Entradas etiquetadas respuesta
Diciembre 10, 2009 a 9:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado angustia, Dios, enojo, escuchar, insultos, oir, oración, pasar por alto, perturbación, respuesta, Salmo 55, súplica, terror

Escucha, oh Dios, mi oración;
no pases por alto mi súplica.
¡Óyeme y respóndeme,
porque mis angustias me perturban!
Me aterran las amenazas del enemigo
y la opresión de los impíos,
pues me causan sufrimiento
y en su enojo me insultan.
Salmos 55:1-3
El Rey David era un hombre que vivía su vida de acuerdo con el corazón de Dios. Él siempre actuaba en consonancia con los deseos del Señor. Él sabía que era lo que a Dios le agradaba y no sólo lo sabía sino que su conducta se adaptaba a lo que Dios exigía de él. No obstante, David se vio sometido a numerosas pruebas y persecuciones. Su vida no era nada fácil. Siempre tenía que estar huyendo de quienes lo perseguían. Hasta quienes alguna vez los consideró como amigos ahora se contaban con sus enemigos y le costó muchísimo disfrutar la paz.
Estas pruebas y dificultades nunca se constituyeron en una barrera para apartar su corazón del corazón de Dios. Todo lo contario, mientras más persecuciones y dificultades lo rodeaban, más se apegaba a la misericordia de Dios y su amorosa protección. Nosotros tenemos en David un excelente ejemplo de como mantenernos en la presencia de Dios. Busquemos siempre su presencia y nunca dejemos de hacerle saber como nos sentimos y como dependemos de él hasta para las cosas más sencillas de la vida. Dios nos escuchará y nos protegerá con su tierno amor.
Permalink
Diciembre 4, 2009 a 10:51 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado respuesta, protección, angustia, nombres de Dios, Jacob, Salmo 20

Que el Señor te responda
Cuando estés angustiado;
Que el nombre del Dios de
Jacob te proteja.
Salmos 20:1
¡Cuánta gente deambula por ahí sin tener la más mínima idea acerca de a quien acudir cuando se hayan involucrados en problemas de diversa índole! Buscan primero resolver el asunto por sus propios medios. Pronto se dan cuenta de que son incapaces de alterar las condiciones que les están causando todo tipo de preocupación. Entonces acuden a los amigos o a la familia. Reciben uno que otro consejo sobre como salir del atolladero pero al final terminan más enredados que como comenzaron. A veces, buscan ayuda de la llamada “profesional”, es decir personas que se dedican mediante diversas disciplinas, algunas serias y otras simplemente fraudulentas, a resolver, mejor dicho a tratar de resolver los problemas ajenos.
Al final, la situación se pone peor de lo que estaba al principio y la confusión termina de destruir la poca esperanza con que habían comenzado a mirar el asunto. Pues bien, la buena noticia es que tus problemas si tienen solución siempre y cuando acudas a la única persona que verdaderamente tiene el poder y la autoridad para resolver todos los problemas de todo el mundo, incluyendo los tuyos, por difíciles que estos luzcan. En Jesucristo podrás encontrar esa ayuda adecuada y oportuna que tanto necesitas para escapar del laberinto en que te encuentras sumergido. Ya sabes a quien acudir. Ahora, ¡hazlo!
Permalink
Noviembre 20, 2009 a 7:50 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Aarón, cumplimiento, decretos, estatutos, invocación, Moisés, nombres de Dios, respuesta, sacerdotes, Salmo 99, Samuel, Señor

Moisés y Aarón se contaban entre sus sacerdotes,
y Samuel, entre los que invocaron su nombre.
Invocaron al Señor, y él les respondió;
les habló desde la columna de nube.
Cumplieron con sus estatutos,
con los decretos que él les entregó.
Salmos 99:6-7
La característica que distingue a los verdaderos hombres de Dios y los separa de lo común y lo corriente es la obediencia a Dios. A muchos de ellos les tocó realizar acciones que se reñían con las buenas costumbres y con los preceptos de limpieza y santidad, tal como es el caso de Isaías, que le tocó andar desnudo y descalzo; Ezequiel, que le tocó cocinar sus alimentos sobre una hoguera de excremento vacuno y Oseas, que le tocó casarse con una prostituta. A Abraham, el padre de la fe, se le exigió sacrificar a su propio hijo. A todos, sin excepción, se les requirió llevar a cabo actos para los cuales se necesitaba tener una extraordinaria dosis de valor e integridad.
¿Y a ti que te ha tocado llevar a cabo para cumplir con lo ordenado por Dios?
Estoy seguro que no ha de ser algo mucho más especial que lo que Dios les exigió a estos grandes héroes de la fe. Aún así nos encontramos paralizados por una especie de terror o ignorancia que no nos permite poner en práctica lo que Dios nos ha estipulado. ¿Quieres ser un héroe de la fe? Pues hay que creer pero también hay que obedecer. De lo contrario nunca lograremos superar el cómodo nivel de la mediocridad. ¡Manos a la obra!
Permalink
Octubre 30, 2009 a 5:43 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado confianza, desprecio, gran amor de Dios, la palabra de Dios, promesas de Dios, respuesta, Salmo 119, salvación

