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La palabra de hoy 13 de octubre de 2009

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Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;
protégeme del temor al enemigo.
Escóndeme de esa pandilla de impíos,
de esa caterva de malhechores.
Salmos 64:1-2

Una de las cosas que tenemos que tomar en cuenta al momento de elevar nuestras peticiones a Dios clamando por su protección ante el ataque de los enemigos es que no solamente vamos a pedir por la defensa contra los embestidas salvajes con las que pretenden hacernos daño sino que también debemos pedir por la protección contra el temor. El temor es una emoción natural que aparece en nuestro ser cuando nos encontramos en situaciones de riesgo. Nuestro cuerpo se prepara para enfrentar el peligro o apartarnos de él según sea su magnitud. Cuando sabemos que estamos protegidos, no sentimos temor. Cuando por el contrario nos sentimos desasistidos y vulnerables un profundo miedo toma control de nuestro ser.

Por eso es que tenemos que entender que Dios está de nuestro lado para cuidarnos. Sólo así nos sentiremos seguros y protegidos. Sólo así lograremos evitar el temor.

¿Cómo te has sentido en estos tiempos de dificultad y pruebas? ¿Estás calmado y reposado sabiendo que nada te va a suceder porque tu Padre celestial está pendiente de ti? ¿O por el contrario te encuentras dominado por la angustia y el temor porque piensas que todo está perdido? Recuerda que nadie es superior a Dios. Nadie puede vencerle y él ya decretó la salida para tu problema. Recuerda que los planes de Dios para nosotros son planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darnos un futuro y una esperanza, tal como nos informó él por medio de Jeremías.

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La palabra de hoy 13 de septiembre de 2009

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Concédele al rey más años de vida;
que sean sus días una eternidad.
Que reine siempre en tu presencia,
y que tu amor y tu verdad lo protejan.
Así cantaré siempre salmos a tu nombre
y cumpliré mis votos día tras día.
Salmos 61:6-8

Hay personas que están hastiadas de la vida. Estos son seres que no sienten ninguna satisfacción haciendo las cosas que les fueron encomendadas al hombre desde la época de la creación. Para ellos todo es un problema y un fastidio. Ellos maldicen el día en que nacieron y maldicen cada día que transcurre su triste existencia en este mundo. Están vacíos de esperanza y creen que todo el mundo debería ser como ellos, amargados y gruñones.

Cuando tu vida tiene un propósito, la situación que se presenta es todo lo contrario. Los días que vivimos nos parecen que pasan demasiado rápido y no nos alcanza el tiempo para hacer todas las cosas que queremos hacer.

Por eso el Rey David pedía a Dios una larga vida, porque su existencia estaba llena de propósito. Y Dios lo escuchó. La palabra de Dios nos dice que David “…murió muy anciano y entrado en años, en medio de grandes honores y riquezas…”

Sigamos todos el ejemplo de David y pidamos a Dios una larga vida llena de satisfacciones para estar al servicio de aquel que todo lo dio por nosotros. Estoy seguro que él nos escuchará. ¿No es ésto maravilloso?

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La palabra de hoy 12 de julio de 2009

Freezepunk

Líbrame de mis enemigos, oh Dios;
protégeme de los que me atacan.
Líbrame de los malhechores;
sálvame de los asesinos.
Salmos 59:1-2

A veces pecamos de ingenuos cuando pensamos que todos los que nos rodean son unas mansas palomitas que no están interesados en hacerle mal a nadie. La realidad es todo lo contrario. Es algo similar a lo que nos pasa cuando manejamos un vehículo. La gran mayoría de los conductores con quienes compartimos las calles y carreteras son en realidad malos conductores y es sólo por la gracia de Dios que no nos ocurren graves accidentes.

En nuestra vida compartimos muchos momentos y senderos con personas que no saben como conducir sus vidas y nosotros cometemos un grave error cuando asumimos que sí lo saben.

Manejemos nuestra vida con precaución y evitemos a a aquellos cuyo fin es hacer daño a los demás. No nos confiemos ni nos descuidemos. Dios proveerá la protección necesaria para que esos malhechores no se atraviesen en nuestro camino y nosotros podamos llevar una vida tranquila. Reconozcamos que Dios es nuestro protector y liberador. Él se encargará de todo.

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La palabra de hoy 9 de julio de 2009

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Dichoso el que piensa en el débil;
el Señor lo librará en el día de la desgracia.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida;
lo hará dichoso en la tierra
y no lo entregará al capricho de sus adversarios.
El Señor lo confortará cuando esté enfermo;
lo alentará en el lecho del dolor.

