Entradas etiquetadas poder
Noviembre 17, 2009 a 8:11 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado dicha, alegría, gloria, poder, fuerza, luz, presencia de Dios, justicia, Salmo 89, nombres de Dios, Señor, escudo, camino, regocijo, buena voluntad, Rey de reyes, Israel, aclamar, Santo

Dichosos los que saben aclamarte, Señor,
y caminan a la luz de tu presencia;
los que todo el día se alegran en tu nombre
y se regocijan en tu justicia.
Porque tú eres su gloria y su poder;
por tu buena voluntad aumentas nuestra fuerza.
Tú, Señor, eres nuestro escudo;
tú, Santo de Israel, eres nuestro rey.
Salmos 89:15-18
La dicha está reservada para los hijos de Dios. Y esto es así por muchas razones. Las dos razones principales son el amor y la justicia. El amor, porque nos sentimos verdaderamente amados y protegidos por Dios. Recibimos de su mano toda bendición y beneficio. La justicia, porque es es el anhelo de todo ser humano a pesar de lo difícil que es alcanzarla. En Dios tenemos acceso a esos dos grandes ideales y en él dejan de ser ideales para convertirse en realidad.
No existe nada en este mundo o en el venidero que sea superior a estar en la presencia de Dios. Este es el propósito de todo ser humano, ver cara a cara a nuestro Creador y gozarnos eternamente en su gloria.
Si deseas tener acceso al amor y a la justicia, busca a Dios pues sólo en él los podrás hallar. nadie podrá satisfacer los anhelos de tu alma como lo hace Dios. Búscalo a él y siempre lo encontrarás. Nunca serás defraudado.
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Octubre 19, 2009 a 6:10 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado belleza, cielos, creación, digno de alabanza, Dios de dioses, esplendor, grandeza, heraldos, majestad, naciones, poder, Salmo 96, santuario, temor de Dios

¡Grande es el Señor y digno de alabanza,
más temible que todos los dioses!
Todos los dioses de las naciones no son nada,
pero el Señor ha creado los cielos.
El esplendor y la majestad son sus heraldos;
hay poder y belleza en su santuario.
Salmos 96:3-6
¿Por qué será que la palabra de Dios nos tiene que estar recordando a cada rato que nuestro Dios es grande y digno de alabanza? Sospecho que ésto tiene que ver con el hecho de que nosotros no rendimos suficiente alabanza a nuestro Dios. Y ésto es aún más sorprendente porque somos quienes tenemos todos los motivos del mundo para alabar a Dios. El problema está en nuestra naturaleza pecaminosa que se resiste a darle a Dios toda la alabanza que él se merece. Simplemente, la presencia del pecado en nuestra vida se convierte en un gran obstáculo para la alabanza.
Pero no hay que desesperar. Mientras nos mantengamos apegados a la palabra de Dios, él nos estará manteniendo en nuestra mentes el recuerdo fresco de las mil y una razones por las cuales debemos estar profundamente agradecidos a él. Y cuando no estés leyendo la palabra de Dios sólo tienes que mirar a tu alrededor para observar las grandes bendiciones que Dios te ha concedido. También tienes la creación a tu disposición para estudiarla y conocer al autor de la misma. Así que no nos faltan razones ni motivos para permanecer en constante alabanza hacia nuestro Padre celestial.
¡Feliz alabanza!
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Octubre 18, 2009 a 5:22 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado esplendor, eternidad, firmeza, grandeza, poder, reino, Salmo 93, Señor, trono

El Señor reina, revestido de esplendor;
el Señor se ha revestido de grandeza
y ha desplegado su poder.
Ha establecido el mundo con firmeza;
jamás será removido.
Desde el principio se estableció tu trono,
y tú desde siempre has existido.
Salmos 93:1-2
Una de las cosas que tenemos que entender para poder reforzar nuestra fe y nuestra esperanza es que Dios tiene el control de todo. En medio de la dificultad más tenebrosa o frente al más grande obstáculo hemos de reconocer que Dios domina todo lo que sucede a nuestro alrededor.Esta posición no tiene nada que ver con el fatalismo que enseñan quienes piensan que no hay nada que hacer porque ya todo Dios lo ha decidido. Dios no desea que tiremos la toalla. Dios quiere que sigamos adelante, librando la buena batalla de Dios con ahinco y con gozo.
Dependiendo de nuestra actitud frente a estas problemáticas situaciones, podremos salir con éxito o terminar en el más rotundo fracaso. Si sabemos que Dios está en control y que lo que nos vendrá es lo mejor para nosotros, estaremos en ventaja sobre aquellos que no tienen esperanza y se dejan vencer por la desesperación. Confía en Dios y en su poder para salvar. Su brazo poderoso podrá librarte del más terrible peligro. Su misericordia inagotable podrá rescatarte de la más horrorosa condenación. No tardes más y acude a él para que puedas gozarte con su poder y majestad.
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Julio 21, 2009 a 7:17 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado conducir, desierto, enemigos, mar, Mar Rojo, odio, poder, profundidades, Salmo 106, salvación, secar

