La palabra de hoy 1 de marzo de 2011


Yo proclamaré el decreto del Señor:
«Tú eres mi hijo», me ha dicho;
«hoy mismo te he engendrado.»
Salmos 2:7

Si bien esta porción en su contexto está referida a una profecía mesiánica—por lo que nos infunde mucha esperanza— no deja de tener también una aplicación personal en cuanto a cuál debe ser nuestra actitud dentro del cumplimiento del plan de Dios. Está muy claro que somos hijos de Dios, eso no se discute ni requiere mayor explicación, aparte de una exhortación a comportarnos como hijos de Dios que somos. Una de las cosas que como hijos de Dios debemos hacer es proclamar los decretos y planes de Dios para la humanidad. Debemos recordar que el mundo está bajo la autoridad del enemigo, a pesar de que no le pertenece a él. El mundo, como tal, es enemigo de los hijos de Dios. Sus criterios y sus opiniones no están de acuerdo con las disposiciones del Padre. Cada día que pasa vemos a esta sociedad postmoderna alejarse más y más de los principios bíblicos para adoptar filosofías destructivas que degradan la dignidad de los seres humanos.

Es nuestro deber alertar a la sociedad sobre estos perniciosos estilos de vida de una manera inteligente y no conflictiva, ya que corremos el riesgo de obtener resultados no deseados. El enemigo ha tenido éxito en presentar a Dios como un ser vengativo y lleno de ira. No es que Dios no va a ejercer la venganza, de hecho, la venganza le pertenece a él y sólo a él. Tampoco es que Dios va a impedir que corra libre su ira, también eso le corresponde a él. La ira y la venganza son parte integral de la justicia divina. El problema está en que el mundo pasa por alto la justicia, la misericordia y la gracia de Dios que es lo que se le ofrece a la humanidad para que pueda salvarse. La humanidad se ha dejado engañar por el enemigo y desconoce que Dios le ama. Es nuestra obligación proclamar el mensaje de amor, paz y salvación que ofrece Jesucristo a todos los que deseen acercarse a él. Y debemos hacerlo de una manera firme más no confrontacional, llena de compasión y amor por las almas que se pierden. Recordemos que la cosecha es abundante pero son pocos los obreros. Proclamar el evangelio; ese es nuestro deber. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 1 de marzo de 2011

  1. marzolini canizares bustillos dijo:

    No sabia que escribir, pero de pronto sentì la necesidad de decir que DIOS me demuestra cada dia su amor y misericordia sobre todo en mis momentos de quebrantamiento porque su amor no solo se manifiesta con bendiciones a mi vida, sino tambien haciendome ver y SENTIR mis pecados, me dà fuerzas y fortaleza para soportar las consecuenias de mi culpa, porque si bien estoy seguro de su perdon, tambien lo estoy de la responsabilidad de mis actos. Realmente DIOS es tan sabio para corregirnos, me enseñò que el dolor y arrepentiento durante y despues de su perdon son necesarios para vencer la condenacion y miedo perpetuos que satanàs pretente imputarme, se que sin JESUS mi vida no tiene sentido, sin EL jamàs me levantarìa de mis caidas y derrotas espirituales, si todos nos enamoriamos de EL con la misma entrega y perseverancia que lo hacemos de nuestras novias o esposas, nuestras vidas cambiarian porque si DIOS nos amò primero sin esperar nada a cambio, què pasarìa si siente el AMOR DE SUS HIJOS, estoy seguro que su complacencia y gozo por nosotros serìan inmensos.

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