Entradas etiquetadas pueblo
Diciembre 10, 2009 a 7:54 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado cielos, consagración, convocar, Dios, juez, juicio, justicia, pacto, pueblo, reunir, sacrificio, Salmo 50, tierra

El Señor convoca a los cielos y a la tierra,
para que presencien el juicio de su pueblo:
«Reúnanme a los consagrados,
a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio.»
El cielo proclama la justicia divina:
¡Dios mismo es el juez! Selah
Salmos 50:4-6
Nuestra vida siempre estará rodeada de retos y dificultades. El problema no son los retos y las dificultades, el problema es como nos enfrentamos exitosamente con esos retos y dificultades. Una de las cosas que más nos ayudan a asumir la actitud correcta ante los problemas de la vida es la visión que tengamos sobre nuestro futuro y destino final. Para comenzar, cuando nos toque llegar a ese punto de nuestra existencia podremos comprobar que los problemas dejarán de existir; ya ni siquiera tendremos que estar pendientes de la actitud que debemos asumir ante ellos.
La otra cosa importante de esta nueva etapa de nuestra existencia será el cumplimiento de la justicia tan anhelada pero tantas veces frustrada. La justicia perfecta de Dios tendrá lugar y todo vestigio de injusticia desaparecerá de nuestra vista. Nuestro Rey de reyes tomará las riendas del gobierno universal y ya no habrá lugar para el dolor y la tristeza. Nuestro Señor juzgará con su justicia perfecta y el llanto dejará de ser. Siempre recuerda que esto está por venir con toda seguridad y que las circunstancias que hoy nos rodean son sólo pasajeras.
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Noviembre 29, 2009 a 8:17 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alabanza, cantos, complacer, conceder, danza, honor, humildad, lira, pandero, pueblo, Salmo 149, Salmos, victoria

Que alaben su nombre con danzas;
que le canten salmos al son de la lira y el pandero.
Porque el Señor se complace en su pueblo;
a los humildes concede el honor de la victoria.
Salmos 149:3-4
Una cosa que nos llena de alegría es saber que Dios se complace cuando le obedecemos y llevamos una vida recta y consagrada. Nuestra razón de ser es la alabanza eterna de su nombre. Para eso fuimos creados. En eso nos pasaremos la eternidad, disfrutando cada instante de su presencia y de su amor inagotable. Nuestra vida terrenal no es sino una etapa de preparación para la gloria eterna y cuando Dios observa que nos estamos preparando adecuadamente, él se goza en gran manera.
¿Estás preparándote para la eternidad o todavía te cuesta elevarte por encima de los detalles rutinarios de esta vida temporal?
Sólo cuando tu mirada y tu enfoque están colocados en la vida eterna es que puedes alcanzar a comprender el por qué de ciertas situaciones que te ha tocado atravesar. Nunca mires a tus problemas. Mira a aquel que los puede resolver y para quien nada es imposible. Cuando mires a tus problemas desde esta correcta perspectiva, éstos dejarán de ser una piedra en tu zapato y podrás disfrutar del gozo de saber que te hayas en medio y formas parte de los planes de Dios.
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Noviembre 26, 2009 a 5:36 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado certeza, compasión, eternidad, generaciones, juicio, nombres de Dios, pueblo, renombre, Salmo 135, Señor, siervos

Tu nombre, Señor, es eterno;
tu renombre, por todas las generaciones.
Ciertamente el Señor juzgará a su pueblo,
y de sus siervos tendrá compasión.
Salmos 135:13-14
Una buena razón por la cual podemos confiar plenamente en Dios para que se encargue de dirigir nuestra vida es que Dios ha demostrado fehacientemente su poder y su capacidad para resolver cualquier asunto por difícil que éste parezca. Dios ha sido bueno no sólo con nosotros sino con muchísima gente a través de los siglos y en todo lugar. Son muchos los testimonios y además su palabra demuestra como Dios trata y cuida a su pueblo.
No somos los únicos que estamos enfrentando problemas y tampoco somos los únicos a quienes Dios ha ayudado a resolver sus dificultades en el momento más oportuno. Dios posee todos los elementos necesarios para convertir tu afán en una bendición.
Acude pues en este mismo instante a buscar del amor de aquél que dió su vida por nosotros y recibe de él la bendición que tanto ansías. Tus reveses se convertirán en victorias y tu llanto en un cántico de alabanza. El poder de Dios hará ésto en tu vida y poidrás compartirlo con otros. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Octubre 27, 2009 a 7:03 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado desierto, eternidad, gran amor de Dios, guía, pueblo, Salmo 136