Reprendió al Mar Rojo, y éste quedó seco;
los condujo por las profundidades del mar
como si cruzaran el desierto.
Los salvó del poder de sus enemigos,
del poder de quienes los odiaban.
Salmos 106:9-10
Es muy posible que en este mismo momento te encuentres ante un obstáculo tan insalvable como lo era el Mar Rojo para los judíos que escapaban de la opresión a la que habían sido sometidos por cuatro siglos. Un enemigo formidable se encuentra ahora bloqueando el camino a tu tierra prometida. A no ser que esa gran barrera desaparezca de tu sendero estarás en grave aprieto y en riesgo de perder la vida.
Déjame compartir contigo una buena noticia. Esa gran barrera o ese formidable obstáculo desaparecerá de tu camino tan pronto invoques el nombre del Todopoderoso Dios de Israel.
Una salida se presentará donde antes no la había. Una solución, que nunca te imaginaste podía ocurrir, se presentará ante tus ojos y no podrás dar crédito a lo que ves. La salvación y la solución se concretará y podrás seguir adelante, tan pronto acudas a quien puede realmente ayudarte. Busca a Dios y a nadie más. El enviará su perfecta solución y éste será tu motivo de alabanza.
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Julio 5, 2009 a 11:01 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alejado, auxilio, espada, fuerza, leones, liberación, perros, poder, rescate, Salmo 22, salvación, Señor, toros, vida

Pero tú, Señor, no te alejes;
fuerza mía, ven pronto en mi auxilio.
Libra mi vida de la espada,
mi preciosa vida del poder de esos perros.
Rescátame de la boca de los leones;
sálvame de los cuernos de los toros.
Salmos 22:19-21
Esta petición forma parte del mesiánico Salmo 22, el cual narra con lujo de detalles lo que sería el sufrimiento del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario, diez siglos antes de que esto ocurriera. La misma convicción con que el Señor Jesús pronunció este clamor de ayuda es la que nosotros debemos emplear cuando nos dirijimos a nuestro Padre celestial en momentos de dificultad.
El Señor se sentía que estaba literalmente rodeado de perros rabiosos, feroces leones y toros enfurecidos y que ya estaba muy pronto a llegar al fin de sus días. Obviamente, él estaba al tanto del desenlace de esta situación de peligro. Había llegado a ella por su propia voluntad. Estaba a punto de entregar su vida por toda la humanidad.
Nosotros, que no sabemos lo que nos depara el futuro y desconocemos los detalles del plan de Dios para nuestras vidas debemos acudir a Dios con la convicción de que él nos va a sacar del atolladero y nos va a restaurar a nuestra condición segura. Dios, que conoce nuestros corazones, actuará en función de nuestra fe.
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Junio 14, 2009 a 7:43 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Dios, fortaleza, impíos, liberación, malvados, poder, refugio, roca, Salmo 71, salvación, violencia

Sé tú mi roca de refugio
adonde pueda yo siempre acudir;
da la orden de salvarme,
porque tú eres mi roca, mi fortaleza.
Líbrame, Dios mío, de manos de los impíos,
del poder de los malvados y violentos.
Salmos 71:3-4
Dios ha sido, es y siempre será nuestra roca de refugio adonde siempre podemos acudir, independientemente de cuales sean nuestras circunstancias. A él le podemos llevar nuestras cargas y nuestras inquietudes y él se encargará de resolver todo de la forma más conveniente y correcta.
Cuando necesitemos ayuda, busquemos en primer lugar a Dios. Él se encargará de enviar sus servidores según sea él caso. Toda la creación está a su disposición para participar en la solución de nuestros problemas y la remoción de cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.
Sólo en él podrás hallar la tranquilidad y la paz que has estado buscando. ¡Bendiciones!
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Mayo 14, 2009 a 6:12 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abandonado, anciano, anunciar, canas, generaciones, juventud, poder, proezas, Salmo 71

Aun cuando sea yo anciano y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder
a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas
a los que aún no han nacido.
Salmos 71:18
A medida que avanzan los años, nuestros cuerpos empiezan a mostrar los efectos del envejecimiento y toda clase de achaques comienzan a aparecer casi a diario. Es cuando nos damos cuenta de que los años no pasan en vano. Es cuando comenzamos a estar un poco más conscientes de nuestra transitoriedad.
No obstante todas la complicaciones que trae el envejecer a nuestros debilitados cuerpos, este proceso natural también conlleva ciertas ventajas. Por una parte con el correr de los años obtenemos numerosas experiencias que una vez analizadas y procesadas pueden constituirse en excelente fuente de sabiduría y valioso conocimiento.
En segundo lugar, tener tanto tiempo de vida sobre nuestros hombros nos coloca en una privilegiada posición para compartir con otros más jóvenes acerca de la maravillosa misericordia de Dios que nunca nos ha abandonado. Somos testigos de las numerosas ocasiones en que su amor y su poder nos han rescatado del peligro y de la muerte y somos testigos de primera mano. Así que no desperdiciemos ni un minuto y compartamos con otros todas la bendiciones que Dios nos ha concedido a lo largo de nuestro peregrinaje terrenal. Proclamemos las obras maravillosas de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
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Abril 27, 2009 a 8:22 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado eternidad, gran amor de Dios, herencia, heridas, Israel, muerte, Og, poder, reyes, Salmo 136, siervos, Sijón, tierra, vida

