La palabra de hoy 29 de agosto de 2010


Extiende tu mano desde las alturas
y sálvame de las aguas tumultuosas;
líbrame del poder de gente extraña.
Cuando abren la boca, dicen mentiras;
cuando levantan su diestra, juran en falso.
Salmos 144:7-8

Dios siempre está pendiente de todo lo que le sucede a sus hijos. Toda vez que además de hijos somos sus soldados y participamos en sus batallas también él está presto a defendernos y a protegernos de los ataques de nuestros adversarios. Es una guerra extraña porque nuestros adversarios no siguen las mismas reglas de combate que seguimos nosotros los hijos de Dios. Pareciera que esto pudiera convertirse en una debilidad pero no lo es. De hecho es nuestra fortaleza el que cuando estamos siendo atacados respondamos con amor y compasión en vez de odio y desprecio. Cuando somos embestidos con mentiras y falsedades respondemos con la verdad y eso nos da una enorme ventaja.

Recuerda que nuestro general es el Señor Jesucristo y que nuestro ejército es superior en número, moral  y poder a las fuerzas de nuestros adversarios y que además no luchamos esta guerra solos sino que contamos con el apoyo táctico y logístico de miles de millones de ángeles que luchan a nuestro lado.

Deposita toda tu confianza en Dios y con valor y sin desmayar continúa adelante que la victoria está muy cercana y la recompensa no se hará esperar. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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