La palabra de hoy 7 de marzo de 2011


Amen al Señor, todos sus fieles;
él protege a los dignos de confianza,
pero a los orgullosos les da su merecido.
Salmos 31-23

Dios dice en su palabra que él protege a los dignos de confianza y que a los orgullosos les da su merecido. Aquí tendríamos que preguntarnos ¿Soy una persona digna de la confianza de Dios? ¿Soy una persona digna de la confianza de otros? Obviamente, nadie es perfecto y siempre habrá algún defecto o algún comportamiento indeseable que haga que las personas con quienes tratamos no tengan confianza en nosotros. Quizá en algún momento nos encomendaron una tarea y no cumplimos, quizá se nos compartió una confidencia que luego la hicimos pública. Cierto tipo de temperamentos son muy estrictos al momento de emitir juicio sobre otros que, digamos que por ser sanguíneos, son menos proclives a terminar todo lo que inician. Ganarse la confianza de alguien que no muestra misericordia es algo bastante difícil. Si muchas veces no podemos ser dignos de la confianza de otros ¿Cómo podremos llegar a ser dignos de la confianza de Dios?

Cuando dejamos de depender de nuestras propias fuerzas y capacidades para depender por entero del poder y la misericordia de Dios es que comenzamos a establecer esa confianza que queremos que Dios tenga  de nosotros. Muchas veces los talentos y capacidades que el Señor nos ha dado los dedicamos al provecho propio y nos olvidamos que esos talentos y capacidades son dones de Dios para ser usados en la edificación de su obra. Si no somos dignos de confianza con lo poco ¿Podremos ser dignos de confianza con lo mucho? ¿Cómo está nuestra mayordomía? ¿Cómo está nuestro tiempo devocional? ¿De qué manera estamos ayudando a otros?  ¿Nos compadecemos de nuestros compañeros de la misma manera que Dios se compadeció de nosotros? ¿Hemos sido diligentes con lo que Dios nos ha entregado para que lo administremos hasta su regreso? Estas son sólo algunas preguntas─quizá duras─que debemos hacernos para medir nuestra capacidad de ser dignos de la confianza de Dios. ¿Quieres estar siempre bajo la protección de Dios? Gánate su confianza, obedeciendo su dirección. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Salmos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s