Que vuelvan sobre sus pasos, avergonzados,
todos los que se burlan de mí.
Pero que todos los que te buscan
se alegren en ti y se regocijen;
que los que aman tu salvación digan siempre:
«¡Sea Dios exaltado!»
Salmos 70:3-4
La vida del hijo de Dios conlleva algunos peligros de los cuales debemos estar pendientes. Nuestros enemigos siempre van a estar pendientes de buscar la manera de hacernos daño y, si es posible, hasta de quitarnos la vida. También tratarán de buscar nuestra ruina, causándonos problemas de tipo económico y financiero. Cuando sus estratagemas les fallan, recurren a la burla y el escarnio para tratar de hacernos quedar mal y buscar que nos sintamos avergonzados.
Nada podemos hacer por nuestra cuenta para evitar estos ataques de nuestros adversarios. Lo que sí podemos hacer es buscar la ayuda adecuada para enfrentar estas situaciones.
Nuestro Padre celestial enviará sus ángeles para protegernos de todos estos ataques, siempre y cuando se lo solicitemos. Todo lo que tienes que hacer es entablar una conversación con él, llamada oración. En ella podemos plantear los problemas que nos circundan y pedirle a Dios su opinión al respecto. Estoy seguro que él tiene mucho que decir con relación a como debemos enfrentar los obstáculos y la actitud que debemos asumir ante la adversidad. ¿Necesitas hablar con él? ¡Hazlo ahora mismo! No te arrepentirás.