Al que hirió de muerte a grandes reyes; su gran amor perdura para siempre.
Al que a reyes poderosos les quitó la vida; su gran amor perdura para siempre.
A Sijón, el rey amorreo; su gran amor perdura para siempre.
A Og, el rey de Basán; su gran amor perdura para siempre.
Cuyas tierras entregó como herencia; su gran amor perdura para siempre.
Como herencia para su siervo Israel; su gran amor perdura para siempre.
Salmos 136:17-22
Los reyes y los gobernantes son seres que ostentan gran poder y ejercen su autoridad sobre el pueblo. Algunos lo hacen con gran humildad y conscientes de que el poder que detentan les ha sido concedido de lo alto. Otros, por el contrario, se creen que son la encarnación de alguno de los grandes líderes de antaño cuya memoria perdura en las páginas de la historia universal y se dedican a gobernar como si la nación fuera algo de su propiedad que pueden manejar a su antojo y parecer.
Lo único que tienen en común estos dos tipos de reyes y gobernantes es que su autoridad y poder les han sido dado de lo alto. Es evidente que su compartamiento refleja su opinión acerca del origen de su poder.
Estos gobernantes indignos tienen un futuro que ya está determinado por Dios y el cual no es muy halagüeño que digamos. Su destino estará junto a las tinieblas y el fuego eterno que está reservado para todos aquellos que han decidido vivir alejados de Dios y de su misericordia. Sus bienes mal habidos y sus posesiones arrebatadas injustamente a sus legales dueños serán entregadas como herencia a aquellos que han permanecido en obediencia y consagración a Dios. Ésta es la seguridad de la justicia divina.
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Febrero 27, 2009 a 6:45 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado camino, engreído, impíos, lazos, poder, protección, red, Salmo 140, trampas, violencia

Señor, protégeme del poder de los impíos;
protégeme de los violentos,
de los que piensan hacerme caer.
Esos engreídos me han tendido una trampa;
han puesto los lazos de su red,
han tendido trampas a mi paso. Selah
Salmos 140:4-5
Una de las ventajas que tiene el ser hijo de Dios es que siempre estamos protegidos por él de toda asechanza del enemigo y de toda trampa que el adversario haya colocado en nuestro camino para hacernos tropezar.
El enemigo lo sabe pero para fastidiarnos, siembra en nuestra mente la cizaña de la mentira, haciéndonos pensar que estamos desprotegidos y expuestos a sufrir las consecuencias de sus continuos ataques.
Nunca prestes atención a las mentiras y engaños del enemigo. Él es el padre de la mentira y es lo único que puede salir de su boca, mentiras y patrañas, todo lo que esté alejado de la verdad.
Confía en tu padre celestial que él te tiene bajo buen resguardo.
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Enero 26, 2009 a 8:34 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado amor, conocimiento, derecho, Jeremías, justicia, poder, riquezas, sabiduría, sabio, voluntad de Dios

Así dice el Señor:
«Que no se gloríe el sabio de su sabiduría,
ni el poderoso de su poder,
ni el rico de su riqueza.
Si alguien ha de gloriarse,
que se gloríe de conocerme
y de comprender que yo soy el Señor,
que actúo en la tierra con amor,
con derecho y justicia,
pues es lo que a mí me agrada -afirma el Señor-.
Jeremías 9:23-24
Algunas cosa de las cuales la gente se ufana de poseer son de poca o ninguna utilidad cuando se presentan las pruebas y los problemas. Ante la fuerza arrolladora de un destino que se ha trazado desde antes de la creación del mundo hay poco o nada que hacer para evitarlo o siquiera modificarlo.
¿Has visto a un rico sufrir? ¿Has visto a un poderoso llorar? ¿Has visto a un sabio desesperarse? ¿Dónde están sus riquezas, poder y sabiduría cuando son abatidos por las ráfagas de la tormenta? Que contraste con el justo hijo de Dios que soporta con entereza y paciencia todo tipo de prueba a la que pueda ser sometido, sabiendo que el Todopoderoso está en control y que todo lo que sucede es para bien.
No hay sabiduría, riqueza o poder más grande que conocer a Dios y aún mucho mejor si lo conocemos en la intimidad. ¿Buscas su presencia cada mañana? ¿Te deleitas cuando conversas con él? ¿Estás sediento de escuchar su palabra? ¿Se ha desbordado su amor en ti? ¿Te gozas en el derecho y la justicia?
Busca a Dios y tendrás el tesoro más grande que puedas desear.
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