Entradas etiquetadas bendiciones
Septiembre 13, 2009 a 6:28 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amor, bendiciones, Dios, negar, plegaria, rechazo, Salmo 66

¡Bendito sea Dios,
que no rechazó mi plegaria
ni me negó su amor!
Salmos 66:20
De una cosa podemos estar seguros. Cuando clamemos a Dios, él nos escuchará. Él nunca podrá ignorar el clamor de uno de sus hijos. Dios nunca dejará de escuchar nuestras peticiones. Él nunca rechazará nuestras plegarias. De igual manera, la naturaleza de Dios es la causa de su amor hacia nosotros. Dios nos ama de una manera tan especial que no puede negarnos su amor.
Estas dos grandes verdades deben ser motivo más que suficiente para que nosotros prorrumpamos en una profunda alabanza hacia él. Si sabiendo estas dos grandes verdades aún no nos acercamos a él, estamos incurriendo en una gran falta y error. Dios no nos ha dado motivo para que dudemos de él. Todo lo contrario, sus bendiciones han estado presentes día tras día, momento tras momento en nuestras vidas y por lo tanto él es digno de confianza.
Acude a él en este mismo instante y preséntale tus inquietudes y problemas. Él te escuchará. Él sabrá cual es la mejor manera de resolverlos y por amor a ti, lo hará.
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Agosto 13, 2009 a 5:53 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Dios, salvación, alabanza, compasión, bendiciones, camino, conocimiento, rostro de Dios, naciones, pueblo, resplandor, tierra, Salmo 67

Dios nos tenga compasión y nos bendiga;
Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros, Selah
para que se conozcan en la tierra sus caminos,
y entre todas las naciones su salvación.
Que te alaben, oh Dios, los pueblos;
que todos los pueblos te alaben.
Salmos 67:1-3
En esos momentos en que nos encontremos en lo más profundo de nuestras aflicciones e intentemos elevar una petición de liberación a Dios debemos recordar la razón de nuestra existencia en este mundo. Estamos aquí no para pasarla bien, si bien Dios realmente quiere que eso nos suceda todas las veces que sea posible. Estamos aquí para cumplir con un grandioso propósito de proclamar las obras maravillosas de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Cuando ya Dios nos haya liberado, no nos olvidemos que ahora que ya no estamos bajo el yugo de la opresión, tenemos toda la libertad a nuestra disposición para llevar a acabo el propósito para el cual vinimos al mundo.
Dios quiera que tu oración pidiendo ayuda incluya la razón por la cual deseas estar libre de la opresión. La respuesta llegará más rápido si las razones son las más adecuadas, y no hay nada más adecuado que anunciar el evangelio de nuestro Señor y Dios Jesucristo el Salvador. Venga tu reino…
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Julio 26, 2009 a 5:55 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado bendiciones, cantos, fieles, júbilo, pan, pobres, provisiones, sacerdotes, saciar, Salmo 132, salvación

Bendeciré con creces sus provisiones,
y saciaré de pan a sus pobres.
Revestiré de salvación a sus sacerdotes,
y jubilosos cantarán sus fieles.
Salmos 132:15-16
Entre las tantas promesas que Dios le ha hecho a su pueblo está la de cubrir con abundancia toda necesidad que se nos presente. Él nos dice que bendecirá con creces nuestras provisiones y saciará de pan a nuestros pobres. Yo no sé como está tu despensa en este momento pero si hay alguna carencia, recuerda que Dios es quien suple toda necesidad. Acércate a él y recuérdale que tu despensa depende de él y que se encuentra vacía.
Si se encuentra llena, pues que ocasión más propicia para agradecer lo que Dios hace por tí.
El resto de esta preciosa promesa tiene que ver con la salvación y la alegría del creyente. Como hijos de Dios contamos con ambas cosas. Salvación porque hemos creído en el nombre de su hijo Jesucristo y alegría porque forma parte del fruto del Espíritu Santo en nuestras vidas. Por eso tomemos un instante para darle gracias a Dios por tantas cosas que ha hecho por nosotros y también por las que hará.
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Julio 16, 2009 a 6:20 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado bendiciones, dicha, fortaleza, lágrimas, lluvias, manantiales, Salmo 84, sendas, valle

