Entradas etiquetadas oración
Diciembre 12, 2009 a 8:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abrumado, alabanza, cumplimiento, delitos, Dios, escuchar, mortales, oración, perdón, perversidades, Salmo 65, Sión, votos

A ti, oh Dios de Sión,
te pertenece la alabanza.
A ti se te deben cumplir los votos,
porque escuchas la oración.
A ti acude todo mortal,
a causa de sus perversidades.
Nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonaste.
Salmos 65:1-3
Una de las razones por las cuales nos sentimos tan seguros y con tanta confianza cuando acudimos a Dios es porque Dios siempre escucha nuestros ruegos y peticiones. ¿Cuántas veces nos hemos cansado de acudir por ante autoridades civiles o administrativas tratando de acelerar un trámite y nos hemos conseguido con una pared infranqueable de negativas, excusas y retrasos? No es así con Dios. No han terminado de salir las palabras de nuestros labios cuando ya el Señor sabe qué es lo que necesitamos y aún mejor qué es lo que más nos conviene.
Con un Padre así ¿cómo no nos vamos a sentir seguros cuando acudimos a él pidiendo ayuda?
Yo sé que tú estás atravesando un momento de gran dificultad. Yo sé que tú sientes que ya no tienes a quien más acudir para que te ayude a salir de este grave atolladero. Déjame decirte que sí hay alguien que te puede ayudar mejor que nadie y que está tan sólo a un paso de distancia. Sólo necesitas llamarlo y confiar todos tus problemas a él, Jesús te responderá con la mejor solución posible o imposible puesto que para él no hay nada imposible. ¡Acude a él en este mismo instante! ¡No esperes más!
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Diciembre 10, 2009 a 9:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado angustia, Dios, enojo, escuchar, insultos, oir, oración, pasar por alto, perturbación, respuesta, Salmo 55, súplica, terror

Escucha, oh Dios, mi oración;
no pases por alto mi súplica.
¡Óyeme y respóndeme,
porque mis angustias me perturban!
Me aterran las amenazas del enemigo
y la opresión de los impíos,
pues me causan sufrimiento
y en su enojo me insultan.
Salmos 55:1-3
El Rey David era un hombre que vivía su vida de acuerdo con el corazón de Dios. Él siempre actuaba en consonancia con los deseos del Señor. Él sabía que era lo que a Dios le agradaba y no sólo lo sabía sino que su conducta se adaptaba a lo que Dios exigía de él. No obstante, David se vio sometido a numerosas pruebas y persecuciones. Su vida no era nada fácil. Siempre tenía que estar huyendo de quienes lo perseguían. Hasta quienes alguna vez los consideró como amigos ahora se contaban con sus enemigos y le costó muchísimo disfrutar la paz.
Estas pruebas y dificultades nunca se constituyeron en una barrera para apartar su corazón del corazón de Dios. Todo lo contario, mientras más persecuciones y dificultades lo rodeaban, más se apegaba a la misericordia de Dios y su amorosa protección. Nosotros tenemos en David un excelente ejemplo de como mantenernos en la presencia de Dios. Busquemos siempre su presencia y nunca dejemos de hacerle saber como nos sentimos y como dependemos de él hasta para las cosas más sencillas de la vida. Dios nos escuchará y nos protegerá con su tierno amor.
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Octubre 28, 2009 a 6:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado escuchar, fidelidad, inocencia, juicio, justicia, oración, respuesta, Salmo 143, súplica, siervos

Escucha, Señor, mi oración;
atiende a mi súplica.
Por tu fidelidad y tu justicia,
respóndeme.
No lleves a juicio a tu siervo,
pues ante ti nadie puede alegar inocencia.
Salmos 143:1-2
Vivimos en un mundo donde la gran mayoría de las personas ansía que imperen el amor y la justicia. Difícilmente podemos encontrar a cualquiera de estos dos ideales por separado y mucho menos los encontraremos juntos por cuanto son conceptos incongruentes. Hay una expresión latina que dice “Dura lex sed lex” o “La ley es dura pero es la ley”, lo cual nos da una idea de por que el amor y la justicia son conceptos divergentes.
¿Es acaso una vana ilusión aspirar a que en el mundo impere el amor y la justica en equilibrio?
En términos humanos, esta antigua aspiración es una vana ilusión pero en términos espirituales y dentro del plan maestro de Dios lo ideal se vuelve posible. En Jesucristo podemos hallar el encuentro imposible de estos dos conceptos. Sólo en él podemos observar el amor inagotable y el cumplimiento de la justicia. Por eso podemos acudir a él con toda confianza porque él es el único que puede lograr una solución perfecta, permanente y ajustada a los requerimientos más estrictos de justicia y amor. No pierdas más el tiempo buscando soluciones donde sabes que no las vas a encontrar. Busca a Jesucristo y hallarás lo mejor para tu vida.
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Octubre 17, 2009 a 8:01 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado ayuda, esconder, mañana, oración, presencia de Dios, rechazo, rostro de Dios, ruego, Salmo 88

