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Noviembre 9, 2009 a 7:19 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alegría, ciudad, colina, digno de alabanza, Dios, fortaleza, grandeza, montes, refugio, Rey de reyes, Salmo 48, seguridad, Sión, tierra
![NewJerusalem[1] NewJerusalem[1]](http://palabradevida.files.wordpress.com/2009/11/newjerusalem1.jpg?w=500&h=666)
Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, bella colina,
es la alegría de toda la tierra.
El monte Sión, en la parte norte,
es la ciudad del gran Rey.
En las fortificaciones de Sión
Dios se ha dado a conocer como refugio seguro.
Salmos 48:1-3
Jerusalén, la ciudad fundada en la paz, ha tenido una historia menos que pacífica. Reinos e imperios se han disputado su control. Por ella se han luchado grandes guerras y sangrientas batallas. Todos quieren tenerla en propiedad sin darse cuenta de que ella sólo pertenece a Dios. Jerusalén es donde Dios decidió realizar la obra maravillosa de la redención de su pueblo y de todos aquellos que lo busquen con un corazón sincero. Todos sienten una atracción especial por este lugar. Judíos, cristianos y musulmanes y los grupos religiosos y denominaciones de éstos la tienen por lugar sagrado. Y con mucha razón porque ciertamente lugar sagrado es.
Nosotros que vivimos de la esperanza, esperamos la nueva Jerusalén, la que ha de descender del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Allí Dios estará con nosotros y nosotros con él. Allí Dios nos enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Allí no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque Dios hará nuevas todas las cosas. Allí no hará falta ni el sol ni la luna porque la gloria de Dios nos iluminará y el Cordero será nuestra lumbrera. Allí estará el río de agua de vida y el árbol de vida para salud de las naciones. Allí veremos a nuestro amado Salvador cara a cara y lo adoraremos. Esa es la Jerusalén que nosotros esperamos, la ciudad de la paz y el amor de Dios.
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Noviembre 5, 2009 a 5:52 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado bondad, Salmo 27, Señor, seguridad, tierra, viviente

Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.
Salmos 27:13
Después de que uno ha experimentado la bondad y la misericordia de Dios oportunidad tras oportunidad, momento tras momento, uno comienza a sentir que la esperanza se fortalece. Llega un momento en que nos llegan pruebas muy tenaces pero la experiencia adquirida nos permite ver más allá de la prueba y nos infunde ánimo para soportarla y vencerla. Por eso es que es necesario que nuestra fe sea probada para que vaya adquiriendo mayor fortaleza. Es igual que el entrenamiento que debe llevar a cabo un deportista para poder destacarse en su especialidad. La excelencia requiere de horas y horas de duro ejercicio que al final producen la capacidad para romper las marcas y vencer a los contrincantes.
Esas pruebas que actualmente te ha tocado enfrentar son parte del entrenamiento que Dios ha preparado para ti.
Dedícate con ahinco a avanzar cada día un poco más y pronto verás un gran progreso en tu capacidad para asimilar las pruebas y los obstáculos. Las pruebas que antes te parecía como muy pesadas, ahora las verás como cosa fácil de sobrellevar. El tiempo para superar la prueba que antes se hacía eterno, ahora lo apreciarás como muy corto; todo esto porque tu ser se ha fortalecido con el ejercicio de la prueba. No desfallezcas, el Señor está a tu lado. El es tu entrenador. Y con un entrenador como él, la victoria es segura.
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Febrero 23, 2009 a 8:06 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado andar, camino, la palabra de Dios, lámpara, luz, obstáculos, Salmo 119, seguridad, sendero, tropiezos

Tu palabra es una lámpara a mis pies;
es una luz en mi sendero.
Salmos 119:105
¿A quién le gusta tropezar y caer? Es muy desagradable avanzar pensando que el camino está libre de obstáculos y golpearnos los pies a tal punto que perdemos el equilibrio y caemos estrepitosa y dolorosamente. Normalmente esto ocurre porque estamos distraídos y hemos dejado de poner nuestra atención en el sendero que estamos transitando.
También puede ocurrir que tropezamos simplemente porque andamos en la oscuridad y nuestros ojos están impedidos de ver las obstrucciones en el camino.
Esto no es la situación de los hijos de Dios. Nuestro Padre celestial nos ha dado su palabra eterna para guiarnos por cualquier trayecto que nos toque transitar. Su palabra se constituye en una lámpara que alumbra adecuadamente cada detalle de la calzada y nos indica donde colocar nuestros pasos para evitar los obstáculos y no tropezar. Su palabra fiel es como un poste que ilumina todo detalle a nuestro alrededor para que nos podamos dar cuenta de los recodos donde el enemigo acecha y las trampas que el adversario coloca para impedir nuestro avance.
Si no quieres tropezar, de la palabra de Dios te tienes que empapar.
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Diciembre 29, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado abandonado, desaliento, descanso, obras de Dios, promesas de Dios, respuesta, Salmo 143, seguridad, tiempo de Dios

