La palabra de hoy 10 de enero de 2011


Tal como lo habíamos oído,
ahora lo hemos visto
en la ciudad del Señor Todopoderoso,
en la ciudad de nuestro Dios:
¡Él la hará permanecer para siempre! Selah
Salmos 48:8

Muchas veces nos desesperamos porque algunas promesas de Dios no terminan de hacerse realidad en nuestra vida. Estamos tan acostumbrado a la cultura de lo inmediato que la paciencia ha pasado a ser una rara virtud. Los restaurantes de comida rápida, el correo con despacho “overnight”, Internet con sus “chats” y sus “tweets”, los “Blackberry” con sus textos y sus “pings”, el crédito fácil, las ventas “online”, etc. sólo hacen atizar aún más la impaciencia que hoy nos caracteriza. Muchos han llegado a cometer el gravísimo error de confundir a Dios con el genio de la lámpara de Aladino, creyendo que Dios está ahí a nuestra disposición para hacernos realidad hasta el más fabuloso de nuestros deseos. El autor de la carta a los Hebreos, al presentarnos el “Hall” de la fama de la fe, nos dice con relación a todos los grandes héroes de la fe de la antigüedad que «Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa.» También dice que «Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.» Todo esto por que Dios tiene un plan perfecto que no podemos conocer sino a grandes rasgos.

¿Se dan cuenta de por qué algunas promesas toman más tiempo del que nos parece razonable para llevarse a cabo? ¿Has terminado por desconfiar de las promesas de Dios?

Si hay algo de lo que puedes estar seguro es de que todas las promesas de Dios serán cumplidas. Ni una sola de ellas quedará pendiente. Todas se llevarán a feliz cumplimiento en su debido tiempo cuando Dios continúe ejecutando su glorioso plan maestro de la creación. Levantemos nuestra vista del suelo y miremos el horizonte. Allí, a lo lejos, podremos divisar la dorada claridad del alba y el glorioso futuro de bendición que nos espera a todos los hijos de Dios. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 10 de enero de 2011

  1. Gracias Señor por tener un Plan perfecto para nosotros. Las promesas de Dios siempre serán cumplidas por él y nuestra fe hara esperar pacientemente; Gracias padre bendito! Padre Poderoso!! Grande entre los grandes!! Gloria a ti Señor!!.

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