Entradas etiquetadas tierra
Noviembre 22, 2009 a 7:22 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aguas, Dios, estanque, Jacob, manantiales, pedernal, roca, Salmo 114, Señor, temblor, tierra

¡Tiembla, oh tierra, ante el Señor,
tiembla ante el Dios de Jacob!
¡Él convirtió la roca en un estanque,
el pedernal en manantiales de agua!
Salmos 114:7-8
El dueño de la creación ejerce su majestad sobre la naturaleza. Algunas veces lo hace soplando una suave brisa, otras con la furia de los elementos y la consecuente destrucción. No hay nada en el universo que se pueda oponer a sus designios y a su santa voluntad. Él convierte los desiertos en manantiales y las muchas aguas en sequedales. Lo imposible se torna en lo posible y la desesperación la convierte en esperanza.
¿Por qué, pues, nos cuesta tanto creer que para él no hay nada imposible? ¿Por qué la duda nos asalta y nos paraliza?
La misma fuerza y poder que él usa para gobernar a la naturaleza y aún más está disponible para darte una solución a cualquier problema que tengas por difícil que éste luzca. ¿Has visto la energía con que tiembla la tierra y la destrucción que causan las fuerzas telúricas? ¿Has experimentado la furia del huracán y la violencia de su paso? Piensas que tu problema necesita más poder para poder ser resuelto? Sólo necesitas llevar tus situaciones a Dios y él se encargará de todo. Descansa en él.
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Noviembre 9, 2009 a 7:19 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Dios, alegría, fortaleza, seguridad, refugio, Rey de reyes, digno de alabanza, tierra, grandeza, Sión, montes, ciudad, colina, Salmo 48
![NewJerusalem[1] NewJerusalem[1]](http://palabradevida.files.wordpress.com/2009/11/newjerusalem1.jpg?w=500&h=666)
Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, bella colina,
es la alegría de toda la tierra.
El monte Sión, en la parte norte,
es la ciudad del gran Rey.
En las fortificaciones de Sión
Dios se ha dado a conocer como refugio seguro.
Salmos 48:1-3
Jerusalén, la ciudad fundada en la paz, ha tenido una historia menos que pacífica. Reinos e imperios se han disputado su control. Por ella se han luchado grandes guerras y sangrientas batallas. Todos quieren tenerla en propiedad sin darse cuenta de que ella sólo pertenece a Dios. Jerusalén es donde Dios decidió realizar la obra maravillosa de la redención de su pueblo y de todos aquellos que lo busquen con un corazón sincero. Todos sienten una atracción especial por este lugar. Judíos, cristianos y musulmanes y los grupos religiosos y denominaciones de éstos la tienen por lugar sagrado. Y con mucha razón porque ciertamente lugar sagrado es.
Nosotros que vivimos de la esperanza, esperamos la nueva Jerusalén, la que ha de descender del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Allí Dios estará con nosotros y nosotros con él. Allí Dios nos enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Allí no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque Dios hará nuevas todas las cosas. Allí no hará falta ni el sol ni la luna porque la gloria de Dios nos iluminará y el Cordero será nuestra lumbrera. Allí estará el río de agua de vida y el árbol de vida para salud de las naciones. Allí veremos a nuestro amado Salvador cara a cara y lo adoraremos. Esa es la Jerusalén que nosotros esperamos, la ciudad de la paz y el amor de Dios.
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Noviembre 5, 2009 a 5:52 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado bondad, Salmo 27, Señor, seguridad, tierra, viviente

Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.
Salmos 27:13
Después de que uno ha experimentado la bondad y la misericordia de Dios oportunidad tras oportunidad, momento tras momento, uno comienza a sentir que la esperanza se fortalece. Llega un momento en que nos llegan pruebas muy tenaces pero la experiencia adquirida nos permite ver más allá de la prueba y nos infunde ánimo para soportarla y vencerla. Por eso es que es necesario que nuestra fe sea probada para que vaya adquiriendo mayor fortaleza. Es igual que el entrenamiento que debe llevar a cabo un deportista para poder destacarse en su especialidad. La excelencia requiere de horas y horas de duro ejercicio que al final producen la capacidad para romper las marcas y vencer a los contrincantes.
Esas pruebas que actualmente te ha tocado enfrentar son parte del entrenamiento que Dios ha preparado para ti.
Dedícate con ahinco a avanzar cada día un poco más y pronto verás un gran progreso en tu capacidad para asimilar las pruebas y los obstáculos. Las pruebas que antes te parecía como muy pesadas, ahora las verás como cosa fácil de sobrellevar. El tiempo para superar la prueba que antes se hacía eterno, ahora lo apreciarás como muy corto; todo esto porque tu ser se ha fortalecido con el ejercicio de la prueba. No desfallezcas, el Señor está a tu lado. El es tu entrenador. Y con un entrenador como él, la victoria es segura.
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Noviembre 3, 2009 a 6:09 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Salmo 18, enojo, tierra, fuego, montes, temblor, humo, estremecer, cimientos, sacudir, carbones

La tierra tembló, se estremeció;
se sacudieron los cimientos de los montes;
¡retemblaron a causa de su enojo!
Por la nariz echaba humo,
por la boca, fuego consumidor;
¡lanzaba carbones encendidos!
Salmos 18:7-8
Cuando acudimos a Dios para que nos proteja de los ataques de nuestros enemigos, no siempre estamos seguros de que es exactamente lo que el Señor hará en contra de ellos. Sabemos que es lo que nosotros quisiéramos que les pasara. Pero también sabemos que los pensamientos de Dios son muchísimo más altos que los nuestros y por lo tanto lo que nosotros pensamos que debe pasar no es necesariamente lo que termina ocurriendo. Sabemos, sí, que Dios hará algo maravilloso que nos asombrará a nosotros, pero más importante es que tomará por completa sorpresa a nuestros enemigos. Lo que menos se esperaban, eso pasará.
Y cuando Dios llega, no pasa desapercibido. El enemigo podrá experimentar en toda su magnitud, la incomparable ira de Dios. La creación misma se verá afectada y los elementos se alterarán de tal manera que a nuestros adversarios les sobrevendrá un profundo terror. Por eso podemos estar confiados en la pronta, oportuna y adecuada respuesta de Dios a nuestras necesidades. Él viene para tomar acción definitiva en contra de aquellos que han osado levantar su brazo para hacer daño a sus elegidos.
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Octubre 15, 2009 a 6:04 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado cielos, enojo, juicio, obediencia, pobres, Salmo 76, salvación, silencio, temor de Dios, tierra, veredicto

Tú, y sólo tú, eres de temer.
¿Quién puede hacerte frente
cuando se enciende tu enojo?
Desde el cielo diste a conocer tu veredicto;
la tierra, temerosa, guardó silencio
cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar,
para salvar a los pobres de la tierra. Selah
Salmos 76:7-9
Hay quienes debido a su poca capacidad de entendimiento piensan que Dios es alguien con quien ellos pueden compararse y tratar de tú a tú. Su falta de comprensión de la adimensionalidad de Dios los hace pensar que Dios es cualquier hijo de vecino de quien ellos pueden burlarse y con quien pueden jugarse bromas sin mayores consecuencias. Como ellos no se respetan a sí mismos tampoco respetan a Dios. Ellos creen que Dios es un ser mítico en quien sólo creen los de mente débil.
Cuan equivocados están y cuan grande castigo les espera por su osadía.
Lo mínimo que Dios exige de nosotros es obediencia. Esta es la clave del temor de Dios. El temor de Dios no es vivir constantemente aterrorizado y a la espera de que en cualquier momento Dios nos va a castigar con la más horrible de las penas que a él se le pueda ocurrir. El temor de Dios es simplemente la obediencia que el se merece como creador que es de nosotros. Leed su palabra todos los días y siempre estad atento a las instrucciones que él te dé. Obedécelo en todos tus caminos y verás como la bendición celestial será tu perenne compañera. Él quiere lo mejor para ti. ¿Qué esperas?
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Octubre 13, 2009 a 6:24 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alabanza, alegría, cantar, gobierno, júbilo, naciones, pueblo, rectitud, Salmo 67, tierra

