Entradas etiquetadas esperanza
Noviembre 8, 2009 a 4:43 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alabanza, angustia, Dios, esperanza, inquietud, Salmo 42, Salvador

¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!
Salmos 42:11
Las reacciones más comunes de nuestro ser cuando nos enfrentamos al conflicto y las pruebas son el temor y la angustia. Nos aterroriza pensar que podamos ser la parte perdedora en un conflicto porque desde muy pequeños nos enseñaron a competir por todo y no sólo a competir sino a que tenemos que ganar siempre. Nos sentimos seguros cuando llevamos la ventaja pero totalmente inseguros cuando las cosas no caminan a nuestro favor. Nos imaginamos que toda derrota es final y que más nunca podremos recuperarnos de ella. Nuestro enemigo sabe como nos sentimos y se aprovecha para llenar nuestra mente de mentiras y desánimo.
Lo peor de todo es que no aprendemos de las experiencias. Caemos en el mismo error cada vez que nos enfrentamos a las pruebas.
Si te encuentras en medio de una situación desoladora, detente por un momento y haz una lista de todas las cosas que te impiden alcanzar la felicidad. Luego, lleva esa lista en oración a tu Padre celestial. Conversa con él y plantéale tus inquietudes. Pon en él tu esperanza y alaba su nombre. Reconoce todas las veces que te ha rescatado del peligro y todas las bendiciones que te ha concedido. Guarda silencio para ver que te responde. Luego, analiza de nuevo tu problema. De seguro lo verás con otra óptica que te permitirá recuperar la tranquilidad. Después, alábalo con toda tu mente, con todas tus fuerzas y con todo tu corazón.
Permalink
Junio 6, 2009 a 7:17 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado 1 Timoteo, creer, Dios, esfuerzo, esperanza, Salvador, trabajo

En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.
1 Timoteo 4:10
Cuando nuestra esperanza está bien definida, tenemos una clara visión de lo que nos aguarda en la vida venidera. No todo termina cuando morimos. Nuestro transitar en este mundo es una etapa pasajera que es muy pero muy pequeña en comparación con la eternidad. Casi no podemos imaginarnos como será esa vida maravillosa donde no existe el tiempo ni la muerte ni el dolor; aunque sí sabemos que estaremos en la gloriosa e incomparable presencia de nuestro Dios y Señor.
Esa es precisamente la esperanza que nos mueve a servir con entusiasmo y denuedo en la proclamación de las buenas noticias de la salvación por gracia para todos aquellos que se arrepientan de su vida de pecado.
Esa esperanza produce en nosotros las energías necesarias para trabajar y para esforzarnos por servir a nuestro Señor, esperando con ansias su regreso tal cual nos lo ha prometido. ¿Está clara tu visión? ¿Puedes ver más allá de esta vida la vida venidera? ¿Sabes lo que te espera cuando estés en la gloriosa presencia de Dios? Medita en estas cosas y tus fuerzas aumentarán. Dios te bendiga.
Permalink
Marzo 8, 2009 a 6:14 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado condenación, déspota, esperanza, malvados, muerte, olvido, paciencia, perseverancia, Salmo 37

He visto al déspota y malvado
extenderse como cedro frondoso.
Pero pasó al olvido y dejó de existir;
lo busqué, y ya no pude encontrarlo.
Salmos 37:35-36
A veces el origen de nuestra infelicidad se encuentra en nuestra inconformidad con la injusticia que impera a nuestro alrededor. Vemos a personas impías aparentemente disfrutando de la vida y acumulando riquezas en una supuesta situación de prosperidad. Y es entonces cuando nos preguntamos ¿Por qué si yo hago las cosas como Dios manda, a mí no me va tan bien como a los malvados?
Si consideramos esta situación con la típica miopía con que la mayoría de la gente analiza las cosas, rápidamente caeremos en frustración y desesperanza. Debemos despojarnos de criterios cortoplacistas y antibíblicos.
Nuestro futuro está garantizado por la fidelidad de Dios que nunca falla. No existe una sola promesa de Dios que no se haya cumplido. Por lo tanto todas las promesas que Dios nos ha dado en su palabra se llevarán a cabo. No pueden decir lo mismo los que rechazan a Dios. Ellos podrán estar atravesando una temporal prosperidad, pero ésta llegará a su fin muy pronto y luego sólo quedará la condenación eterna.
Esperanza implica perseverancia. Esperemos nuestra recompensa y nuestro futuro con paciencia sin comparar nuestro bienestar con el de otros.
Permalink
Marzo 2, 2009 a 7:41 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado clamor, conocimiento, desesperanza, Espíritu Santo, esperanza, impíos, rostro de Dios, Salmo 4

