¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso!
¡Asómate a vernos desde el cielo
y brinda tus cuidados a esta vid!
¡Es la raíz que plantaste con tu diestra!
¡Es el vástago que has criado para ti!
Salmos 80:14-15
Con raras excepciones todas las plantas de las cuales esperamos obtener algún tipo de fruto requieren de específicos cuidados si hemos de lograr nuestro propósito. Algunas plantas requieren que el sitio donde están plantadas esté libre de malezas o de otras plantas que les puedan robar los nutrientes necesarios para el sano crecimiento. Otras requieren ser podadas para evitar que algunas ramas improductivas consuman los nutrientes necesarios para aquellas ramas que si van a fructificar. Otras plantas requieren de un terreno bien abonado o de lo contrario se atrofian y mueren.
¿Qué tipo de planta eres tú y qué clase de cuidado requieres para fructificar?
Habla directamente con el viñador y plantéale tus necesidades. Eso sí, que sean verdaderas necesidades y no caprichos o veleidades. Tus carencias serán atendidas con gran ternura y compasión. Todo lo que verdaderamente necesites lo recibirás de su amorosa mano. Acude ahora mismo a él y deposita en él todas tus angustias y preocupaciones. Él te dará lo que te hace falta para ser una planta cargada de buen fruto.