Salmos 41:1-3

He aquí otra de esas promesas maravillosas de Dios para nosotros sus hijos. El Señor Todopoderoso nos dice que cuando nos comportemos de determinada manera él nos dará la dicha. La primera promesa es que él nos librará del día de la desgracia. Como resultado de la crisis finaciera mundial hoy vemos a muchos viviendo en el día de la desgracia. Sus finanzas están destrozadas y no cuentan con una fuente estable de ingresos. Dios nos dice que si nos preocupamos por los más débiles, él nos protegerá de ese aciago día.

Otra promesa relacionada con esta conducta es que Dios cuidará de nuestra vida. La muerte no podrá acercarse a nosotros y si lo hace no podrá tocarnos. Igualmente, nuestros adversarios verán sus planes frustrados y toda acción que emprendan en contra nuestra será fallida.

Finalmente cuando la enfermedad intente derribarnos, el Señor se encargará personalmente de consolarnos para que no decaigamos sino nos llenemos de fuerza y valor para superar los dolores e incomodidades. Su palabra de aliento estará sobre nuestras vidas y nos ayudará a recuperarnos prontamente de la prueba.

Todos estos beneficios tan sólo por nosotros cuidar de los más débiles. ¿No te parece que es un excelente negocio?

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La palabra de hoy 8 de julio de 2009

forest

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás dónde vivir.
Porque el Señor ama la justicia
y no abandona a quienes le son fieles.
El Señor los protegerá para siempre,
pero acabará con la descendencia de los malvados.

Salmo 37:27-28

La justicia y la fidelidad están entre las cosas más importantes que podemos hacer como hijos de Dios. El Señor nos enseña que él nos tiene preparadas grandes promesas si le somos fieles y justos. Una de esas promesas es que nos dará siempre un lugar y un espacio donde vivir. Él se preocupará personalmente para que ésto se dé en nuestras vidas.

Otra promesa es que siempre nos acompañará su protección sin igual. En esto somos muy privilegiados por cuanto no muchos cuentan con este beneficio y por lo tanto mueren sin dejar descendencia.

Recuerda siempre comportarte con justicia y fidelidad y estas promesas serán una realidad en tu vida. Dios nunca falla.

 

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La palabra de hoy 30 de mayo de 2009

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El Señor protege al extranjero
y sostiene al huérfano y a la viuda,
pero frustra los planes de los impíos.

Salmos 146:9

El Señor siente un particular interés por aquellos que están más desprotegidos. Estas personas son comúnmente presa fácil de los depredadores y abusadores que se hayan en todo lugar. Estos abusadores piensan que lograrán salirse con la suya porque los desprotegidos no tienen quien los defienda. Los abusadores ignoran que arriba en el cielo estáa el Señor muy pendiente de lo que les pueda suceder a los desamparados.

La justicia de Dios nunca permitirá que los que se aprovechan de los más débiles logren escapar sin ser castigados. Todo el peso de la ira de Dios está reservado para aquellos que con sus obras injustas hacen el mal y aun disfrutan de su iniquidad.

Si estás como extranjero en tu lugar actual de residencia y se están aprovechando de ti, recuerda que Dios está viendo todo esto y que él no permitirá que los malvados triunfen. Si eres huérfano o viuda y alguien te está haciendo daño, ten la seguridad de que la justicia de Dios pronto se encargará de tu caso. Confía en él y él actuará.

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La palabra de hoy 29 de mayo de 2009

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En ti, Señor Soberano, tengo puestos los ojos;
en ti busco refugio; no dejes que me maten.
Protégeme de las trampas que me tienden,
de las trampas que me tienden los malhechores.
Que caigan los impíos en sus propias redes,
mientras yo salgo bien librado.

Salmos 141:8-10

Cuando tomamos la decisión de entregar nuestras vidas a Jesucristo, le entregamos todo el control de nuestras vidas. Rendimos a sus pies nuestra personalidad y nuestros deseos para que él tome las riendas de nuestro caminar. Todo lo que somos, todo lo que hacemos y todo lo que tenemos pasan automáticamente a estar bajo el dominio de nuestro Señor.

Pasa que algunos aspectos de nuestra vida no los entregamos a su control tan fácilmente. Nuestro viejo ser, nuestra antigua manera de vivir y de ver las cosas se niega a soltar el manejo y por seguir nosotros asumiendo la dirección de nuestros asuntos es que nos estrellamos a cada instante.