Respóndeme pronto, Señor,
que el aliento se me escapa.
No escondas de mí tu rostro,
o seré como los que bajan a la fosa.
Salmos 143:7
Nadie sabe mejor que nosotros, excepto Dios, cuan presionados estamos y hasta donde creemos que podemos aguantar. Por experiencia en situaciones similares sabemos cuan fuertes o débiles nos encontramos para soportar la prueba que nos ha sobrevenido. A veces somos tan poco expresivos que nadie a nuestro alrededor se entera del calvario que estamos atravesando.
En esas situaciones tenemos todo el derecho de clamar a Dios por una respuesta inmediata y reclamar por una pronta y adecuada solución fundamentados en nuestra condición de hijos de Dios. Aún así no debemos olvidar que Dios conoce perfectamente los detalles más ínfimos de nuestro problema y que su tiempo, el tiempo de Dios, es el más adecuado aunque no nos lo parezca.
En todo caso, lo importante es que estamos dirigiendo nuestro clamor al único ser que real y efectivamente puede proveernos la solución. Dios espera con atención que nuestros pensamientos y anhelos estén centrados en él y en sus maravillosas obras. No hay nada más confortante que saber que el creador del universo se ha encargado del asunto y que puedo descansar en él y en sus promesas.
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Diciembre 9, 2008 a 7:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amor de Dios, ánimo, compañía, fortaleza, oración, preocupación, protección, pruebas, Salmo 42, seguridad

Un abismo llama a otro abismo
en el rugir de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas
se han precipitado sobre mí.
Ésta es la oración al Dios de mi vida:
que de día el Señor mande su amor,
y de noche su canto me acompañe.
Salmos 42:7-8
Las dificultades y las pruebas no deben ser motivo de preocupación para el cristiano. Los hijos de Dios no nos debemos ver afectados por las circunstancias. Para comenzar, debemos considerar que éstas son pasajeras. En segundo lugar, ellas nos perfeccionan, nos preparan para que en el futuro podamos afrontar cualquier clase de situación por difícil que ésta luzca.
Lo que sí tenemos que tener claro es que Dios nos acompaña en las buenas y en las malas. Lo que pasa es que cuando estamos en las malas nuestro adversario saca provecho y nos ataca sembrando toda clase de mentiras y de cizaña en nuestras mentes para que dudemos de la presencia de Dios a nuestro lado en esos tenaces momentos.
Podemos tener la seguridad, porque ésto es una promesa de Dios, que él nunca nos abandonará y que su presencia siempre estará a nuestro lado para infundirnos ánimo y fortaleza, especialmente en esos momentos de dificultad.
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Noviembre 3, 2008 a 9:03 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado atención, comunicación, desesperación, frustración, gran amor de Dios, oración, petición, Salmo 17, seguridad, solución

A ti clamo, oh Dios, porque tú me respondes;
inclina a mí tu oído, y escucha mi oración.
Tú, que salvas con tu diestra
a los que buscan escapar de sus adversarios,
dame una muestra de tu gran amor.
Salmos 17:6-7
¿A quién de nosotros no nos ha tocado tener que esperar incontables minutos cuando hemos llamado a alguien y terminamos cayendo en el laberinto de los mensajes de las contestadoras pre-grabadas y sus numerosas opciones? Si desea hablar con el departamento tal, marque uno; si desea hablar con el otro departamento, marque dos; si desea hablar con un representante de ventas, marque tres; y así sucesivamente hasta la locura. Es una experiencia por demás frustrante y poco agradable que nos deja llenos de desespero.
Con nuestro Padre celestial no tenemos la más mínima posibilidad de tener que sufrir la odiosa espera y la consecuente duda de si realmente estaremos avanzando en el proceso de solucionar nuestros problemas o de alcanzar a la persona con quien queremos hablar
Con Dios tenemos la seguridad y la convicción de que seremos atendidos y escuchados de inmediato sin tener que atravesar las alcabalas de los menus de opciones. Nuestro amoroso Padre está atento y dispuesto a escuchar nuestra voz así sea para recibir tan solo quejas y peticiones por las cosas que consideramos nos hacen falta.
Sea cual sea tu necesidad en este momento, dirígete a Dios en oración y presenta tu caso. La respuesta amorosa de Dios no tardará.
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Octubre 18, 2008 a 9:31 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado amor de Dios, calamidades, caracter, dificultades, fe, fortaleza, mal, protección, pruebas, refugio, Salmo 91, seguridad