Dichoso el que tiene en ti su fortaleza,
que sólo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas
lo convierte en región de manantiales;
también las lluvias tempranas
cubren de bendiciones el valle.
Salmos 84:5-6
Como hijos de Dios contamos con un paquete de beneficios inigualables. No sólo somos receptores de las bendiciones de Dios, también nos convertimos en portadores y dadores de bendición a otros. Un ejemplo muy personal que nunca cesa de sorprenderme es cuando mi esposa y yo visitamos algún local comercial o algún restaurante. Cuando llegamos al sitio, la gran mayoría de las veces el local está casi desierto con muy pocos clientes. Al rato podemos observar como comienzan a llegar numerosos clientes y se llena el local. Mi esposa y yo estamos convencidos que lo que ocurre no es por coincidencia sino porque Dios bendice el lugar donde nos hallamos y por eso le damos la gloria a él.
Quizá tú no te has dado cuenta pero pon atención la próxima vez que visites algún local comercial y podrás constatar como tu presencia como hijo de Dios en ese lugar trae bendición para otros. Reconoce a Dios en todos tus caminos y entiende que eres portador de bendiciones. Ésto te ayudará a identificar las bendiciones que Dios ha provisto exclusivamente para ti. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Junio 22, 2009 a 8:22 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Aarón, bendiciones, cielos, creador, descendientes, Israel, pueblo, recuerdos, Salmo 115, Señor, temor de Dios, tierra

El Señor nos recuerda y nos bendice:
bendice al pueblo de Israel,
bendice a los descendientes de Aarón,
bendice a los que temen al Señor,
bendice a grandes y pequeños.
Que el Señor multiplique la descendencia
de ustedes y de sus hijos.
Que reciban bendiciones del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
Salmos 115:12-15
Cuúan reconfortante es saber que el Señor no sólo nos conoce sino que nos recuerda a cada uno de nosotros como si fuéramos la única persona que existe en el mundo. Su trato hacia nosotros es muy especial. Su voluntad para con nosotros es de bendición. Es lo único que él desea para nosotros, bendiciones.
Por eso Dios nos bendice a nosotros sus hijos; él bendice a su pueblo, Israel, tanto el Isarel físco como el Israel espiritual. Él bendice a quienes están encargados de pastorear a su pueblo, los pastores. Él bendice a quienes obedecen su voz y sus mandatos. En fin, ¡él nos bendice a todos!
Así que, con espíritus agradecidos, recibamos todas esas bendiciones que Dios ha preparado para nosotros y en las cuales él desea que andemos. No desperdiciemos ninguna oportunidad pues ese es el deseo de su corazón: Bendecirnos.
Y también aprovechemos para bendecirlo a él. ¡Bendito sea el Señor, Dios Todopoderoso!
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Junio 8, 2009 a 6:01 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado agrado, bendiciones, Dios, enemigos, eternidad, integridad, Israel, presencia de Dios, Salmo 41, Señor, sostén, triunfo

En esto sabré que te he agradado:
en que mi enemigo no triunfe sobre mí.
Por mi integridad habrás de sostenerme,
y en tu presencia me mantendrás para siempre.
Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
por los siglos de los siglos.
Amén y amén.
Salmos 41:11-13
Cuando nos involucramos con todas nuestras fuerzas en ayudar a los más débiles, nuestro enemigo Satanás se ensaña en contra de nuestro ser con inusitada furia. Nos ataca con enfermedades, con dolor, con accidentes —nos pone zancadillas para que tropecemos—, en fin toda una serie de ataques que si no tuviésemos quien nos protegiera difícilmente podríamos salir ilesos de la situación.
La buena noticia es que a Dios le complace que nos estemos ocupando de los débiles y no permite bajo ningún concepto que los planes del enemigo puedan tener éxito en contra nuestra.
Cuando estamos haciendo lo que a Dios le agrada tenemos la garantía de su protección y de su buena voluntad. Nuestros planes serán cumplidos y andaremos por sendas de prosperidad. Su presencia en nuestras vidas será más que motivo de gozo y esperanza. Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos, amén y amén.
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Junio 4, 2009 a 5:14 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alegría, bendiciones, gloria, honor, majestad, manantiales, pedir, presencia de Dios, Salmo 21, victoria, vida

Te pidió vida, se la concediste:
una vida larga y duradera.
Por tus victorias se acrecentó su gloria;
lo revestiste de honor y majestad.
Has hecho de él manantial de bendiciones;
tu presencia lo ha llenado de alegría.
Salmos 21:4-6
Es posible que la vida del hijo de Dios a veces se vea llena de muchas dificultades. No es de extrañar que el cristiano se vea rodeado de persecuciones y obstáculos. Con todo y eso, también es cierto que la existencia de los elegidos está llena de ricas bendiciones.
Entre ellas, una muy preciada, una larga vida. Dios concede al justo la dicha de ver a sus nietos y a los hijos de sus nietos. Por otra parte, cuando servimos a Dios, el nos premia con la gloria. Dios también concede en abundancia honor y majestad a quienes le son fieles.
Finalmente, nuestro Padre celestial nos otorga gozo y alegría y como para colocarle una guinda al nevado también nos convierte en fuente de bendición para otros. Con bendiciones y satisfacciones como estas, bien vale la pena ser hijo de Dios. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Mayo 25, 2009 a 5:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado bendiciones, cosecha, hierba, marchito, odio, retroceso, Salmo 129, Señor, segador, Sión, vergüenza

