Vale más pasar un día en tus atrios
que mil fuera de ellos;
prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios
que habitar entre los impíos.
Salmos 84:10
Es ciertamente un privilegio el ser hijo de Dios. Como hijos de Dios tenemos acceso a él tantas veces como lo necesitemos. Desafortunadamente no siempre nos encontramos en condiciones de presentarnos ante él por causa de nuestro pecado. Dios que conoce nuestra naturaleza y que sabe cuan débiles y frágiles somos nos dió una salida a esta situación por medio del sacrificio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y así cuando nuestras vestiduras espirituales se encuentran manchadas por la suciedad del pecado, la sangre de Cristo nos lava de todo pecado y nos deja blancos y resplandecientes para poder acceder a la presencia de Dios.
¿Cómo se encuentran nuestras vestiduras en este instante?
Hagamos una pausa y pongámonos a derecho. Reclamemos la limpieza y el perdón que sólo Dios puede dar y limpiemos nuestros manchados ropajes. ´Sólo así podremos sentir la paz y el gozo de la verdadera presencia de Dios en nuestra vida. Sólo así podremos descansar como el Maestro en medio de la tormenta cuando el dormía plácidamente y los discípulos pensaban que iban a naufragar. Que nada turbe tu paz puesto que te encuentras en la presencia de Dios y allí no importa cuales son las circunstancias que te rodean. Allí sólo importa Dios y su gloriosa santidad.





Mercedes escribió
Que grande eres mi Dios…que puedes contra todo…para protegerme..¡Gracias por tu infinito amor!…anti ti me presento con mi vestidura sucia…¡Limpiame Señor! vuelveme blanco como la nieve..¡Bendito seas por siempre!
Ma. del Carmen Avendaño escribió
PERMITE SEÑOR QUE ENCUENTRE PAZ EN MI ALMA Y EN MI ESPIRITU, NO PERMITAS QUE ME COMPORTE COMO LOS IMPIOS O COMO LOS MULOS FALTA DE INTELIGENCIA, PERMITEME SEÑOR QUE ME ACERQUE MAS A TI Y A TU INFINITA BONDAD.