la esperanza renace en nuestra alma y en nuestra mente y muy pronto comenzamos a disfrutar de la paz que sólo Dios sabe dar.

¿Estás enfrentando en este momento un grave problema que parece no tener solución? ¿Estás desesperado porque hasta ahora no encuentras nadie que te ayude a resolver tu situación? Recuerda que Dios ha sido bueno contigo en muchas oportunidades y que ha hecho por ti cosas increíbles que sólo pueden considerarse como un milagro. Otra vez lo volverá a hacer pero debes confiar en él y poner todas tus inquietudes a sus pies. Pronto llegará la respuesta que estás esperando o incluso algo mucho mejor. Ya verás.

Comentarios (2)

La palabra de hoy 23 de noviembre de 2009

¡Tiembla, oh tierra, ante el Señor,
tiembla ante el Dios de Jacob!
¡Él convirtió la roca en un estanque,
el pedernal en manantiales de agua!

Salmos 114:7-8

El dueño de la creación ejerce su majestad sobre la naturaleza. Algunas veces lo hace soplando una suave brisa, otras con la furia de los elementos y la consecuente destrucción. No hay nada en el universo que se pueda oponer a sus designios y a su santa voluntad. Él convierte los desiertos en manantiales y las muchas aguas en sequedales. Lo imposible se torna en lo posible y la desesperación la convierte en esperanza.

¿Por qué, pues, nos cuesta tanto creer que para él no hay nada imposible? ¿Por qué la duda nos asalta y nos paraliza?

La misma fuerza y poder que él usa para gobernar a la naturaleza  y aún más está disponible para darte una solución a cualquier problema que tengas por difícil que éste luzca. ¿Has visto la energía con que tiembla la tierra y la destrucción que causan las fuerzas telúricas? ¿Has experimentado la furia del huracán y la violencia de su paso? Piensas que tu problema necesita más poder para poder ser resuelto? Sólo necesitas llevar tus situaciones a Dios y él se encargará de todo. Descansa en él.

Comentarios (2)

La palabra de hoy 22 de noviembre de 2009

Oh Dios, alabanza mía,
no guardes silencio.
Pues gente impía y mentirosa
ha declarado en mi contra,
y con lengua engañosa me difaman;
con expresiones de odio me acosan,
y sin razón alguna me atacan.

Salmos 109:1-3

Una de las cosas más desagradables que le puede ocurrir a una persona es cuando uno es atacado con mentiras y difamaciones. Tratamos de defendernos como mejor podemos pero la dura realidad es que no tenemos éxito. La frustración se transforma en rabia y la rabia en desesperación. Nos da la impresión de que no hay manera de que la justicia se haga presente y ésto nos hace aún más susceptibles.

Esta desagradable situación se da muy a menudo entre nosotros, aún entre los hijos de Dios.

Pero no debemos olvidar que Dios está interesado en cada aspecto de nuestra vida, incluso en los aspectos más insignificantes y él trabajará con nuestras circunstancias para que no seamos presa de este tipo de ataque y en todo caso para que podamos ser fuertes y resistir cuando seamos objeto de las asechanzas del enemigo, que nunca faltarán. Acude a Dios con tus frustraciones y todas aquellas cosas que representen un obstáculo para tu desarrollo espiritual. Él trabajará contigo y te perfeccionará.

 

Comentarios (2)

Entradas más antiguas »