La palabra de hoy 13 de junio de 2011


Quien habla el bien, del bien se nutre,
pero el infiel padece hambre de violencia.
Proverbios 13:2

Soy de los que piensa que siempre debemos estar pensando y hablando positivamente. No llego al extremo de compartir la posición de aquellos que dicen que la palabra repetida muchas veces termina convirtiéndose en realidad como si una fórmula mágica o un mantra tuvieran poder sobre la creación. Los pensamientos positivos nos ayudan a mantener actitudes positivas. Los pensamientos negativos por su parte sólo hacen daño al corazón. Igual pasa con las palabras que pronunciamos. Las malas palabras, es decir el hablar mar o maldecir, sólo pueden traer mal a nuestra vida. Dice la cultura popular que la lengua es castigo del cuerpo. Las buenas palabras, por su parte, traen bendición sobre nosotros y sobre quienes nos rodean. Una persona que constantemente se dedica a hablar mal de su prójimo tendrá que aceptar que las personas que lo escuchan lo cataloguen como alguien a quien no se le puede confiar mucha información, pues hará mal uso de ella. En contraposición, una persona benigna y bondadosa que siempre tiene una palabra de estímulo o de reconocimiento en sus labios hacia quienes le rodean, será buscada por aquellos que necesitan un buen consejo para sus vidas. Sus enseñanzas y exhortaciones siempre estarán en alta demanda y la gente tendrá de él buena opinión y mostrará su aprobación y buenos deseos hacia él.

Recordemos lo que el apóstol Pablo dijo en su carta a los gálatas: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.” ¿Qué estás sembrando con tus pensamientos y con tus conversaciones? ¿Hablas bien de los demás o te expresas agriamente de tu prójimo? ¿Piensas lo que vas a decir antes de decirlo? ¿Te cuidas de que tus palabras sean constructivas y no destructivas? ¿Hablas siempre la verdad? ¿Tu lenguaje diario es apto para todo el público o tiende hacia el lenguaje limitado a audiencias maduras? Habla siempre el bien y del bien te nutrirás para crecer en sabiduría y estatura, cada vez más gozando del favor de Dios y de los hombres como nuestro Señor Jesucristo, nuestro ejemplo incomparable. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 13 de junio de 2011

  1. Clara Alejandro Casas dijo:

    Asi es, las malas palabras solo trae debilidad en el espiritu y no hay solidez en el crecimiento espiritual; decir palabras negativas solo trae negatividad a nuestras vidas; decir la verdad hablar siempre con la verdad, aunque sea dolorosa es mejor, por que asi siempre tendras la bendicion y ayuda en tu crecimiento espiritual de nuestro señor todopoderoso. Por tanto debemos ser siempre temeroso de nuestro señor por que a el va toda la honra y la gloria. Benciones.

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