La palabra de hoy 14 de mayo de 2011


Los pobres verán esto y se alegrarán;
¡reanímense ustedes, los que buscan a Dios!
Porque el Señor oye a los necesitados,
y no desdeña a su pueblo cautivo.
Salmos 69:32-33

Mucha gente busca desesperadamente hacerse de riquezas sin darse cuenta de que estas pueden generar más daño que provecho. El riesgo es evidente; cuando se posee mucho lo más probable es que dependamos por completo de lo que tenemos a mano y nos olvidemos de quien facilitó que esas riquezas estuviesen a nuestra disposición. Pueden existir muchas razones por la cuales Dios no nos ha concedido el tener dinero de sobra. La primera que viene a la mente es que es muy posible que no estemos preparados espiritualmente para no convertirnos en esclavos del dinero. Las riquezas, al igual que la fama y el poder, son las armas que utiliza el mundo en contra de nuestras almas. Mediante ellas, el mundo tiene controlada a la humanidad.

Cuando a un hijo de Dios le es encomendada la tarea de administrar el dinero que le pertenece a Dios, se convierte en un comando. Un comando es un soldado que integra una unidad de operaciones especiales y que está entrenado para realizar operaciones tras las líneas enemigas. Estos comandos son seleccionados de entre los soldados más capacitados y reciben un adiestramiento especial que les permite cumplir su misión con éxito al infiltrase en territorio enemigo. No cualquiera puede desempeñarse como comando. Igual sucede con las riquezas, no cualquiera puede desempeñarse como buen administrador de ellas.

Otra razón por la cual Dios no nos ha concedido el manejar mucho dinero es porque él nos utilizará como testimonio. Dios quiere hijos que dependan de él y sólo de él. Dios quiere que seamos demostración de que podemos vivir sin que nos afecten las circunstancias en las que nos encontremos. Aprendamos a vivir contentos con lo que tenemos pues al que ha sido fiel con lo poco, Dios le dará lo mucho. Muchos soldados del ejército de Dios se encargarán de realizar esta tarea de testimonio. Lo más probable es que tú y yo formemos parte de este grupo regular. Ya sea que nos toque desempeñarnos como comandos élite o como soldados regulares, siempre debemos depender de Dios y no de las riquezas pues estas son vanas y escurridizas. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Salmos y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s