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La palabra de hoy 24 de noviembre de 2009

Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias;
tú eres mi Dios, por eso te exalto.
Den gracias al Señor, porque él es bueno;
su gran amor perdura para siempre.
Salmos 118:28-29

Cada vez que nos encontremos en medio de la adversidad y las dificultades haremos bien en recordar que Dios ha hecho grandes cosas por nosotros. Usualmente tendemos a concentrarnos y enfocarnos en el problema que tenemos por delante y eso consume todas nuestras energías hasta el punto que en muy corto tiempo nos encontramos agotados. La duda nos asalta, las preocupaciones nos rodean, el temor nos ataca y sin darnos cuenta caemos en la desesperación.

Mas cuando recordamos como Dios nos ha librado de problemas mucho más grandes y complejos, la esperanza renace en nuestra alma y en nuestra mente y muy pronto comenzamos a disfrutar de la paz que sólo Dios sabe dar.

¿Estás enfrentando en este momento un grave problema que parece no tener solución? ¿Estás desesperado porque hasta ahora no encuentras nadie que te ayude a resolver tu situación? Recuerda que Dios ha sido bueno contigo en muchas oportunidades y que ha hecho por ti cosas increíbles que sólo pueden considerarse como un milagro. Otra vez lo volverá a hacer pero debes confiar en él y poner todas tus inquietudes a sus pies. Pronto llegará la respuesta que estás esperando o incluso algo mucho mejor. Ya verás.

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La palabra de hoy 23 de noviembre de 2009

¡Tiembla, oh tierra, ante el Señor,
tiembla ante el Dios de Jacob!
¡Él convirtió la roca en un estanque,
el pedernal en manantiales de agua!

Salmos 114:7-8

El dueño de la creación ejerce su majestad sobre la naturaleza. Algunas veces lo hace soplando una suave brisa, otras con la furia de los elementos y la consecuente destrucción. No hay nada en el universo que se pueda oponer a sus designios y a su santa voluntad. Él convierte los desiertos en manantiales y las muchas aguas en sequedales. Lo imposible se torna en lo posible y la desesperación la convierte en esperanza.

¿Por qué, pues, nos cuesta tanto creer que para él no hay nada imposible? ¿Por qué la duda nos asalta y nos paraliza?

La misma fuerza y poder que él usa para gobernar a la naturaleza  y aún más está disponible para darte una solución a cualquier problema que tengas por difícil que éste luzca. ¿Has visto la energía con que tiembla la tierra y la destrucción que causan las fuerzas telúricas? ¿Has experimentado la furia del huracán y la violencia de su paso? Piensas que tu problema necesita más poder para poder ser resuelto? Sólo necesitas llevar tus situaciones a Dios y él se encargará de todo. Descansa en él.

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La palabra de hoy 22 de noviembre de 2009

Oh Dios, alabanza mía,
no guardes silencio.
Pues gente impía y mentirosa
ha declarado en mi contra,
y con lengua engañosa me difaman;
con expresiones de odio me acosan,
y sin razón alguna me atacan.

Salmos 109:1-3

Una de las cosas más desagradables que le puede ocurrir a una persona es cuando uno es atacado con mentiras y difamaciones. Tratamos de defendernos como mejor podemos pero la dura realidad es que no tenemos éxito. La frustración se transforma en rabia y la rabia en desesperación. Nos da la impresión de que no hay manera de que la justicia se haga presente y ésto nos hace aún más susceptibles.

Esta desagradable situación se da muy a menudo entre nosotros, aún entre los hijos de Dios.

Pero no debemos olvidar que Dios está interesado en cada aspecto de nuestra vida, incluso en los aspectos más insignificantes y él trabajará con nuestras circunstancias para que no seamos presa de este tipo de ataque y en todo caso para que podamos ser fuertes y resistir cuando seamos objeto de las asechanzas del enemigo, que nunca faltarán. Acude a Dios con tus frustraciones y todas aquellas cosas que representen un obstáculo para tu desarrollo espiritual. Él trabajará contigo y te perfeccionará.

 

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La palabra de hoy 14 de noviembre de 2009

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Que vuelvan sobre sus pasos, avergonzados,
todos los que se burlan de mí.
Pero que todos los que te buscan
se alegren en ti y se regocijen;
que los que aman tu salvación digan siempre:
«¡Sea Dios exaltado!»

Salmos 70:3-4

La vida del hijo de Dios conlleva algunos peligros de los cuales debemos estar pendientes. Nuestros enemigos siempre van a estar pendientes de buscar la manera de hacernos daño y, si es posible, hasta de quitarnos la vida. También tratarán de buscar nuestra ruina, causándonos problemas de tipo económico y financiero. Cuando sus estratagemas les fallan, recurren a la burla y el escarnio para tratar de hacernos quedar mal y buscar que nos sintamos avergonzados.

