La palabra de hoy 7 de julio de 2011


Canten al Señor con alegría, ustedes los justos;
es propio de los íntegros alabar al Señor.
Salmos 33:1

Nos han enseñado desde pequeños a ser tan individualistas que nos cuesta reconocer públicamente los logros y los talentos de los demás. Eso sí, nos agrada muchísimo cuando nosotros somos el objeto de reconocimiento y de hecho, reconocimiento es algo que esperamos recibir cuando logramos algo importante. El problema es que todo nuestro pensamiento se centra en nuestro yo o en nuestro ego como también se le conoce. Lo peor de todo es que con Dios actuamos igual. Esperamos que Dios nos premie y nos elogie cuando “hacemos” algo bueno pero se nos olvida agradecerle por todo lo que él nos ha dado y ha hecho por nosotros. Disfrutamos de lo que “tenemos” y nos olvidamos de que nada tendríamos si no fuera porque Dios nos lo dio. Le pedimos a Dios en todo momento que nos haga más sabios y conocedores de lo que “somos” y se nos olvida que estamos aquí por su gracia y misericordia. Lamentablemente, muchas veces confirmamos lo que la sabiduría popular señala cuando dice: “Sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena.” Este inaceptable comportamiento es muy propio de nuestra naturaleza pecaminosa. Como el gen del orgullo forma parte de nuestro código genético desde que el mundo es mundo, sólo nos interesa lo que representa un beneficio o una satisfacción para nosotros. Todo lo demás es accesorio y poco importante.

Cuando actuamos así estamos quebrantando los mandamientos, preceptos y normas que el Señor, nuestro Dios nos mandó que pusiéramos en práctica para que durante toda nuestra vida nosotros y nuestros hijos y nuestros nietos le honrásemos a él. Debemos siempre tener en cuenta que todo lo que “somos”, “hacemos” y “tenemos” se lo debemos a Dios y a nadie más y que sólo a él debemos expresar nuestro agradecimiento porque de esta manera lo estaremos honrando. Cuando centramos nuestra atención en nosotros mismos le estamos negando la gloria a Dios y ésto, clara y definitivamente no es honrarlo. Quitemos nuestra mirada de nuestro ego y tornémosla a nuestro Dios. Consideremos todas las bendiciones que él nos ha concedido y agradezcamos siempre y con alegría todo lo que él ha hecho por nosotros. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Salmos y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s