Muchos son los que dicen:
«¿Quién puede mostrarnos algún bien?»
¡Haz, Señor, que sobre nosotros
brille la luz de tu rostro!
Salmos 4:6
La triste realidad nos muestra que la mayoría de la gente deambula por la vida sin esperanza y sin conocimiento de Dios. No es que piensen que Dios no existe. Ateos y agnósticos son una minoría y con pocas excepciones se contentan con ser como son y pensar como piensan.
El problema está con los que piensan que Dios existe pero no lo conocen personalmente. Ellos hacen un dios de lo primero que se les atraviese con visos de poder solucionarles sus problemas. Por eso es que hay tantos charlatanes y prestidigitadores que engañan al pueblo con tanta facilidad.
Ellos quieren creer en cualquier cosa y las consecuencias de este comportamiento ya muchos las conocemos. De tanto creer en todo y de siempre terminar decepcionados ya a la gente sólo le queda preguntarse «¿Quién puede mostrarnos algún bien?»
Para responderles a ellos Dios nos ha encargado la gloriosa tarea de la predicación de las buenas noticias. Dejémonos conducir por la sabia y segura dirección del Espíritu Santo de Dios y llevemos una esperanza efectiva a tantas personas que la necesitan.
Permalink
Febrero 22, 2009 a 8:27 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado ayuda, Dios, enemigos, esperanza, hombre, promesas humanas, Salmo 108, victoria

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién me mostrará el camino a Edom?
¿No es Dios quien nos ha rechazado?
¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!
Bríndanos tu ayuda contra el enemigo,
pues de nada sirve la ayuda humana.
Con Dios obtendremos la victoria;
¡él pisoteará a nuestros enemigos!
Salmos 108:10-13
Después de tantas veces que hemos puesto nuestra esperanza en seres humanos y éstos nos han fallado deberíamos saber que los hombres son poco confiables. No es que las personas que nos han fallado sean malas personas, de hecho es posible que hayan prometido ayudarnos con las mejores de las intenciones. La explicación del fracaso radica en que la naturaleza humana es débil e inconstante y por lo tanto le cuesta cumplir lo que promete.
Tampoco ésto significa que debemos dejar de intentar apoyar a nuestro prójimo. Lo que tenemos que entender es que nuestros esfuerzos tiene pocas probabilidades de éxito si no tomamos en cuenta a Dios y nos basamos exclusivamente en nuestras propias fuerzas.
Otra cosa que no debemos inferir es que nunca recibiremos ayuda de otras personas. Dios utiliza todos los medios a su alcance para lograr llevar a cabo su propósito en nosotros y eso incluye a personas que pueden ayudarnos en determinados momentos de dificultad.
Lo que tenemos que tomar en cuenta siempre es que debemos acudir a Dios en primer lugar. Él se encargará de todo lo demás. Dios utilizará personas que nosotros ni siquiera nos imaginábamos que nos podían ayudar, personas a quienes nunca se nos hubiera ocurrido ir a solicitar ayuda.
Descansa en él.
Permalink
Febrero 9, 2009 a 9:26 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado esperanza, futuro, halagüeño, justos, larga vida, longevidad, malvados, Proverbios, temor de Dios

