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La palabra de hoy 25 de octubre de 2009

Madoff's Billions

No prevalecerá el cetro de los impíos
sobre la heredad asignada a los justos,
para que nunca los justos extiendan
sus manos hacia la maldad.

Salmos 125:3

Si algo sabemos los justos es que el crimen no paga. Es posible que las personas que no han establecido una relación con Dios estén disfrutando de una aparente y temporal prosperidad, pero esto no es permanente y todos sabemos que estas personas sufren terriblemente porque su vida llegará a un punto donde todo pierde sentido. Esas personas se limitan a “vivir el momento” sin darse cuenta que sus acciones y decisiones de hoy tienen consecuencias  en este mundo y en el venidero.

Así que si te sientes tentado de imitar el comportamiento de aquellos que no conocen a Dios, detente y considera las admoniciones que se encuentran en la palabra de Dios, las cuales no sólo son muy específicas en cuanto a como debemos comportarnos sino que también no muestran las razones por las cuales debemos actuar de acuerdo con los preceptos de Dios. Los diarios y los noticieros están llenos de ejemplos de los fracasos de personas que pensaron que podían alcanzar el éxito permanente alejados de los caminos de Dios. No nos dejemos engañar por las burdas maquinaciones de nuestros enemigos. Nuestro patrón de conducta está claramente definido en la palabra de Dios. Esta es la ruta del éxito verdadero.

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La palabra de hoy 11 de octubre de 2009

snake-tongue-xl

¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente?
¡El amor de Dios es constante!
Tu lengua, como navaja afilada,
trama destrucción y practica el engaño.
Más que el bien, amas la maldad;
más que la verdad, amas la mentira.
Selah
Salmos 52:1-3

El hecho de que tengamos a Dios nuestro Padre del lado nuestro para defendernos de todo ataque del enemigo no significa que vamos a descuidarnos cuando éste nos esté rondando buscando una oportunidad para hacernos daño. Siempre debemos estar pendientes y alertas de las numerosas artimañas que nuestro adversario está dispuesto a utilizar en contra nuestra. Su herramienta favorita es la mentira puesto que él es el padre de ella. Él la concibió en lo más profundo de su ser y ella le ha permitido obtener una victoria relativamente importante en sus ataques a los hombres. Es por esto que no podemos andar por el mundo ingenuamente pensando que las personas con quienes tratamos están siempre hablando con sinceridad.

Debemos pedirle a Dios que nos dé sabiduría y discernimiento para detectar cuando alguien trate de engañarnos.

Y nostros mismos debemos cuidarnos para no dejarnos atrapar por la seducción de la palabra engañosa. Si piensas que decir una mentira te sacará de aprietos, estás completamente equivocado. Cometes un grave error en pensar que con la maldad podrás conseguir algo bueno. Ésto no es más que una de las tantas mentiras que nuestro adversario se ha encargado de sembrar en nuestra mente. Cuídate pues y camina siempre en la verdad. Te mantendrás libre de problemas y estarás en condición de detectar la mentira cuando ésta se atraviese en tu camino.

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La palabra de hoy 16 de septiembre de 2009

fallen leaf

Sin embargo, él les tuvo compasión;
les perdonó su maldad y no los destruyó.
Una y otra vez contuvo su enojo,
y no se dejó llevar del todo por la ira.
Se acordó de que eran simples mortales,
un efímero suspiro que jamás regresa.
Salmos 78:38-39

Cuando estemos atravesando una dificultad y el sufrimeinto se convierta en una carga muy pesada para nosotros, debemos recordar que la gran mayoría de las veces las situaciones que nos toca enfrentar son producto de nuestros propios errores. Tomamos decisiones sin consultar con Dios y nos dejamos llevar por las emociones y los sentimientos sin considerar si lo que estamos haciendo le agrada o no a Dios.

Siempre podremos apelar a la profunda e infinita compasión de Dios via los méritos alcanzados por nuestro Señor Jesucristo en el Monte Calvario; pero podremos ahorrarnos también mucho sufrimiento si hacemos las cosas bien desde el principio y no nos desviamos del sendero que Dios ha establecido para nosotros.

Recuerda que nuestra existencia es un efímero suspiro que jamás regresa y aprovecha todo momento de tu existencia para estar en sintonía con Dios y gozar de su profundo amor.

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La palabra de hoy 6 de septiembre de 2009

CryingGirl

Oye mi voz suplicante
cuando a ti acudo en busca de ayuda,
cuando tiendo los brazos hacia tu lugar santísimo.
No me arrastres con los malvados,
con los que hacen iniquidad,
con los que hablan de paz con su prójimo
pero en su corazón albergan maldad.