Envíame, Señor, tu gran amor
y tu salvación, conforme a tu promesa.
Así responderé a quien me desprecie,
porque yo confío en tu palabra.
Salmos 119:41-42
Dios ha dado muestras en numerosas ocasiones de su gran amor por nosotros. Lo primero que hizo fue darnos la vida. también nos incluyó en su plan especial y así pudimos un glorioso día recibir la salvación. En todo momento nos cuida y nos protege y no permite que nada malo nos suceda a menos que sea para enseñarnos algo que necesitamos conocer. Su amparo y refugio es constante y nos libra de todo temor.
¿Estás tú dentro del grupo de los que cantan las alabanzas al Rey?
Tu testimonio es la mejor respuesta que puedes dar a aquellos que te atacan y se burlan de ti. Es tu experiencia personal y nadie te la puede quitar ni te la pueden cambiar. Es tu patrimonio y tu tesoro y te servirá de protección en caso de ataque del enemigo. Apóyate en todo momento en la reflexión sobre las cosas que Dios ha hecho por ti. Siempre estarás seguro.
Permalink
Octubre 28, 2009 a 6:07 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado escuchar, fidelidad, inocencia, juicio, justicia, oración, respuesta, Salmo 143, súplica, siervos

Escucha, Señor, mi oración;
atiende a mi súplica.
Por tu fidelidad y tu justicia,
respóndeme.
No lleves a juicio a tu siervo,
pues ante ti nadie puede alegar inocencia.
Salmos 143:1-2
Vivimos en un mundo donde la gran mayoría de las personas ansía que imperen el amor y la justicia. Difícilmente podemos encontrar a cualquiera de estos dos ideales por separado y mucho menos los encontraremos juntos por cuanto son conceptos incongruentes. Hay una expresión latina que dice “Dura lex sed lex” o “La ley es dura pero es la ley”, lo cual nos da una idea de por que el amor y la justicia son conceptos divergentes.
¿Es acaso una vana ilusión aspirar a que en el mundo impere el amor y la justica en equilibrio?
En términos humanos, esta antigua aspiración es una vana ilusión pero en términos espirituales y dentro del plan maestro de Dios lo ideal se vuelve posible. En Jesucristo podemos hallar el encuentro imposible de estos dos conceptos. Sólo en él podemos observar el amor inagotable y el cumplimiento de la justicia. Por eso podemos acudir a él con toda confianza porque él es el único que puede lograr una solución perfecta, permanente y ajustada a los requerimientos más estrictos de justicia y amor. No pierdas más el tiempo buscando soluciones donde sabes que no las vas a encontrar. Busca a Jesucristo y hallarás lo mejor para tu vida.
Permalink
Septiembre 7, 2009 a 10:47 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado buscar, libertad, radiante, respuesta, Salmo 34, Señor, temor, vergüenza

Busqué al Señor, y él me respondió;
me libró de todos mis temores.
Radiantes están los que a él acuden;
jamás su rostro se cubre de vergüenza.
Salmos 34:4-5
Si de algo podemos estar seguros es de que cuando Dios escuche nuestras oraciones, él responderá de inmediato con la mejor solución posible para nosotros, todo de acuerdo con su perfecto plan. Evidentemente que para que ésto se dé, es necesario que nuestras oraciones lleguen a Dios. Una oración llena de egocentrismo y que sólo busca la satisfacción de nuestras necesidades carnales no puede tener ningún tipo de respuesta por parte de Dios. Una oración que esté alineada con los planes y las expectativas de Dios para nosotros es una oración que tiene todas las probabilidades de éxito de ser respondida.
Si nuestros objetivos y sueños están alineados con la planificación divina, pronto veremos con satisfacción como todas las piezas van cayendo en su lugar como un maravilloso rompecabezas que se va resolviendo con la ayuda de Dios.
Revisa pues tus motivos de oración y verifica que estén bien alineados con la palabra de Dios. De esta manera no te quedará ninguna duda de que todo saldrá como lo quiere Dios y como lo deseamos nosotros.
Permalink
Agosto 30, 2009 a 5:50 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado camino, decretos, enseñanza, la palabra de Dios, polvo, postración, respuesta, Salmo 119, vida

Postrado estoy en el polvo;
dame vida conforme a tu palabra.
Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos.
¡Enséñame tus decretos!
Salmos 119:25-26
Entre las primeras cosas que tenemos que reconocer cuando nos encontramos agobiados por las pruebas es que el único que nos puede resolver nuestra situación es Dios. Si tenemos alguna duda al respecto estaremos seriamente comprometidos porque ¿Cómo pediremos ayuda a alguien de quien no estamos seguros que nos pueda ayudar? Es necesario que cuando nos acerquemos a Dios lo hagamos con fe, con la seguridad y la convicción de que él realmente es el único que puede sacarnos del apuro en que estamos metidos.
Sus promesas son firmes y confiables y cuando las leemos en su palabra y nos apoyamos en ellas, nuestra fe se refuerza y podemos entender cuan poderoso es Dios y cuan insignificante es nuestro problema delante de él.
Busquemos, pues, de su protección y de su salvación y pronto veremos como nuestros problemas se desvanecen y ya no son motivo de preocupación. Dios tiene algo maravilloso para ti, pero no podrás recibirlo hasta que estés dispuesto a aceptarlo por medio de la fe. Busca a Dios y lo hallarás. Él está esperando por ti, No tardes más.
Permalink
Mayo 31, 2009 a 6:02 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado clamor, montes, respuesta, Salmo 3, santidad, Señor, voz