Al que guió a su pueblo por el desierto; su gran amor perdura para siempre.
Salmos 136:16
Al igual que el pueblo de Israel tuvo que atravesar un desierto por un largo tiempo después de que fue liberado de la esclavitud a la cual lo había sometido el Faraón de Egipto, a nosotros también nos toca recorrer nuestro propio desierto. El desierto es aprendizaje y la duración del mismo dependerá de nuestra capacidad de aprendizaje. Si aprendemos rápido, saldremos pronto de él. Si nos cuesta mucho aprender entonces nos tardaremos más. Este aprendizaje va intimamente ligado a la obediencia. Si somos obedientes, aprenderemos rápidamente. Si por el contrario, nos dedicamos a ignorar voluntariamente los preceptos que ha establecido Dios para nuestra vida, entonces el aprendizaje será lento y tedioso.
¿Estás siguiendo la sabia dirección de Dios para tu vida?
Recuerda la experiencia del pueblo de Israel que se tardó cuarenta años para alcanzar la tierra prometida. ¿’Quieres una vida que progrese lentamente con poco desarrollo espiritual o prefieres avanzar rápidamente hacia la madurez en Cristo? En tus manos está la respuesta. Recuerda la obediencia a Dios es la clave de todo este asunto.
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Octubre 22, 2009 a 5:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado eternidad, imponente, nombre de Jesús, pacto, pueblo, rescate, Salmo 111, Santo

Pagó el precio del rescate de su pueblo
y estableció su pacto para siempre.
¡Su nombre es santo e imponente!
Salmos 111:9
¡Qué bueno es saber que la cuenta que existía contra nosotros ya fue saldada y ya no tenemos ningún tipo de acreencia o deuda que honrar! Esa deuda nos había convertido en esclavos de la muerte y no había ningún tipo de esperanza dispponible para nosotros. No obstante, Dios tenía un plan mejor. Jesucristo saldó la cuenta que nos acusaba ante la justicia y ya somos libres de cualquier condenación. ¡No hay nada como sentirse libre de culpa y libre de la pena de muerte que contra nosotros se había impuesto por causa de nuestros pecados.
¿Te sientes que estás libre o todavía te agobia la culpa por algo que no has confesado a Dios o que no estás seguro que has sido perdonado?
Recuerda que Jesucristo te promete perdón absoluto y su gracia es infinita y eficaz. Puedes estar seguro de que si confesaste tu pecado a Dios y te arrepentiste de haberlo cometido, has recibido el perdón incondicional de Dios. Si no lo has hecho, no esperes más y habla ahora mismo con él. Él perdonará todos tus pecados y anulará la deuda que te es adversa, clavándola en la cruz. Acude ahora mismo a él.
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Octubre 13, 2009 a 6:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alabanza, alegría, cantar, gobierno, júbilo, naciones, pueblo, rectitud, Salmo 67, tierra

Alégrense y canten con júbilo las naciones,
porque tú las gobiernas con rectitud;
¡tú guías a las naciones de la tierra! Selah
Que te alaben, oh Dios, los pueblos;
que todos los pueblos te alaben.
Salmos 67:4-5
Dichosas son en verdad las naciones cuyos dirigentes siguen los preceptos de Dios y buscan genuinamente el bienestar del pueblo con apego a la justicia. Son naciones bendecidas pues la buena voluntad de Dios y su rostro santo están de continuo sobre ellas. La bendición de Dios por causa de la obediencia de los líderes se derrama abundantemente sobre el pueblo y todos pueden experimentar una verdadera prosperidad.
No es así cuando los líderes son impíos y desobedientes. Su afán por enriquecerse a costas del erario público y su ambición de fama y poder los hace desviarse del camino recto que Dios les ha trazado. Su desobediencia trae como consecuencia toda clase de plagas y tribulaciones sobre la nación con el consiguiente daño al impotente pueblo.
Pidamos, pues, a Dios en oración que nos bendiga con gobernantes justos y dedicados a hacer el bien. Líderes que entiendan que su gestión va más allá del enriquecimiento personal y que su responsabilidad es mucho mayor que la de quienes no ocupan cargos de dirección. Y cuando eso se dé en tu país o dondequiera que vivas, no te olvidas de reconocer a quien te ha respondido tu clamor por la justicia y la paz. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Septiembre 26, 2009 a 8:40 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Basán, Canaán, corazón, Egipto, faraón, herencia, Israel, maravillas, muerte, naciones, Og, poderoso, pueblo, reyes, Salmo 135, señales, siervos, Sijón, tierra, vida

En tu corazón mismo, oh Egipto,
Dios envió señales y maravillas
contra el faraón y todos sus siervos.
A muchas naciones las hirió de muerte;
a reyes poderosos les quitó la vida:
a Sijón, el rey amorreo;
a Og, el rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Entregó sus tierras como herencia,
¡como herencia para su pueblo Israel!
Salmos 135:9-12
En medio de la abrumadora batalla, he aquí un mensaje de aliento. Cuando veas que todos se oponen a ti y notes que los enemigos te hacen presión por todos los flancos y parezac que ya no queda ninguna vía de escapatoria, entonces puedes confiar en esta palabra que Dios te da. A los más poderosos, Dios puso de rodillas. Los humilló, los derrotó y mordieron el polvo. Más poderosas que las artimañas del enemigo fueron las maravillas y obras portentosas con que Dios castigó a estos orgullosos pueblos que se habían enseñoreado sobre el pueblo de Dios.
Reflexiona ahora, ¿Quién es tu Egipto? ¿Quiénes son tus amorreos? ¿Quién es tu Basán?
Quienquiera que sea está destinado al fracaso porque tu Dios saldrá a luchar por ti y contra él nadie puede. Depende únicamente de la fortaleza de Dios y tendrás una victoria segura. Él es la respuesta a todas tus necesidades. Confía en él y él hará. Dios te bendiga.
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Septiembre 19, 2009 a 8:49 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abandonado, corazón, herencia, juicio, justicia, pueblo, rechazo, rectos, Salmo 94, Señor

