La palabra de hoy 22 de marzo de 2011


Dios amenazó con destruirlos,
pero no lo hizo por Moisés, su escogido,
que se puso ante él en la brecha
e impidió que su ira los destruyera.
Salmos 106:23

Cuando pensamos que Dios se ha alejado de nosotros, lo más probable es que hayamos sido nosotros quienes nos hayamos alejado de él en primer lugar. La razón de este alejamiento es muy sencilla, el pecado. Y es que todas las probabilidades están en contra de la persona que no quiere pecar. Tres poderosos enemigos se interponen en su camino: Satanás, el mundo y su propia naturaleza pecaminosa. Estos tres enemigos actúan constantemente, sin descansar, buscando hacernos caer. El mundo se encarga de presentarnos las oportunidades de caer, haciendo uso de sus poderosas armas: los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida. La naturaleza pecaminosa se encarga de tentarnos mediante la producción de nuestros propios malos deseos, los cuales, si no son controlados, nos arrastran y nos seducen a pecar. Finalmente, pero no menos letal, Satanás, quien controla al mundo, se encarga de sembrar sus mentiras en nuestra mente de tal manera que terminamos creyendo ─por estar escuchando y prestando atención a sus patrañas─ que nos podemos salir con la nuestra sin caer en pecado.

Pero gracias a Dios tenemos un intercesor ante el Padre, que es nuestro Señor Jesucristo. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad por medio de la sangre de su Hijo Jesucristo. Esto no significa que vamos a estar haciendo lo que nos venga en gana, contando con que después seremos perdonados. Esta sería la actitud de un hijo malcriado y eso no es lo que espera Dios de nosotros. De continuar con esa conducta, él tendría que recurrir a algo que quizás no sea muy agradable para nosotros: la disciplina. Recordemos que todo el que es nacido de Dios vence al mundo. Nuestra fe es la victoria que vence al mundo. El que cree que Jesús es el Hijo de Dios vence al mundo. Gracias a Dios que estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 22 de marzo de 2011

  1. Elvia dijo:

    Gracias por el mensaje de este día, últimamente pienso como somos tentados a cada momento y sólo la oración constante nos hace estar en gracia de Dios.

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