Alégrense y canten con júbilo las naciones,
porque tú las gobiernas con rectitud;
¡tú guías a las naciones de la tierra! Selah
Que te alaben, oh Dios, los pueblos;
que todos los pueblos te alaben.
Salmos 67:4-5
Dichosas son en verdad las naciones cuyos dirigentes siguen los preceptos de Dios y buscan genuinamente el bienestar del pueblo con apego a la justicia. Son naciones bendecidas pues la buena voluntad de Dios y su rostro santo están de continuo sobre ellas. La bendición de Dios por causa de la obediencia de los líderes se derrama abundantemente sobre el pueblo y todos pueden experimentar una verdadera prosperidad.
No es así cuando los líderes son impíos y desobedientes. Su afán por enriquecerse a costas del erario público y su ambición de fama y poder los hace desviarse del camino recto que Dios les ha trazado. Su desobediencia trae como consecuencia toda clase de plagas y tribulaciones sobre la nación con el consiguiente daño al impotente pueblo.
Pidamos, pues, a Dios en oración que nos bendiga con gobernantes justos y dedicados a hacer el bien. Líderes que entiendan que su gestión va más allá del enriquecimiento personal y que su responsabilidad es mucho mayor que la de quienes no ocupan cargos de dirección. Y cuando eso se dé en tu país o dondequiera que vivas, no te olvidas de reconocer a quien te ha respondido tu clamor por la justicia y la paz. ¡Sólo a Dios sea la gloria!
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Octubre 1, 2009 a 5:04 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado gloria de Dios, nombres de Dios, Señor, tierra, Soberano, cielos, imponente, Salmo 8

Oh Señor, soberano nuestro,
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!
Salmos 8:1
La gloria de Dios al igual que su persona no pueden ser apreciadas directamente por nuestros sentidos por cuanto éstos están diseñados para captar los fenómenos del mundo material y por lo tanto no tienen manera de percibir las cosas que ocurren en el mundo espiritual. Apenas si podemos vislumbrar la gloria de Dios por dos vías distintas. La primera es mediante el análisis de la creación y la segunda mediante la observación de las manifestaciones milagrosas que Dios utiliza para cumplir sus perfectos planes.
La creación da testimonio de que alguien muy pero muy superior a ella misma fue quien la diseñó y la creó. Los científicos viven encontrando cosas nuevas todos los días que antes ni se imaginaban podían existir, aunque muchos de ellos se niegan a reconocer al creador.
Las obras milagrosas de Dios se dan en medio de nosotros como resultado de la oración y de la intercesión sincera cuando acudimos a Dios para que resuelva nuestras situaciones o las de otros a nuestro alrededor. Muchos de nosotros podemos dar testimonios de milagros que Dios ha hecho en nuestras vidas o en las vidas de seres muy cercanos a nosotros. Así que conocemos la gloria de Dios y podemos alabarlo porque él se ha manifestado de una manera muy especial con nosotros. Nunca olvides que has visto la gloria de Dios, aunque sea de lejos.
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Septiembre 26, 2009 a 8:40 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Basán, Canaán, corazón, Egipto, faraón, herencia, Israel, maravillas, muerte, naciones, Og, poderoso, pueblo, reyes, Salmo 135, señales, siervos, Sijón, tierra, vida