Nada podemos hacer por nuestra cuenta para evitar estos ataques de nuestros adversarios. Lo que sí podemos hacer es buscar la ayuda adecuada para enfrentar estas situaciones.

Nuestro Padre celestial enviará sus ángeles para protegernos de todos estos ataques, siempre y cuando se lo solicitemos. Todo lo que tienes que hacer es entablar una conversación con él, llamada oración. En ella podemos plantear los problemas que nos circundan y pedirle a Dios su opinión al respecto. Estoy seguro que él tiene mucho que decir con relación a como debemos enfrentar los obstáculos y la actitud que debemos asumir ante la adversidad. ¿Necesitas hablar con él? ¡Hazlo ahora mismo! No te arrepentirás.

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La palabra de hoy 10 de noviembre de 2009

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Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, bella colina,
es la alegría de toda la tierra.
El monte Sión, en la parte norte,
es la ciudad del gran Rey.
En las fortificaciones de Sión
Dios se ha dado a conocer como refugio seguro.
Salmos 48:1-3

Jerusalén, la ciudad fundada en la paz, ha tenido una historia menos que pacífica. Reinos e imperios se han disputado su control. Por ella se han luchado grandes guerras y sangrientas batallas. Todos quieren tenerla en propiedad sin darse cuenta de que ella sólo pertenece a Dios. Jerusalén es donde Dios decidió realizar la obra maravillosa de la redención de su pueblo y de todos aquellos que lo busquen con un corazón sincero. Todos sienten una atracción especial por este lugar. Judíos, cristianos y musulmanes y los grupos religiosos y denominaciones de éstos la tienen por lugar sagrado. Y con mucha razón porque ciertamente lugar sagrado es.

Nosotros que vivimos de la esperanza, esperamos la nueva Jerusalén, la que ha de descender del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Allí Dios estará con nosotros y nosotros con él. Allí Dios nos enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Allí no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque Dios hará nuevas todas las cosas. Allí no hará falta ni el sol ni la luna porque la gloria de Dios nos iluminará y el Cordero será nuestra lumbrera. Allí estará el río de agua de vida y el árbol de vida para salud de las naciones. Allí veremos a nuestro amado Salvador cara a cara y lo adoraremos. Esa es la Jerusalén que nosotros esperamos, la ciudad de la paz y el amor de Dios.

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La palabra de hoy 9 de noviembre de 2009

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¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!

Salmos 42:11

Las reacciones más comunes de nuestro ser cuando nos enfrentamos al conflicto y las pruebas son el temor y la angustia. Nos aterroriza pensar que podamos ser la parte perdedora en un conflicto porque desde muy pequeños nos enseñaron a competir por todo y no sólo a competir sino a que tenemos que ganar siempre. Nos sentimos seguros cuando llevamos la ventaja pero totalmente inseguros cuando las cosas no caminan a nuestro favor. Nos imaginamos que toda derrota es final y que más nunca podremos recuperarnos de ella. Nuestro enemigo sabe como nos sentimos y se aprovecha para llenar nuestra mente de mentiras y desánimo.

Lo peor de todo es que no aprendemos de las experiencias. Caemos en el mismo error cada vez que nos enfrentamos a las pruebas.

Si te encuentras en medio de una situación desoladora, detente por un momento y haz una lista de todas las cosas que te impiden alcanzar la felicidad. Luego, lleva esa lista en oración a tu Padre celestial. Conversa con él y plantéale tus inquietudes. Pon en él tu esperanza y alaba su nombre. Reconoce todas las veces que te ha rescatado del peligro y todas las bendiciones que te ha concedido. Guarda silencio para ver que te responde. Luego, analiza de nuevo tu problema. De seguro lo verás con otra óptica que te permitirá recuperar la tranquilidad. Después, alábalo con toda tu mente, con todas tus fuerzas y con todo tu corazón.

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La palabra de hoy 1 de noviembre de 2009

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Atiende, Señor, a mis palabras;
toma en cuenta mis gemidos.
Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío,
porque a ti elevo mi plegaria.
Salmos 5:1-2

En medio de la tormenta, cuando todo parece perdido y no encontramos nada firme a que aferrarnos para mantener la cordura y recuperar el ánimo, lo único que nos queda a mano es acudir a Dios. Parece algo simple pero muchas veces estamos tan concentrados en los problemas que nos aquejan que perdemos totalmente la perspectiva de quienes somos y hacia donde vamos. Nos olvidamos por completo de que somos hijos de Dios y de que por lo tanto estamos completamente bajo su especial protección. Aún así, las palabras de clamor hacia él no logran salir de nuestros labios y calladamente nos vamos agotando por estar tratando de luchar las batallas por cuenta nuestra.

