La palabra de hoy 27 de abril de 2010


En Efrata oímos hablar del arca;
dimos con ella en los campos de Yagar:
«Vayamos hasta su morada;
postrémonos ante el estrado de sus pies.»
Salmos 132:6-7

En el antiguo pacto Dios le ordenó al pueblo judío que construyera un arca de madera de acacia forrada con oro para depositar en ella las tablas de piedra donde Dios había grabado los diez mandamientos. Era un testimonio físico de que el pueblo había recibido la palabra de parte de Dios mismo. En el nuevo pacto en que ahora vivimos esa misma palabra de Dios está depositada en nuestra mente y corazón como un testimonio espiritual de la presencia de Dios en nuestra vida. A ella acudimos cuando queremos alabar a Dios y también cuando clamamos a él por ayuda y protección. Sus promesas están grabadas con fuego en nuestro corazón para sostenernos en medio de las dificultades y ayudarnos a levantar cuando hemos tropezado y caído.

Nuestros corazones que antes fueron de piedra y ahora por el poder de Dios han sido transformados en corazones de carne son las nuevas tablas donde su preciosa y fiel palabra está depositada.

Asegurémonos pues que esa santa palabra de Dios se mantenga fresca y viva en nuestra vida. Nunca nos apartemos de la lectura y el estudio de ella. Muchos serán los tesoros que lograremos extraer de ella para bendición y beneficio nuestros y de quienes nos rodean. ¿Sólo a Dios sea la gloria!

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2 respuestas a La palabra de hoy 27 de abril de 2010

  1. JOHANA RINCÓN dijo:

    DIOS TU ERES MI GRAN FORTALEZA Y MISERICORDIA, PERMITEME ENTRAR EN TU VIDA, ABRAZARTE Y SEGUIR TU CAMINO POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, AMEN

  2. Ma. del Carmen dijo:

    Permiteme señor recurrir al silencio, puesto que no puedo ponerme en tu presencia si no practico el silencio, tanto interior como exterior. Hacer silencio dentro de mi misma no es cosa fácil, pero es un esfuerzo indispensable. Tan sólo en el silencio encontrare una nueva fuerza y la verdadera unidad. Tu fuerza llegará a ser mia para poder cumplir cualquier cosa tal como se debe; será lo mismo para llegar a que mis pensamientos estén unidos a los tuyos, para la unión de mi oracion con tu oracion, para la unidad de mis actos con tus actos, de mi vida con tu vida. La unidad es el fruto de la oración, de la humildad, del amor.
    POR ESO ELEVO DIA CON DIA UNA PLEGARIA AL SEÑOR, ALABADO SEA SU SANTO NOMBRE.

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