Yo, Señor, te ruego que me ayudes;
por la mañana busco tu presencia en oración.
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué escondes de mí tu rostro?
Salmos 88:13-14
Cuando estamos atravesando una difícil situación y la respuesta a nuestra plegaria se tarda en llegar, erróneamente concluimos que Dios nos ha rechazado y que él no está interesado en resolver nuestro problema. Por una parte tenemos que reconocer que el tiempo de Dios no es igual a nuestro tiempo. Recuerdo una producción de Hollywood titulada “El efecto mariposa” en la que el protagonista de la historia viajaba a traves del tiempo y cuando iba hacia el pasado, tomaba ciertas decisiones para tratar de cambiar el futuro a su conveniencia. Los resultados de tales acciones no eran los que el protagonista esperaba y las cosas siempre terminaban siendo muy diferentes a como él pensaba que iban a suceder. De alguna manera, así también son las cosas para nosotros. Cuando clamamos a Dios, ya tenemos una idea de cual deben ser las acciones que Dios ha de tomar para que las cosas salgan como nosotros queremos. No tomamos en consideración el hecho de que Dios sabe perfectamente cual es el mejor camino para nosotros.
Si Dios permitiera que las cosas sucedieran tal como nosotros creemos que deben ser, lo más probable es que el resultado sería diferente a lo que pensábamos que debía pasar.
Entonces, no pensemos que Dios nos ha rechazado porque no recibimos la respuesta que estábamos esperando. El tiempo de Dios es perfecto. Dios nunca responde antes de tiempo ni después del momento más oportuno. A su debido tiempo te dará la respuestas que necesitas; la respuesta que te traerá mayor bendición y con la cual aprenderás mejor y madurarás más como cristiano. Espera confiado que la respuesta que llegará es la que más te coviene.
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Junio 28, 2009 a 10:29 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amor, cabeza, golpe, justicia, malas obras, malvados, oración, perfume, reprensión, Salmo 141, ungüento

Que la justicia me golpee,
que el amor me reprenda;
pero que el ungüento de los malvados
no perfume mi cabeza,
pues mi oración está siempre
en contra de sus malas obras.
Salmos 141:5
Colocarse bajo el amor y la justicia de Dios puede traer graves consecuencias si no estamos respaldados por un intercesor y abogado que nos defienda. Aún teniendo un buen abogado es posible que el amor y la justicia divina reclamen que seamos sometidos a la disciplina de nuestro Padre.
En todo caso no hay que temer. Aunque la disciplina parezca desagradable al principio, ésta es necesaria y provechosa para nuestras vidas por lo que no debemos evitarla.
Que tengamos la actitud correcta hacia el pecado también es conveniente porque Dios conoce lo más profundo de nuestros pensamientos y nuestro corazón. Una actitud de arrepentimiento será tenida como señal de buena disposición de parte nuestra para restaurar nuestra quebrantada relación con nuestro Padre celestial.
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Febrero 16, 2009 a 7:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado clamor, Dios, escuchar, oración, presencia de Dios, Salmo 88, salvación, súplica

Señor, Dios de mi salvación,
día y noche clamo en presencia tuya.
Que llegue ante ti mi oración;
dígnate escuchar mi súplica.
Salmos 88:1-2
Uno de los secretos de la oración es la perseverancia. Nuestras súplicas son más que una mera lista de regalos que quisiéramos recibir para nuestro cumpleaños. Recuerda que Dios no es un genio atrapado dentro de una botella que cuando es liberado por ti está dispuesto a concederte tres deseos.
Si esa es la imagen que te has hecho de Dios estás en serios problemas porque Dios nunca éscuchará tus oraciones y mucho menos las responderá.
Debemos acercarnos a Dios con amor y respeto. Recuerda que él es nuestro Padre. ¿Cómo te acercarías a tu padre terrenal cuando tienes una necesidad y piensas que él puede ayudarte? De la misma manera debes acercarte a tu Padre celestial. Él te está esperando con los brazos abiertos para escuchar tus necesidades de tus propios labios. Y recuerda que tus necesidades él ya las conoce.
Así que acércate a él con toda confianza y verás tus verdaderas necesidades resueltas.
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Febrero 15, 2009 a 9:57 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado burla, contienda, enemigos, ira, lágrimas, oración, pueblo, resplandor, restauración, rostro de Dios, salvación, Todopoderoso