Ya que has puesto al Señor por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ninguna calamidad llegará a tu hogar.
Salmos 91:9-10
Este es una de las promesas más impactantes que podemos encontrar en la palabra de Dios. La protección que hemos de recibir simplemente por haber puesto nuestra esperanza en Dios nos asegura que ningún mal o calamidad podrá acontecernos.
Esto por supuesto no significa que estamos exentos de tener que enfrentarnos con ciertas dificultades y problemas en nuestro diario andar. Esos pequeños y temporales obstáculos en todo caso son usados por Dios para profundizar nuestra fe, perfeccionar nuestro carácter y ejercitar nuestra fortaleza. Es cierto que mientras estamos atravesando estos tenebrosos periodos de dificultad, nos parece que la solución se tarda una eternidad en llegar y la desesperanza nos hace pensar que las fuerzas no nos alcanzarán.
Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo amamos por eso es que nada de lo que nos suceda será para mal. Nunca se nos ocurra pensar que estamos frente a una situación que no tiene solución o que lo que sucede es una calamidad. La verdad es que estamos bajo la protección de Dios y no hay mayor seguridad que la que se obtiene cuando lo ponemos a él por refugio.
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Octubre 18, 2008 a 8:30 am
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado paz, angustia, seguridad, confianza, refugio, necesidad, eternidad, poder de Dios, preocupación, adversidad, Salmo 90

Señor, tú has sido nuestro refugio
generación tras generación.
Desde antes que nacieran los montes
y que crearas la tierra y el mundo,
desde los tiempos antiguos
y hasta los tiempos postreros,
tú eres Dios.
Salmos 90:1-2
Independientemente del tipo de adversidad que se interponga circunstancialmente en nuestro transitar por la vida, hay una cosa de la cual podemos estar seguros. Podemos estar seguros de que Dios es nuestro refugio. Cualquiera sea la preocupación que embarga tu ser en este momento, no importa cuan difícil parezca que se pueda arribar a una solución, Dios es el lugar seguro donde puedes guarecerte de los inmisericordes embates de la adversidad.
Ten la seguridad que una de las razones por las cuales estás siendo sometido a la prueba por la que estás atravesando es que Dios quiere que aprendas a confiar de manera absoluta en él. Él quiere que tu mirada esté colocada en su poder y no en tus habilidades y conocimientos. El quiere que experimentes la seguridad que significa el haber buscado refugio en él.
Por otra parte, la palabra de Dios nos resalta el hecho de que ese refugio que Dios provee es un refugio eterno. Siempre ha estado y siempre estará ahí para acogerte en momentos de necesidad. Fue diseñado exclusivamente para estos momentos de angustia desde antes de la creación del universo.
Aprovechemos, pues, este refugio que Dios nos ofrece y disfrutemos la paz y seguridad que solamente en él podemos hallar.
Visita http://dichoso.wordpress.com
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Octubre 5, 2008 a 9:05 am
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado avergonzado, camino, esperanza, integridad, paz, protección, rectitud, refugio, rescate, Salmo 25, seguridad
Protege mi vida, rescátame;
no permitas que sea avergonzado,
porque en ti busco refugio.
Sean mi protección la integridad y la rectitud,
porque en ti he puesto mi esperanza.
Salmos 25:20-21
“Al que obra bien, bien le va” dice la sabiduría popular. Y con mucha razón, por cuanto la integridad y la rectitud se convierten en una protección eficaz contra las adversidades. No es una garantía absoluta que siempre nos irá bien en todo, pero si estamos andando en los buenos caminos que Dios ha preparado para nosotros, las posibilidades de que nos metamos en problemas disminuyen considerablemente. Por el contrario, si hemos escogido seguir la senda de los desalmados y los desobedientes, lo más probable será que muy pronto nos veremos envueltos en las situaciones más complicadas y díficiles que las que nos podamos imaginar.
Dios nos brinda la solución protegiendo nuestras vidas mientras andamos de su mano, siguiendo sus pasos y obedeciéndole en todo. Él no permitirá que seamos avergonzados por nuestros adversarios y a su lado disfrutaremos de paz y seguridad. Puedes poner tu esperanza en Dios que nunca serás defraudado. ¡Que bendición!
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Septiembre 17, 2008 a 9:27 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy ·Etiquetado bienestar, justicia, productividad, promesas de Dios, Salmo 85, seguridad

El Señor mismo nos dará bienestar,
y nuestra tierra rendirá su fruto.
La justicia será su heraldo
y le preparará el camino.
Salmos 85:12-13
Una de las cosas que confiere una base firme para nuestra esperanza es que Dios mismo se encarga de hacer cumplir y llevar a cabo sus promesas para nosotros. Hay muchas cosas que Dios delega a otros para que sean cumplidas pero lo que se refiere a nuestro bienestar es de su exclusiva responsabilidad.
Con una garantía como esta podemos dedicarnos con tranquilidad y paciencia a esperar la llegada de las bendiciones que Dios ha preparado para nosotros. Bienestar, productividad, justicia y seguridad nos acompañarán en todo momento. Estas cuatro cosas son mucho más que lo que la gran mayoría de la gente tiene. Y para nosotros aún hay más bendiciones.
Podemos anticipar estas bendiciones porque quien nos ha dado la visión es Dios y Dios no falla.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.
Visita: http://pacifista.wordpress.com y http://dichoso.wordpress.com
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