La palabra de hoy 16 de enero de 2010


De Egipto trajiste una vid;
expulsaste a los pueblos paganos, y la plantaste.
Le limpiaste el terreno,
y ella echó raíces y llenó la tierra.
Su sombra se extendía hasta las montañas,
su follaje cubría los más altos cedros.
Sus ramas se extendieron hasta el Mediterráneo
y sus renuevos hasta el Éufrates.
Salmos 80:8-11

Cuando somos adoptados como hijos de Dios inmediatamente pasamos a ser beneficiarios de una serie de privilegios y cuidados que los demás no poseen. Dios se encarga de preparar el terreno por donde hemos de transitar. Nuestro camino es allanado y enderezado para que no tropecemos y no nos desviemos. Lo que nos proponemos, eso lo conseguimos puesto que todos nuestros planes gozan de la bendición de Dios. Nuestra esfera de influencia se amplía tanto en sentido horizontal como en sentido vertical. Pronto nos damos cuenta de que el mundo es más amplio de lo que estábamos acostumbrados a ver y comenzamos a darnos cuenta de lo amplio del territorio y de la tarea que nos han sido asignados.

¿Te has a puesto a pensar qué es lo que quiere Dios de ti? ¿Sabes cuáles son sus planes con relación a tu vida?

Busca todo los días su palabra para que puedas entender sus planes, promesas y provisiones. Mantente en sintonía con él y todo lo que emprendas lo podrás llevar a cabo con total éxito. No hay nada mejor ni mayor felicidad que estar en armonía con los planes de Dios.

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