Salmos 28:2-3

Para que nuestra súplica no se vea obstaculizada es necesario que nuestros corazones estén limpios de pecado y sean sinceros en su clamor. Dios, que todo lo sabe y nada le es oculto, ve perfectamente la actitud que hay en nuestro corazón cuando acudimos a él en busca de una solución. Hay quienes claman a Dios por el sólo hecho de ver si aciertan ya que su petición ya ha sido enviada a cuanto ídolo existe por ahí. Acuden a Dios como a alguien más que pudiera resolverles su problema, pero no como al único que les puede dar la solución.

Haya pues en nosotros esa actitud de confianza plena en nuestro Salvador y Señor, quien se encargará con todo su poder y autoridad de solucionar nuestros problemas.

Sólo de esa manera escaparemos de las tribulaciones que están reservadas en el juicio para todos aquellos que voluntariamente han decidido negar a Dios y dejarse llevar por su orgullo. Nuestro destino es estar en la gloriosa presencia de Dios por la eternidad. No hay nada que pueda superar ésto. ¡Gloria a Dios!

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La palabra de hoy 4 de septiembre de 2009

oracion

Sé tú mi defensor,
pues tus ojos ven lo que es justo.
Tú escudriñas mi corazón,
tú me examinas por las noches;
¡ponme, pues, a prueba,
que no hallarás en mí maldad alguna!
¡No pasarán por mis labios
palabras como las de otra gente,
pues yo cumplo con tu palabra!
Del camino de la violencia
he apartado mis pasos;
mis pies están firmes en tus sendas.
Salmos 17:2-5

Siempre es recomendable que revisemos nuestras actutudes y nuestros comportamientos para asegurarnos de que los problemas y dificultades que estamos atravesando no se originan en nuestros propios errores y pecados. Esos problemas y dificultades no necesariamente provienen de nuestras acciones pero siempre es bueno descartar esa posibilidad. Por otra parte, nuestra relación con Dios será mas efectiva si no llevamos pecado en nuestras vidas.

Por eso debemos imitar al salmista David y clamar a Dios con la seguridad de que nuestros pecados no están interfiriendo con la relación entre Dios y nosotros.

Sólo así podemos asegurarnos de que vamos por el camino correcto y de que tendremos el apoyo del Señor en todo momento, incluso en esos tramos que nos parecen tan dolorosos y preocupantes. Busca siempre la presencia de Dios y no te dejes abrumar por las pruebas. Ellas tienen un propósito en tu vida y harán que tú madures  en tu relación con Dios.

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La palabra de hoy 21 de agosto de 2009

boy-running-away

No me pondré como meta
nada en que haya perversidad.
Las acciones de gente desleal las aborrezco;
no tendrán nada que ver conmigo.
Alejaré de mí toda intención perversa;
no tendrá cabida en mí la maldad.
Salmos 101:3-4

Siempre es conveniente revisar cual ha sido nuestro comportamiento a la luz de lo que el Espíritu Santo que mora en nosotros nos advierte que son malas acciones. También, por supuesto, tenemos numerosas instrucciones y amonestaciones a las cuales poner atención que nos llegan diariamente cuando leemos la palabra de Dios. Nuestra conciencia que nos fue dada por nuestro amado Padre también ayuda en este proceso de revisión interna y corrección de rumbo.

¿Cuál es tu actitud frente al pecado? Lo aceptas y le permites que forme parte de tu vida diaria como algo normal que no trae consecuencias? Si éste es tu caso, déjame decirte que vas muy mal.

Cualquier traza de pecado en nuestras vidas es sumamente dañina para nuestra relación con Dios. No podemos estar moviéndonos entre dos bandos. No podemos estar un tiempo con el gobierno y otro tiempo con la revolución. Dios rechaza absolutamente todo tipo de pecado y si éste está presente en nuestra vida, nuestra relación con Dios se verá afectada. Por eso es necesario que nos estemos revisando constantemente y si encontramos que hemos fallado—de seguro, éste será el caso, ya que no somos perfectos—necesitamos acudir a nuestro Padre inmediatamente con actitud de arrepentimiento sincero y buscando su perdón por cuenta de la maravillosa obra de Jesucristo llevada a cabo en la cruz del calvario por todos nosotros. Sólo así podremos deslastrarnos de tan pesada carga y avanceremos cada día más en nuestra carrera hacia la semejanza a Cristo.

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La palabra de hoy 7 de agosto de 2009

repentance

Pero te confesé mi pecado,
y no te oculté mi maldad.
Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor»,
y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.
Selah
Salmos 32:5

Todos fallamos. Eso no lo podemos negar porque es algo intrínseco a la naturaleza humana. Peco, luego existo podríamos decir,  para tomar prestado el archiconocido aforismo de Renato Descartes y adapatarlo a lo que queremos expresar. Está en nosotros preferir hacer lo malo y sacarle el cuerpo a hacer lo bueno. Esta tendencia de comportamiento la llevamos casi igual que el mapa genético que define nuestro cuerpo. No podemos escapar de esta condenación.

