La palabra de hoy 7 de enero de 2011


Mientras guardé silencio,
mis huesos se fueron consumiendo
por mi gemir de todo el día.
Mi fuerza se fue debilitando
como al calor del verano,
porque día y noche
tu mano pesaba sobre mí. Selah
Salmos 32:3-4

Cuando nuestras fallas y errores son cosa de cada día y el pecado se convierte en algo rutinario en nuestra vida, comenzamos a sufrir en nuestro cuerpo las consecuencias de la desobediencia. Lo peor del caso es que nuestra atención se enfoca exclusivamente en las consecuencias y no en el origen de la situación. Podemos observar y sentir el dolor que nos causa las alteraciones de la salud de nuestra mente y nuestro cuerpo pero no nos damos cuenta del por qué nos pasa lo que nos pasa. Nuestra conciencia se insensibiliza y quedamos expuestos a cometer más y peores errores por no contar con ese importante instrumento de defensa. El desequilibrio a nivel espiritual se somatiza y nuestro cuerpo comienza a enviarnos señales de advertencia que muchas veces no sabemos interpretar porque la rutina, los quehaceres diarios y las preocupaciones demandan toda nuestra atención. Este es el momento oportuno para enfrentar esta terrible situación.

¿Eres víctima de constantes y diversas dolencias físicas? ¿Llevas una agitada vida y mantienes una apretada agenda? ¿Descuidas tu vida espiritual porque lo material demanda toda tu atención?

Es hora de romper el silencio que hace que tu vida parezca un torbellino devastador. Es hora de poner las prioridades donde verdaderamente deben estar. Es hora de sentarnos a dialogar con Dios, reconocer delante de él nuestro pecado y buscar su terapéutico perdón. No hacerlo nos llevará a sumergirnos más profundamente en el remolino del círculo vicioso de la rebeldía y sus consecuencias. Acerquémonos a Dios con sincero arrepentimiento y voluntad de cambio y él, por su gran amor, nos dará reposo para nuestros quebrantados huesos. ¿Qué esperas? ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 7 de enero de 2011

  1. samaria de dios dijo:

    todos los dias leo esta pag pero hoy siento que dios por medio de ella me hablo fue muy directo y a la vez sutil… gracias Dios por nunca dejarme sola

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