El temor del Señor prolonga la vida,
pero los años del malvado se acortan.
El futuro de los justos es halagüeño;
la esperanza de los malvados se desvanece.
Proverbios 10:27-28
Muchas veces nuestras angustias provienen no directamente de los problemas que podamos estar enfrentando. La mayoría de las veces nuestra ansiedad surge de las odiosas comparaciones que hacemos con aquellos que no buscan de Dios. El presunto éxito de las personas que continuamente se dedican a hacer lo malo es pura ilusión. Los abusos y los placeres pasan irremediablemente una costosa factura que sólo puede pagarse a expensas de la salud y la vida.
No es así para los que aman a Dios. Largos años son la recompensa de quienes con sinceridad buscan de Dios con todas sus fuerzas, con todo toda su mente y con todo su corazón.
La tranquilidad y el consuelo que acompañan a los que albergan al Espíritu Santo de Dios en sus vidas infunden amplio ánimo y refuerzan la esperanza del creyente. Los malvados por el contrario están destinados al fracaso irremediable.
Permalink
Enero 9, 2009 a 7:09 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado conocimiento, dicha, discernimiento, esperanza, larga vida, Proverbios, sabiduría, sabio, temor de Dios

»El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor;
conocer al Santo es tener discernimiento.
Por mí aumentarán tus días;
muchos años de vida te serán añadidos.
Si eres sabio, tu premio será tu sabiduría;
si eres insolente, sólo tú lo sufrirás.»
Proverbios 9:10-12
Para poder contar con una verdadera esperanza es necesario primero disponer de sabiduría. La sabiduría no es acumulación de conocimiento. La sabiduría va mucho más allá. La sabiduría es un “lifestyle”.
El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor nos enseña el sabio Rey Salomón ya para concluir, después de haberle dedicado nueve capítulos al tema de la sabiduría en su libro de proverbios.
Busquemos la sabiduría con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra alma. Sus recompensas nos llenarán de bendición, nos mantendrán dentro del camino recto y nos hará dichosos. La sabiduría nos enseñará como fortalecer nuestra esperanza y como no desviarnos del camino que Dios ha establecido para nosotros.
Permalink
Diciembre 31, 2008 a 6:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado camino, esperanza, futuro, hoy, plan de Dios, planes, Santiago, voluntad de Dios

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.» ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»
Santiago 4:13-15
Ya llegó el 2009. Parece mentira que ya hayan transcurrido ocho años del Siglo XXI. Casi una década. Es increíble. Pero así es el tiempo. El tiempo pasa inexorablemente y se lleva a su paso todo lo que no es permanente. Por eso Santiago, muy sabiamente, dice que «somos como la niebla, que aparece por un momento y luego nos desvanecemos.»
Por eso es que debemos aprovechar el tiempo presente, dejando atrás el tiempo que ha pasado, el cual no podemos hacer regresar y mirando con esperanza el tiempo futuro, pero eso sí, con sabiduría, encomendando nuestros planes a Dios para que tengamos la seguridad de que éstos serán llevados a cabo con éxito.
Nunca planifiquemos nada sin antes consultar con Dios. Asegurémonos que antes de tomar cualquier tipo de decisión estamos al tanto de cual es la perfecta voluntad de Dios con relación al asunto. Si así obramos tendremos la victoria asegurada y consecuentemente la satisfacción y la dicha que sólo pueden conocer los hijos de Dios. Recuerda lo que dice el Salmo 37:5
Encomienda al Señor tu camino;
confía en él, y él actuará
¡Feliz Año Nuevo 2009!
Permalink
Diciembre 30, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado agradecimiento, alabanza, amor de Dios, bendiciones, cantos, esperanza, gratitud, obras de Dios, problema, Salmo 147, salvación, solución, vida