Clamo al Señor a voz en cuello,
y desde su monte santo él me responde. Selah
Salmos 3:4
Hay personas que se pasan toda una vida pidiendo algo que nunca les será concedido. Ésto basicamente es así porque le han estado pidiendo a quien no deben o a quien no puede hacer nada por ellos. Su existencia es un lento transcurrir de promesas y expectativas incumplidas que poco a poco van secando su alma y los hacen caer en la desesperanza.
El caso de quienes ponen su confianza y esperanza en Dios es muy diferente. Los que somos hijos de Dios tenemos la certeza de que Dios nos escucha tan pronto nuestras peticiones salen de nuestras bocas. De hecho, él conoce nuestras peticiones y necesidades aún antes de que pronunciemos nuestro clamor.
La seguridad de que Dios nos escucha y nos responde llena todo nuestro ser de una paz incomprensible. Incomprensible, por supuesto, para quienes no son hijos de Dios. Para nosotros es motivo de tranquilidad y gozo saber que en todo, nuestro Padre celestial está pendiente de nosotros. ¡Qué maravillosa paz!
Permalink
Abril 18, 2009 a 7:37 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado acogerse, angustia, gozo, honor, invocación, larga vida, liberación, nombres de Dios, presencia de Dios, protección, respuesta, Salmo 91, salvación

«Yo lo libraré, porque él se acoge a mí;
lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
Él me invocará, y yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia;
lo libraré y lo llenaré de honores.
Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación.»
Salmos 91:14-16
Larga es la lista de las recompensas que recibe quien se acoge a la protección de Dios y reconoce su nombre en todo lo que hace. Lo primero que recibiremos según el autor de este conocido Salmo 91 es la liberación cuando nos hallemos enredados en las trampas que nos ha colocado el enemigo a nuestro paso. En segundo lugar, la protección que buscamos cuando nos acogemos bajo la sombra del Todopoderoso está garantizada y es un hecho.
En tercer lugar tenemos la confianza de que Dios nos responderá cuando clamemos a él por ayuda en tiempos de dificultad. Seguidamente podemos contar con la presencia de Dios a nuestro lado en aquellos momentos de mayor angustia donde todo parece llegar a su fin. En quinto lugar tendremos honores de parte de Dios por haber confiado en él ya que con él tenemos la victoria segura.
En el sexto puesto de la lista encontramos que por haber puesto nuestra confianza en Dios tendremos larga y abundante vida. Y para finalizar pero no menos importante, por haber reconocido el nombre de Dios disfrutaremos el gozo de la salvación.
¿Hará falta algo más para tenerlo todo en esta vida? Pon toda tu confianza en el Señor y tendrás todas estas cosas.
Permalink
Abril 14, 2009 a 7:38 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abismo, amor, arrastrar, bondad, compasión, corriente, fauces, foso, gran amor de Dios, nombre de Jesús, respuesta, Salmo 69, salvación

No dejes que me arrastre la corriente;
no permitas que me trague el abismo,
ni que el foso cierre sus fauces sobre mí.
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor;
por tu gran compasión, vuélvete a mí.
Salmos 69 15-16
Una muy buena descripción de lo que sentimos cuando estamos siendo sometidos a la presión de la prueba y a la dificultad es la que hace el rey David en este salmo. A veces las pruebas resultan ser de tal intensidad que nos sentimos como si nos estuviera arrastrando la corriente de un río muy caudaloso o como si estuviésemos siendo succionados por el vórtice de un gran remolino o como si nos encontrásemos en una cueva que se está derrumbando sobre nosotros y de ninguna de las tres situaciones podemos escapar con vida.
Cualquiera de esas tres situaciones son horroríficas y capaces de hacer desaparecer la esperanza aún de los más experimentados hijos de Dios.
Por supuesto que no tenemos que ir muy lejos para hallar la solución a una situación similar a la que se está planteando en el texto del salmista. La respuesta es muy sencilla y eficaz. La respuesta a ésta y a cualquier otra situación es la oración. Sólo necesitamos elevar nuestra mirada y nuestras súplicas a nuestro Padre celestial en el nombre de nuestro glorioso Salvador y el gran amor de Dios se encargará de resolver todo problema u obstáculo que se presente en nuestro camino por horrorífico que éste parezca.
Ya sabes a quien acudir. ¿Qué esperas?
Permalink
Entradas más antiguas »