La palabra de hoy 22 de junio de 2011


Por tanto, él levantó su mano contra ellos
para hacerlos caer en el desierto,
para hacer caer a sus descendientes entre las naciones
y dispersarlos por todos los países.
Salmos 106:26-27

Uno de los ejemplos más impactantes de desobediencia y desagradecimiento que conozco es el de la actitud mostrada por el pueblo de Israel cuando, con la ayuda y protección de Dios, lograron escapar de la esclavitud a la que los tenía sometidos Faraón. Una vez que la pesada carga de la penosa actividad de elaborar la inmensa cantidad de ladrillos necesarios para cumplir con los agresivos planes de construcción del jerarca de turno les fue quitada de sus hombros, no pudieron entender ni supieron manejar la libertad que Dios les había concedido. Después de 4 siglos de servidumbre el cambio fue demasiado fuerte para asimilarlo y la confusión los abatió. Las consecuencias fueron muy graves. Toda la generación que salió de Egipto quedó sembrada en el desierto y ninguno de ellos logró pisar la tierra que Dios les había prometido; y no porque Dios hubiese faltado a su promesa sino porque con su desobediencia y desprecio hacia las instrucciones de Dios desgraciaron sus vidas. Hoy en día podemos ver a muchos que se comportan de manera similar a como lo hicieron estos desdichados que rechazaron las bendiciones de Dios.

¿Eres de los que desean regresar al estado en que te encontrabas antes de conocer al Señor Jesús? ¿Está tu vida llena de desagradecimiento y murmuración en contra de aquel que te ha dado todo lo que eres, haces y tienes? ¿Has levantado ídolos mudos a quienes les rindes honor y les dedicas toda tu atención? ¿Menosprecias el maravilloso plan que Dios ha preparado para ti? ¿Te quejas continuamente por todo y por nada? Debemos ser muy cuidadosos en no convertirnos en obstáculos al cumplimiento del plan de Dios. Si nos atravesamos en el sendero de los designios de Dios seremos atropellados como por una pesada locomotora que rueda a toda velocidad. Seamos pues agradecidos y obedientes a Dios en todo momento y ocasión. Esta actitud nos será de gran beneficio material y espiritual. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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