Que retrocedan avergonzados
todos los que odian a Sión.
Que sean como la hierba en el techo,
que antes de crecer se marchita;
que no llena las manos del segador
ni el regazo del que cosecha.
«Que al pasar nadie les diga:
La bendición del Señor sea con ustedes;
los bendecimos en el nombre del Señor.»
Salmos 129:5-8
Más que un malsano deseo de venganza o un odio no reprimido, las expresiones de los salmistas relacionadas con el destino y futuro de los enemigos del pueblo de Dios son revelaciones proféticas de lo que al final les espera a quienes rechazan la autoridad de Dios. La derrota, la vergüenza, la muerte y el desprecio son sólo algunas de las consecuencias que tendrán que enfrentar por causa de sus numerosas maldades y abusos hacia el pueblo escogido por Dios.
Por el contrario, el hijo de Dios es objeto de bendición y bienestar. Sí, es cierto que el hijo de Dios también se ve envuelto en dificultades y caminos resbaladizos, pero éstas son situaciones temporales y nunca definitivas.
Cuando seamos objeto de ataques por parte de los impíos y los malvados, declaremos proféticamente cual será su fin. Ellos se lo tienen merecido y nuestra boca sólo refrendará lo que ya está establecido para ellos. Ah, otra cosa, la misericordia de Dios siempre estará disponible para ellos si se arrepienten de todo corazón. Por lo tanto, no nos dejemos engañar for falsas compasiones. Digamos las cosas como son que Dios es un juez justo.
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Mayo 12, 2009 a 5:35 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado ataques, bendiciones, boca, corazón, derribar, derrumbe, maldición, mentiras, preeminencia, Salmo 62

¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes
a un hombre para derribarlo?
Es como un muro inclinado,
¡como una cerca a punto de derrumbarse!
Sólo quieren derribarlo
de su lugar de preeminencia.
Se complacen en la mentira:
bendicen con la boca,
pero maldicen con el corazón. Selah
Salmos 62:3-4
En esta porción de la Palabra de Dios podemos identificar las intenciones de esas malvadas personas que nos encontramos a cada rato en nuestro camino. Entre esas intenciones está la de atacarnos sin piedad y sin tregua. Su ataque incesante pareciera dar fruto y cuando observan que nos doblamos ante la presión sobre nuestro ser intensifican más sus ataques.
El objetivo es derribarnos, vernos caer por tierra; mientras más estrenduosamente, mejor. Quieren vernos desesperados y entregados a nuestra suerte. Pueden inclusive hacerse pasar por nuestros amigos y mostrar falsos deseos de ayudar.
Lo cierto es que sus corazones están llenos de maldad y al final sólo están interesados en nuestra destrucción. Pero nosotros no desesperamos por cuanto sabemos donde hallar descanso. Dice el salmista a continuación:
Sólo en Dios halla descanso mi alma;
de él viene mi esperanza.
Sólo en Dios podremos encontrar la solución a todos nuestros problemas y dificultades. Nuestra esperanza viene de él.
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Mayo 4, 2009 a 6:13 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alegría, bendiciones, corona, deseo, diadema, fuerza, oro, petición, regocijo, reyes, Salmo 21, Señor, victoria

En tu fuerza, Señor,
se regocija el rey;
¡cuánto se alegra en tus victorias!
Le has concedido lo que su corazón desea;
no le has negado lo que sus labios piden. Selah
Has salido a su encuentro con ricas bendiciones;
lo has coronado con diadema de oro fino.
Salmos 21:1-3
Uno de los secretos del éxito del rey David es que él conocía muy bien cual era la fuente de su fortaleza. Más aun, el rey David sabía que la fortaleza no estaba en él sino que sus victorias estaban fundamentadas en la fortaleza de Dios mismo. Por esto es que es importante que nosotros entendamos nuestras limitaciones y nos apoyemos efectivamente en el poder de Dios. Esto aplica para todas las cosas, tanto para las cosas sencillas como para los asuntos más complicados.
Una vez que nos damos cuenta de este fundamental concepto podemos avanzar en nuestro peregrinaje con mayor facilidad porque ya no nos enrollamos la vida ni agotamos nuestras energías al tratar de resolver los problemas por nuestro propio esfuerzo.
Una vez que entendemos estos principios de la vida cristiana podemos sentir el gozo y la alegría de saber que todo problema tiene solución si se lo entregamos a quien verdaderamente puede resolverlos porque él tiene el poder y la autoridad para hacerlo. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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