¿Hasta cuándo, Señor, Dios Todopoderoso,
arderá tu ira contra las oraciones de tu pueblo?
Por comida, le has dado pan de lágrimas;
por bebida, lágrimas en abundancia.
Nos has hecho motivo de contienda
para nuestros vecinos;
nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Restáuranos, oh Dios Todopoderoso;
haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,
y sálvanos.
Salmos 80:4-7
Cuando vemos que todo, absolutamente todo se derrumba a nuestro alrededor y que nosotros no somos los únicos afectados por la hecatombe tenemos que concluir que Dios ha enviado juicfio y que el juicio que Dios ha enviado es para la nación entera. Nosotros formamos parte de esa nación y por lo tanto nos estamos exentos de las consecuencias generales de ese juicio nacional.
En este caso debemos buscar el arrepentimiento no sólo a nivel personal sino a nivel colectivo. El mensaje va dirigido a un pueblo que se ha olvidado de Dios o en el mejor de los casos ha relegado a Dios a un segundo plano, cuando sabemos que no podemos poner nada ni nadie por delante de Dios pues eso es mera idolatría.
Debemos entender estas cosas o continuaremos cayendo en los mismos errores del pasado y de esa manera no podremos avanzar nunca. Busquemos el rostro de Dios, olvidémonos de todo aquello que haya intentado ocupar su lugar de preeminencia en nuestros corazones y confiemos en su misericordia y su amor. Es la única manera que las heridas puedan ser sanadas y la dignidad del pueblo pueda ser restaurada.
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Febrero 12, 2009 a 6:38 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado baluarte, clamor, desfallecimiento, enemigos, invocación, oración, refugio, roca, Salmo 61, salvación

Oh Dios, escucha mi clamor
y atiende a mi oración.
Desde los confines de la tierra te invoco,
pues mi corazón desfallece;
llévame a una roca donde esté yo a salvo.
Porque tú eres mi refugio,
mi baluarte contra el enemigo.
Salmos 61:1-3
No se si a estas alturas lo habrán notado pero el libro de los Salmos está repleto de oraciones a Dios solicitando su ayuda y protección. Por lo general sólo nos preocupamos cuando somos abatidos por la adversidad o cuando ya nos encontramos con el agua al cuello y ya no podemos hacer más nada por nosotros mismos.
En realidad, debemos buscar la ayuda y dirección de Dios en todo momento; ya sean problemas muy grandes o ya sean pequeños asuntos que pensamos que podemos manejar por nuestros propios medios. Esos asuntillos son los que al ser mal manejados por nuestra propia opinión se convierten luego en graves problemas.
Nunca menospreciemos la gravedad de los obstáculos que se nos presentan en el camino de la justicia y la santidad. Busquemos siempre la dirección sabia y oportuna de Dios. Todo nos saldrá mejor en la vida.
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Febrero 6, 2009 a 9:10 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado angustia, invocación, liberación, oración, protección, refugio, Salmo 32

Por eso los fieles te invocan
en momentos de angustia;
caudalosas aguas podrán desbordarse,
pero a ellos no los alcanzarán.
Tú eres mi refugio;
tú me protegerás del peligro
y me rodearás con cánticos de liberación. Selah
Salmos 32:6-7
Dios es Dios de misericordias. Por los méritos de Jesús y su obra redentora en la cruz es que recibimos el perdón de Dios. De otra manera, no podríamos ni siquiera acercarnos a él puesto que el pecado se constituye en una barrera impenetrable para nosotros. Si intentáramos elevar nuestras oraciones, éstas no serían escuchadas, por la misma razón.
Pero cuando nos acercamos a Dios mediante la obra intercesora de Jesucristo podemos recibir atención y perdón. La barrera del pecado es destruida y tenemos inmediato acceso al Padre celestial.
Porque somos escuchados sabemos que estamos protegidos. Porque somos perdonados sabemos que seremos librados de todo mal. Cuando venga la tormenta busca tu perfecto refugio. Dios te cubrirá con su protección.
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Febrero 1, 2009 a 6:53 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado confusión, enemigos, huida, llanto, malhechores, oración, ruego, Salmo 6, vergüenza

¡Apártense de mí, todos los malhechores,
que el Señor ha escuchado mi llanto!
El Señor ha escuchado mis ruegos;
el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos;
¡su repentina vergüenza los hará retroceder!
Salmos 6:8-10
Cuando estamos en medio del fragor del ataque despiadado del enemigo de nuestras almas, nuestro llanto, ruegos y oraciones deben ser elevados hacia nuestro Padre celestial, quien con su poderoso brazo y autoridad hará huir estrepitosamente al adversario.
El Señor siempre nos escucha y está listo para defendernos contra todo ataque que amenace nuestra integridad física y espiritual.
Así que esperemos pacientemente su intervención salvadora y veremos a nuestro adversario huir en carrera. En eso momento sabremos lo que significa la salvación de Dios y conoceremos la paz y tranquilidad que sólo pueden disfrutar quienes se han buscado abrigo bajo su manto de protección.
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