La palabra de hoy 14 de abril de 2011


Hay caminos que al hombre le parecen rectos,
pero que acaban por ser caminos de muerte.
Proverbios 14:12

Para trasladarse de un sitio a otro, siempre existen diferentes opciones frente a nosotros para elegir la ruta a tomar. Algunas de esta rutas nos permiten llegar a nuestro objetivo aun cuando sean disímiles entre sí. Las diferencias normalmente estriban en cuestiones de distancias a recorrer, volúmen de tráfico, condiciones del camino, tortuosidad del trazado, presencia o ausencia de paisajes, etcétera, pero en cuanto a capacidad para conectar un punto con otro estas diferentes opciones son equivalentes. Otras muchas opciones de ruta pueden estar presentes ante nosotros e inclusive, darnos la impresión de que podrían conducirnos a donde queremos ir pero sus destinos no son los que queremos alcanzar. Un cuarto grupo de vías disponibles para recorrer evidentemente muestran características que nos indican que esos no son los caminos a seguir para llegar a nuestro objetivo. En otras palabras, en cuanto a caminos seguir tenemos los que parecen adecuados y lo son, los que al principio no parecen adecuados pero lo son, los que pudieran parecer adecuados pero no lo son y finalmente los que claramente se puede ver que no son los caminos apropiados.  La categoría más complicada y al mismo tiempo la más común es la de aquellos caminos que parecen apropiados pero no lo son. Es posible que una mala señalización o un atractivo aparente nos confunda y nos lleve a tomar una mala decisión.

Para el hijo de Dios el camino a seguir está claramente indicado en la palabra de Dios. La Biblia es nuestra hoja de ruta que nos indica claramente qué vías debemos tomar, a qué velocidad debemos transitar, los tiempos estimados para el cumplimiento de distintas etapas, qué lugares de interés se encuentran a lo largo de la ruta, qué tramos difíciles o complicados será necesario atravesar y de qué cosas debemos estar pendientes para no tener sobresaltos o interrupciones en nuestro desplazamiento. ¿Para qué arriesgarse a tomar una vía que puede llevarnos al extravío, a una calle ciega o a un profundo barranco cuando tenemos la oportunidad de transitar por la vía correcta y apropiada que nos llevará con seguridad a nuestro destino? Ayudemos a otros a encontrar la ruta correcta para sus vidas pero entendamos también que sin la ayuda y dirección de Dios cualquier selección será mala por muy buena que ella parezca. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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