En tu corazón mismo, oh Egipto,
Dios envió señales y maravillas
contra el faraón y todos sus siervos.
A muchas naciones las hirió de muerte;
a reyes poderosos les quitó la vida:
a Sijón, el rey amorreo;
a Og, el rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Entregó sus tierras como herencia,
¡como herencia para su pueblo Israel!
Salmos 135:9-12
En medio de la abrumadora batalla, he aquí un mensaje de aliento. Cuando veas que todos se oponen a ti y notes que los enemigos te hacen presión por todos los flancos y parezac que ya no queda ninguna vía de escapatoria, entonces puedes confiar en esta palabra que Dios te da. A los más poderosos, Dios puso de rodillas. Los humilló, los derrotó y mordieron el polvo. Más poderosas que las artimañas del enemigo fueron las maravillas y obras portentosas con que Dios castigó a estos orgullosos pueblos que se habían enseñoreado sobre el pueblo de Dios.
Reflexiona ahora, ¿Quién es tu Egipto? ¿Quiénes son tus amorreos? ¿Quién es tu Basán?
Quienquiera que sea está destinado al fracaso porque tu Dios saldrá a luchar por ti y contra él nadie puede. Depende únicamente de la fortaleza de Dios y tendrás una victoria segura. Él es la respuesta a todas tus necesidades. Confía en él y él hará. Dios te bendiga.
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Septiembre 18, 2009 a 6:00 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado adversario, alegría, cielos, fuego, gloria de Dios, justicia, montañas, mundo, nubarrones, proclamación, pueblo, rectitud, regocijo, relámpago, Rey de reyes, Salmo 97, Señor, tierra, trono

¡El Señor es rey!
¡Regocíjese la tierra!
¡Alégrense las costas más remotas!
Oscuros nubarrones lo rodean;
la rectitud y la justicia son la base de su trono.
El fuego va delante de él
y consume a los adversarios que lo rodean.
Sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlos, la tierra se estremece.
Ante el Señor, dueño de toda la tierra,
las montañas se derriten como cera.
Los cielos proclaman su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Salmos 97:1-6
¡Cómo nos asustamos cuando llega una tormenta con rayos y truenos! Nuestro corazón late aceleradamente porque pensamos que el próximo rayo caerá muy cerca de nosotros y sabemos que si eso llegare a suceder nos veríamos muy comprometidos. Las fuerzas que observamos en la creación son muy poderosas e incontrolables. No hay tecnología que impida que un viento arrasador o una marejada destruya las edificaciones y todo lo que hallen a su paso.
Esas mismas fuerzas que tanto nos atemorizan y otras aún más poderosas son las que Dios tiene preparadas para ayudarnos a resolver nuestros problemas y dificultades.
Cuando necesitemos que Dios nos ayude, recordemos estas poderosas energías que están a la disposición y mandato de Dios para realizar cualquiera que sea la tarea que Dios les tenga asignada. Reposemos en su poder y autoridad y no nos dejemos amedrentar por problemas que aunque nos parezcan imposibles de resolver, ante Dios son nada. Recuerda, Dios tiene el control.
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Septiembre 17, 2009 a 7:14 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado amor, fidelidad, justicia, olvido, Salmo 88, sepulcro, tierra

¿Acaso en el sepulcro se habla de tu amor,
y de tu fidelidad en el abismo destructor?
¿Acaso en las tinieblas se conocen tus maravillas,
o tu justicia en la tierra del olvido?
Salmos 88:11-12
Fuimos creados para adorar a Dios. Aunque probablemente eso sea lo menos que hacemos en la vida, no podemos ignorar que fuimos creados para alabanza de su gloria, como nos dice el apóstol Pablo en la carta a los Efesios. De hecho, esta pasajera estancia en el mundo no es sino la preparación para la eternidad, cuando estaremos en la gloriosa presencia de Dios y nuestros labios y nuestros cuerpos glorificados no cesarán ni un instante de alabar y adorar a nuestro creador.
Por eso es que podemos argumentarle a Dios que mientras estemos en peligro de muerte corremos el riesgo de bajar al sepulcro y desde allí es poca la alabanza o adoración que podremos tributar a nuestro Padre celestial. Como conocemos que a él le agrada la alabanza que proviene de nuestro sincero corazón, sabemos que él prefiere que estemos vivos y no muertos.
Recuerda entonces utilizar este poderoso argumento cuando te encuentres en peligro extremo y clames a tu Padre por liberación. De seguro te escuchará y te sacará del grave peligro en que te encuentras. ¡Gloria a Dios!
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