Canten al Señor con gratitud;
canten salmos a nuestro Dios al son del arpa.
Él cubre de nubes el cielo,
envía la lluvia sobre la tierra
y hace crecer la hierba en los montes.
Él alimenta a los ganados
y a las crías de los cuervos cuando graznan.
Salmos 147:7-9
Y bien, hemos llegado al final del año 2008 y si nos ponemos a analizar todo lo que nos ha sucedido en este año podremos observar claramente la mano de Dios en todo lo que ha pasado. La bendición de Dios se ha manifestado de diversas maneras. En nuestro caso particular vemos como este ministerio (servicio) pudo ser iniciado y como la palabra de Dios está alcanzando a muchas personas que les ha tocado enfrentar pruebas y dificultades. Por su testimonio sabemos que la palabra de Dios les ha ayudado y continua ayudando a soportar la presión de las pruebas.
Problemas, estoy seguro que todos los hemos tenido mas con la ayuda de Dios hemos podido darnos cuenta que nuestro Dios es más grande que cualquier problema o conjunto de problemas que se nos puedan presentar. Al poner la mirada en Dios y no en los problemas nuestra actitud ha podido cambiar y hemos salido fortalecidos, sin duda, de toda situación.
La mano de Dios también se ha mostrado en las bendiciones que recibimos día tras día y de las cuales a veces no nos damos ni cuenta. Comenzando por la vida, el aire que respiramos, el tiempo que Dios nos ha dado en este mundo, el trabajo, el sustento, el techo, el abrigo, el alimento, el calor, el frío, la lluvia y el clima seco, el viento y la nieve, las estaciones, la salud, la paz, la alegría, la harmonía en nuestro hogar, nuestra pareja, nuestros hijos, los nietos, nuestros padres, el vehículo, el entretenimiento, el descanso, la salvación, el perdón, la comunión con los hermanos, la oración y la esperanza.
Estoy seguro que en tu lista personal habrán muchas otras cosas por las cuales quieras darle gracias a Dios y quieras alabar su nombre. Te invito a que hoy, antes de que finalice este agotador 2008, puedas elaborar tu propia lista de bendiciones y alces tu voz en alabanza a aquel que te ha dado todo y quien es digno de toda tu alabanza.
¡Sólo a Dios sea la gloria!
Permalink
Diciembre 27, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado abuso, arrepentimiento, deshonestidad, desobediencia, esperanza, Ezequiel, idolatría, inmoralidad, olvido, opresión

También hay entre los tuyos quienes aceptan soborno para derramar sangre. Tú practicas la usura y cobras altísimos intereses; extorsionas a tu prójimo y te olvidas de mí. Lo afirma el Señor.
Ezequiel 22:12
¿Te has preguntado por qué a veces todo te sale mal? ¿Por qué a pesar de todo el inmenso esfuerzo que hacemos planificando y ejecutando nuestros planes no hay manera de que estos se lleven a cabo? ¿Por qué a veces nos da la impresión de que Dios se ha olvidado de nosotros?
El pueblo de Israel, en los tiempos de Ezequiel, se hacía estas mismas preguntas. Dios le respondió por medio del profeta y le ennumeró los múltiples pecados que había cometido y continuaba practicando con el mayor desparpajo.
Entre muchas cosas les recordó su constante idolatría, el abuso de poder, el irrespeto hacia los padres, la opresión al extranjero, el huérfano y la viuda, el irrespeto hacia las cosas de Dios, la inmoralidad sexual y el incesto, la deshonestidad, la usura y la extorsión. Incluso para aquellos que pensaban que no habían incurrido en estas fallas añade al final de la lista el haberse olvidado de Dios.
No se por qué, pero esta situación del pueblo Israel me recuerda la crisis que muchos pueblos iberoamericanos están atravesando.
Valga el momento en que nos acercamos al fin del año 2008 para comparar nuestras acciones con la lista anterior. Dios no se ha olvidado de ti. Lo más probable es que seas tú quien se haya olvidado de Dios. Por tanto, no esperes que vas a tener el favor de Dios en cuanta actividad te involucres. Nada te podrá funcionar si Dios no está a tu lado. Dios espera por ti. Y tú ¿qué esperas para volverte a él?
Permalink
Entradas más antiguas »