La palabra de hoy 25 de marzo de 2011


Como naranjas de oro con incrustaciones de plata
son las palabras dichas a tiempo.
Como anillo o collar de oro fino
son los regaños del sabio en oídos atentos.
Proverbios 25:11-12

Los conflictos surgen generalmente de los malentendidos. Los malentendidos a su vez, surgen de la falta de comunicación. La falta de comunicación puede ser originada por el temor de herir susceptibilidades. El temor de herir susceptibilidades a veces viene de malas experiencias pasadas, en las cuales hemos hecho daño a otros con nuestras palabras lanzadas al descuido. Lo que habría que analizar es si esas palabras con las cuales hicimos daño a otros tenían la intencionalidad de edificar o de destruir. Si la intención original estaba basada en un genuino amor, no deberíamos preocuparnos por la situación que ellas hubiesen podido haber generado. Si la intención era hacer daño, entonces tenemos un problema de pecado que tenemos que reconocer y debemos llevar al Padre en oración para que nos sea perdonado. Cuando es necesario hablar, el amor no puede callar . Por eso nuestras palabras de exhortación siempre deben ser pronunciadas con ánimo de edificar y no de destruir. Aún cuando nuestras intencionalmente bondadosas palabras puedan causar daño, hemos de pronunciarlas siempre y cuando nos aseguremos que son palabras que surgen del corazón y de un sincero amor.

Ahora pongámonos en el lado del receptor del mensaje. ¿Cómo hemos tomado las cosas que se nos han dicho? ¿Las hemos recibido con humildad, sabiendo que ellas nos ayudarán a crecer o, por el contrario, las hemos recibido como una agresión que merece una respuesta contundente de parte nuestra? Si nuestra actitud como receptores del mensaje no es conflictiva podremos sacar mucho provecho de lo que se nos advierte. Si por el contrario estamos siempre a la defensiva, todo lo que se nos diga será entendido como un ataque y se avivará la llama del conflicto. Recordemos que el amor “Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Estemos, pues, alertas para que no nos dejemos enredar por las trampas que nos coloca el enemigo. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s