La palabra de hoy 30 de septiembre de 2010


¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
¡Cuán bueno es cantar salmos a nuestro Dios,
cuán agradable y justo es alabarlo!
Salmos 147:1

La más notable diferencia entre las alabanzas que van dirigidas a Dios y las alabanzas que reciben algunos seres humanos es que las primeras deben tener como motivo todo lo que Dios representa para nosotros mientras que las últimas tiene un limitado propósito pues están restringidas a resaltar ciertas características observadas en quienes son objeto de ellas. Permítame usar una ilustración. Si queremos eliminar un fastidioso mosquito no vamos a usar un cañón antiaéreo y si nos queremos defender del ataque de un avión bombardero no vamos a usar un alfiler. Un grave y común error es que seamos parcos en las alabanzas a Dios y exagerados en las alabanzas a los hombres. La alabanza debe ser adecuada a la majestad de la persona que es objeto de ella. Otra gran diferencia es que la gran mayoría de las alabanzas dirigidas a los hombres no son sinceras. Sólo tienen como objetivo alimentar el ego de quien las recibe y permitir a quienes las articulan sacar un provecho que de otra manera no podría obtenerse.

¿Estás confundiendo las alabanzas humanas con las alabanzas a Dios? ¿Te limitas en tus palabras cuando expresas tu agradecimiento a Dios? ¿Estás alabando a Dios con un corazón sincero?

La palabra de Dios nos dice que alabar a Dios es agradable y justo. Si no estamos alabando a Dios entonces estamos cometiendo una injusticia y también nos estamos privando de un deleite y un regocijo. No dejes pasar un minuto más sin darle gracias a Dios por lo que él es y por lo que él ha hecho por ti. Recuerda que nuestro Señor Jesucristo dio su vida por todos nosotros para librarnos de la condenación y para que nosotros pudiésemos disfrutar de la vida eterna. Si te pusieras a enumerar todo lo que Dios ha hecho por ti, incluso antes de que llegaras al mundo, no te alcanzaría el tiempo para terminar la lista, así que no será por falta de motivos que no puedas mantenerte en una constante alabanza a Dios. Manos a la obra. ¡Solo a Dios sea la gloria y la alabanza!

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Una respuesta a La palabra de hoy 30 de septiembre de 2010

  1. OSCAR GILBERTO CRESPO dijo:

    tienes toda la razon lastima que aveses perdemos el tiempo y no lo hacemos hasta descubrir 1el valor que tiene 2 el poder que hay en ella y 3 en lo que te convierte es una bendicion alabanzas a nuestro DIOS PORQUE SE LAS MERECE AMEN Y AMEN

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