Dios, que todo lo sabe y conoce nuestras debilidades, está dispuesto a perdonar esos errores y pecados siempre y cuando se cumplan los extremos legales para recibir el perdón. Que se ofrezca un pago y que haya arrepentimiento sincero.

Del pago por el pecado se encargó nuestro Señor Jesucristo. El satisfizo los extremos legales del asunto. Del arrepentimiento o cambio radical en nuestro comportamiento tenemos que encargarnos nosotros, con la ayuda de Dios por supuesto. Sin arrepentimiento no puede haber perdón. No tardes más y confiesa al Padre tus pecados y busca su perdón por los méritos que Jesucristo estableció en la cruz del calvario. Él te perdonará y sabrás lo que significa la dicha de haber recibido un perdón total por tus pecados.

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La palabra de hoy 2 de agosto de 2009

Che-Guevara

Miren al preñado de maldad:
      Concibió iniquidad y parirá mentira.
 Cavó una fosa y la ahondó,
      y en esa misma fosa caerá.
 Su iniquidad se volverá contra él;
      su violencia recaerá sobre su cabeza.

Salmos 7:14-16

Cuando estemos enfrentando los ataques del enemigo, haremos bien en recordar que todas las armas y estrategias que éste pone en práctica en contra de nosotros al final se le devolverán y terminarán siendo la causa de su propia desdicha. Una persona que sólo vive pensando como hacerle el mal a su prójimo no puede terminar de otra manera que no sea recibiendo una dosis de su propia medicina. O como dice la sabiduría popular: El que a hierro mata no puede esperar morir a sombrerazos.

En todo caso, nuestros enemigos son dignos de lástima y compasión puesto que nosotros conocemos cual será su destino si ellos no buscan a Dios y aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas.

No te enojes pues, ni desesperes cuando te encuentres en medio de la persecución. Mira con esperanza nuestro futuro glorioso en la presencia de Dios y las dificultades temporales dejarán de ser tan grandes como se querían hacer ver. Recuerda que “la prueba de nuestra fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que seamos perfectos e íntegros, sin que nos falte nada” tal como nos lo expuso el pragmático apóstol Santiago.

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La palabra de hoy 1 de julio de 2009

uitparadijs

Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo;
a tu lado no tienen cabida los malvados.
No hay lugar en tu presencia para los altivos,
pues aborreces a los malhechores.
Tú destruyes a los mentirosos
y aborreces a los tramposos y asesinos.
Salmos 5:4-6

Cuando necesitamos confrontarnos a nosotros mismos para determinar si estamos en el camino correcto o nos hemos desviado de él, tenemos que tomar en cuenta que es lo que piensa Dios al respecto. Dios tiene unos estándares de calidad absolutamente rígidos y exigentes. Lo que él aborrece y desprecia no puede estar presente en nuestras vidas porque eso nos contamina y nos hace a nosotros despreciables y aborrecible para él.

Nuestra naturaleza pecaminosa ha desarrollado un mecanismo sicológico para manejar estos requerimientos absolutos de perfección que sabemos no podemos alcanzar: se llama racionalización.

Nuestros errores y fallas las justificamos de una manera más o menos alegre y así tratamos de ignorar la culpa que conlleva nuestro fracaso moral. No nos engañemos. Dios es santo y él quiere que nosotros también seamos santos. Él nos ayudará en esta tarea siempre y cuando seamos honestos con él. No nos pongamos a buscar su desprecio y aborrecimiento. Busquemos más bien su perdón y misericordia y recibiremos de él todo el amor que él puede darnos.

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La palabra de hoy 11 de mayo de 2009

mallet

Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
Salmos 51:5-6

Que nacenos ya siendo pecadores es algo que el Rey David tenía muy claro en su mente. Y ésto no es más que la consecuencia de la desobediencia de Adán y Eva allá en los albores de la historia. Esa naturaleza pecaminosa nos ha sido transmitida de generación en generación y la única persona que pudo nacer sin pecado fue Jesús, porque fue engendrado por la acción milagrosa del Espíritu Santo de Dios y no por hombre.

Nosotros, que no fuimos engendrados de la misma manera que lo fue Jesús sólo podemos escapar de la condenación que implica el pecado mediante el sacrificio perfecto que llevó a cabo Jesús en la cruz del Calvario.

Gracias a Dios que tenemos una salida porque de lo contrario no podríamos escapar de la segura condenación a que está sometida la raza humana como consecuencia de la desobediencia. Si aún no eres salvo, acude ahora mismo a Cristo. Él quiere darte algo que nunca podrás conseguir a menos que sea por medio de él, el mejor regalo del mundo, la salvación de tu alma.

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