La palabra de hoy 28 de noviembre de 2010


El malvado huye aunque nadie lo persiga;
pero el justo vive confiado como un león.
Proverbios 28:1

En la famosa y siempre popular historia de Pinocho, del escritor italiano Carlos Collodi, la simpática marioneta en forma de niño tiene como amigo a un personaje llamado el Grillo parlante—Pepe Grillo para quienes conocen la versión animada de Disney—que se encarga de aconsejar a Pinocho para que no sea desobediente y no haga tantas travesuras. El niño de madera ignora sus consejos y como resultado de su rebeldía, termina metiéndose en toda clase de problemas que pare usted de contar. En uno de los capítulos de esta obra infantil Pinocho llega a lanzarle un martillo al grillo y acaba con su vida. Más adelante en la historia el grillo vuelve a aparecer para seguir cumpliendo en la marioneta que quiere ser un niño de verdad su labor orientadora hacia el bien. Dios nos ha dado a todos los seres humanos algo llamado conciencia que se encarga de señalarnos lo que es bueno y lo que es malo igual que lo hace el grillo parlante en el cuento de Pinocho. El apóstol Pablo lo describió de esta manera: “Estos [los gentiles] muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan.”

Parte del problema de los seres humanos es que somos como Pinocho y vivimos lanzando martillos al grillo que habita en nuestro corazón para acallar sus sabios consejos y dirección y no seguir escuchando esa voz interna que nos advierte que estamos haciendo lo indebido. Y por imitar a la inconsciente marioneta terminamos comprometiendo nuestra fe, tal como Pablo enseña a Timoteo: “Por no hacerle caso a su conciencia, algunos han naufragado en la fe.”

No seamos pues como el insensato títere y prestemos mucha atención a ese efectivo y oportuno consejero que Dios ha puesto en nuestros corazones para que no nos apartemos de camino recto que Dios ha trazado para nosotros. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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