El Señor no rechazará a su pueblo;
no dejará a su herencia en el abandono.
El juicio volverá a basarse en la justicia,
y todos los rectos de corazón lo seguirán.
Salmos 94:14-15
A nuestros enemigos les da mucho placer burlarse de nosotros diciendo que creemos en alguien que no existe. Piensan erroneamente que por no haber logrado colocar a Dios dentro de un tubo de ensayo o bajo los lentes de un microscopio, han podido demostrar que Dios no existe. Lo han buscado en los extremos más recónditos del universo visible. Potentes telescopios ha rebuscado cuanto rincón del universo quedaba por explorar. En la montaña más alta y en la fosa más profunda del mar han tratado de ver su figura. Como no han podido ver nada—ya que están buscando de la manera incorrecta—entonces dirigen sus baterías a burlarse de nosotros que hemos tenido un encuentro personal con nuestro Padre celestial. Ellos buscan a Dios como quien al ver un cuadro de Monet en una exhibición, trata de ubicar en el museo al pintor para felicitarlo y al no verlo presente se molesta. Ignoran que la obra es suficiente evidencia de la existencia—en este caso, pasada—del autor.
Recordemos que la burla y el escarnio son simplemente una manera de demostrar su frustración.
Nosotros que si sabemos que Dios existe podemos vivir confiadamente en que él nunca nos abandonará ni nos rechazará. Podemos descansar en el hecho de que su justicia se hará efectiva en nuestras vidas y que él es el único que nos puede dar las soluciones que necesitamos para resolver nuestros problemas. ¿Qué más necesitamos saber para vivir en paz?
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Septiembre 18, 2009 a 6:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado adversario, alegría, cielos, fuego, gloria de Dios, justicia, montañas, mundo, nubarrones, proclamación, pueblo, rectitud, regocijo, relámpago, Rey de reyes, Salmo 97, Señor, tierra, trono

¡El Señor es rey!
¡Regocíjese la tierra!
¡Alégrense las costas más remotas!
Oscuros nubarrones lo rodean;
la rectitud y la justicia son la base de su trono.
El fuego va delante de él
y consume a los adversarios que lo rodean.
Sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlos, la tierra se estremece.
Ante el Señor, dueño de toda la tierra,
las montañas se derriten como cera.
Los cielos proclaman su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Salmos 97:1-6
¡Cómo nos asustamos cuando llega una tormenta con rayos y truenos! Nuestro corazón late aceleradamente porque pensamos que el próximo rayo caerá muy cerca de nosotros y sabemos que si eso llegare a suceder nos veríamos muy comprometidos. Las fuerzas que observamos en la creación son muy poderosas e incontrolables. No hay tecnología que impida que un viento arrasador o una marejada destruya las edificaciones y todo lo que hallen a su paso.
Esas mismas fuerzas que tanto nos atemorizan y otras aún más poderosas son las que Dios tiene preparadas para ayudarnos a resolver nuestros problemas y dificultades.
Cuando necesitemos que Dios nos ayude, recordemos estas poderosas energías que están a la disposición y mandato de Dios para realizar cualquiera que sea la tarea que Dios les tenga asignada. Reposemos en su poder y autoridad y no nos dejemos amedrentar por problemas que aunque nos parezcan imposibles de resolver, ante Dios son nada. Recuerda, Dios tiene el control.
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Septiembre 11, 2009 a 6:28 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alabanza, cantar, cielos, Dios, firmamento, gloria de Dios, gran amor de Dios, naciones, pueblo, Salmo 57, Salmos, Señor, tierra, verdad

Te alabaré, Señor, entre los pueblos,
te cantaré salmos entre las naciones.
Pues tu amor es tan grande que llega a los cielos;
¡tu verdad llega hasta el firmamento!
¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos;
tu gloria cubre toda la tierra!
Salmos 57:9-11
No importa cuan grave y aterrador sea el problema que hoy estás enfrentando, Dios lo va a resolver cuando se lo entregues a él. Uno por uno, Dios irá resolviendo todos losobstáculos y angustias que hoy están afectando tu alma. Los problemas que tú piensas que son los más difíciles de resolver, serán aquellos que Dios va a solucionar más rápido para que te convenzas de una vez por todas que él tiene la autoridad y el poder para vencer.
¿Qué te queda entonces a ti por hacer, aparte de entregarle los problemas a él?
Simplemente te dedicarás a alabar su nombre. Le darás gracias a él por todo lo que ha hecho, por todo lo que hace y por todo lo que hará. A ti sólo te queda regocijarte en la solución y la libertad que Dios te dará. Será fácil para tus labios expresar el agradecimiento y la alegría que habrá en tu corazón por la fidelidad y la bondad de Dios ha mostrado para contigo. Podrás repetir con el salmista David y el coro angelical «¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra!»
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