Enreguemos todo nuestro ser; cuerpo, alma y espíritu a quien verdaderamente sabe como manejar las cosas, a quien nunca se equivoca. Dependamos de él en todo, hasta en los asuntos más triviales. Pongamos los ojos en él, busquemos refugio en él. Él nos sabrá librar de toda estratagema del enemigo y nos concederá la victoria frente al mal.

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La palabra de hoy 28 de abril de 2009

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Yo le digo al Señor: «Tú eres mi Dios.
Atiende, Señor, a mi voz suplicante.» 
Señor Soberano, mi salvador poderoso
que me protege en el día de la batalla: 
No satisfagas, Señor, los caprichos de los impíos;
no permitas que sus planes prosperen,
para que no se enorgullezcan.

Salmos 140:6-8

No hay nada que motive más a un malvado que el éxito de sus maléficos planes. Cuando ellos ven a un justo caer, sienten un gran placer y una enorme satisfacción porque piensan que han logrado destruir a un hijo de Dios. Su victoria es relativa y hasta falsa, porque el justo cae pero se vuelve a levantar porque nuestro Señor lo levanta.

Estas aparentes victorias llenan de orgullo a los impíos y les dan ánimo para diseñar nuevas estratagemas en contra de los elegidos de Dios. De hecho, ellos no pueden ni siquiera conciliar el sueño nada más por estar pensando de que otra manera pueden hacer daño a quienes no los apoyan en sus malas acciones.

Pero el justo tiene a quien acudir para ser rescatado de estos ataques. Tenemos por Señor a un Soberano, nuestro Salvador poderoso que nos proyege en el día de la batalla. A él podemos acudir en todo momento con la plena confianza de que seremos oídos y atendidos, porque él es nuestro Dios Todopoderoso. No te preocupes por los malignos. Ellos al final serán destruídos y nosotros seremos recompensados por soportar las pruebas y obedecer a nuestro Señor.

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La palabra de hoy 26 de abril de 2009

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Bendito sea el Señor, que no dejó
que nos despedazaran con sus dientes.

Salmos 124:6

Hay quienes piensan que después de que Dios creó al universo, se separó de él y está actualmente dedicado a cualquier cosa que no tenga que ver con su creación. Dios es trascendente, es decir está más allá del alcance de nuestro conocimiento. Sólo sabemos de él lo que él nos ha revelado. Pero por supuesto que ésto no significa que el se haya olvidado de su creación.

Lo cierto es que Dios está muy pero muy pendiente de todo lo que nos sucede y acontece en nuestras vidas y a nuestro alrededor. Él tiene un interés muy especial por cada uno de nosotros hasta el punto de ofrecer en holocausto el sacrificio supremo de la vida de su Hijo Jesucristo por todos nosotros.

Aparte de eso, que sería más que suficiente, aún si no hiciera nada más por nosotros, está el hecho de que él jamás nos abandona y por eso es que podemos afirmar junto con el salmista que:

Bendito sea el Señor, que no dejó
que nos despedazaran con sus dientes.

Dale gracias a Dios hoy porque te ha protegido de muchos peligros, tantos que es posible que nunca llegues a saber de cuantas situaciones Dios te ha librado.

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La palabra de hoy 24 de abril de 2009

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El Señor es compasivo y justo;
nuestro Dios es todo ternura. 
El Señor protege a la gente sencilla;
estaba yo muy débil, y él me salvó. 
¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila,
que el Señor ha sido bueno contigo!

Salmo 116:5-7

A nosotros los humanos ns cuesta mucho entender como se puede ser compasivo y justo al mismo tiempo. Cuando se es compasivo, se lo es a expensas de la justicia y donde se aplica la justicia no hay lugar para la compasión.

Pero Dios puede hacerlo porque para él nada es imposible y nosotros recibimos los beneficios de que esta aparente paradoja tenga lugar. Si Dios fuera sólo justicia hace mucho tiempo que hubiésemos sido destruidos por causa de nuestras imperfecciones y debilidades.

La misericordia de Dios nos ha permitido que mediante la justicia del pago de la culpa por medio del sacrificio de Cristo en la cruz, a nosotros se nos conceda el perdón y la salvación.

Ésto se constituye en motivo de tranquilidad y confianza para nosotros quienes ahora nos apoyamos en la justicia y la compasión de Dios para llevar adelante nuestras vidas con éxito y rumbo cierto.

¡Sólo a Dios sea la gloria!

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