Nuestra mirada debe ser entonces elevada a nuestro amoroso Padre celestial, quien está esperando escuchar nuestro llamado de auxilio para actuar de manera contundente y librarnos de toda angustia y dolor. Acude a Dios en este mismo instante y exprésale tu necesidad. Que tus labios digan lo que hay en tu corazón. Recuerda que tu voz es dulce sonido para él. Cuéntale todo lo que se ha convertido en un peso difícil de llevar. Descarga tus penas y recibe de él todo el consuelo y el ánimo que necesitas. Su paz inundará todo tu ser, los vientos cesarán y las aguas volverán a su nivel.

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La palabra de hoy 30 de octubre de 2009

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¡Oh Sión, que el Señor reine para siempre!
¡Que tu Dios reine por todas las generaciones!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Salmo 146:10

Podemos decir que son muchas las razones por las cuales podemos y debemos alabar a Dios. Es más, hasta podríamos decir que son todas las razones por las cuales podemos y debemos alabar a Dios. Sólo nos basta recordar todas las cosas que Dios ha hecho por nosotros. Si le agregamos lo que Dios hace hoy y lo que hará mañana por nosotros, nunca se agotarán los motivos para alabarlo.

Recuerda que Dios creó todo lo que existe, visible e invisible. Él mantiene la verdad, hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos, pone en libertad a los cautivos, da vista a los ciegos, sostiene a los agobiados, ama a los justos, protege al extranjero, sostiene al huérfano y a la viuda y frustra los planes de los impíos. Hay muchas razones más por las cuales alabar a Dios, pero estoy seguro que alguna de las que hemos mencionado tiene que ver contigo.

¿Tendrás una palabra de agradecimiento hacia aquel que todo te lo ha dado, comenzando por la vida?

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La palabra de hoy 24 de octubre de 2009

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Aunque digo: «Me encuentro muy afligido»,
sigo creyendo en Dios.
En mi desesperación he exclamado:
«Todos son unos mentirosos.»

Salmos 116:10-11

He aquí un par de aseveraciones de un salmista que está muy claro en su relación con Dios. La primera aseveración es “sigo creyendo en Dios”. Es cierto que las pruebas a que somos sometidos y la aparente tardanza con que llega la solución, si es que llega, tienen el peso suficiente para convencer a cualquiera de que hemos sido abandonados a nuestra suerte sin auxilio de Dios. Cuando más dura y difícil es la prueba, más duro debemos aferrarnos de nuestro Salvador. La expresión “sigo creyendo en Dios” es una evidencia de que el autor de este salmo es una persona con una amplia experiencia en los métodos que utiliza Dios para promover la madurez del hijo de Dios.

La segunda aseveración es “todos son unos mentirosos” se refiere a quienes, quizás con buenas intenciones pero más probable con malas intenciones, han intentado “asesorar” al creyente que está atravesando una tenaz situación con algún consejo no muy pío o alejado de la verdad bíblica. El salmista hace bien en identificar a estos inconvenientes consultores y los expone frenet a la verdad que sólo se encuentra en la Palabra de Dios.

Sea cual sea la prueba que nos haya tocado enfrentar recordemos que Dios no nos desamparará y que sus promesas son inquebrantables.

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La palabra de hoy 21 de octubre de 2009

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¡Alaba, alma mía, al Señor!
Señor mi Dios, tú eres grandioso;
te has revestido de gloria y majestad.
Te cubres de luz como con un manto;
extiendes los cielos como un velo.
Salmos 104:1-2

¡Cuán maravillosos es saber que podemos tener una relación con el ser que está por encima de todas las cosas creadas, visibles e invisibles. Lo poco que conocemos de él es profundamente impactante y asombroso. Su creación da testimonio de lo grandioso y majestuoso de su carácter. Nada de lo creado, por magnífico que luzca, puede igualar su gloria y majestad. El universo funciona como un mecanismo perfectamente entonado y ajustado, de acuerdo con las leyes y los principios establecidos por él al momento de su creación.

Lamentablemente, muchas personas no están en capacidad de apreciar estas cosas porque sus mentes e intelectos se encuentran corrompidos y controlados por las influencias del enemigo de nuestras almas.

Disfruta, pues de estas bendiciones que han sido reservadas para quienes han renunciado a su ego y han entregado el control de sus vidas a quien todo lo sabe. Dentro del sendero que Dios ha establecido para ti hallarás paz y felicidad sin límites. Todo lo que te suceda—aun las cosas que piensas que son negativas—será para bien. Disfruta, pues la buena vida que Dios ha preparado para ti.

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