La palabra de hoy 14 de julio de 2011


Con cánticos alabaré el nombre de Dios;
 con acción de gracias lo exaltaré.
Esa ofrenda agradará más al Señor
que la de un toro o un novillo
con sus cuernos y pezuñas.
 Los pobres verán esto y se alegrarán;
¡reanímense ustedes, los que buscan a Dios!
Porque el Señor oye a los necesitados,
y no desdeña a su pueblo cautivo.
Salmos 69:30-33

La gente clama a Dios por muchas razones, la mayoría de estas peticiones son deseos egoístas que nunca serán respaldados por Dios porque no llevan ningún propósito que no sea la propia satisfacción de quien eleva su clamor. Muchas de estas peticiones son elevadas sin considerar la voluntad de Dios y es precisamente ahí donde se encuentra la razón principal de por qué estas plegarias nunca obtienen respuesta. El apóstol Juan nos aclara esto: “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.” Y esto de pedir según la voluntad de Dios no se limita a decir “hágase tu voluntad” con nuestros labios. Recuerden que el Espíritu Santo de Dios sabe lo que hay en nuestro espíritu ya que: “Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.” Cuando nos dirijamos a nuestro Padre celestial solicitándole algo en oración asegurémonos que lo que estamos pidiendo es de acuerdo con su voluntad. Su voluntad no es algo desconocido ni es algo que pedimos se cumpla pero sin estar seguros de qué es lo que estamos buscando. La voluntad de Dios está claramente definida en su palabra y la única manera que podremos conocerla es mediante la lectura constante de la Biblia.

¿Quiéres conocer cuál es la voluntad de Dios para tu vida? Revisa la palabra de Dios. ¿Quieres pedir a Dios de acuerdo a su perfecta voluntad? Incluye en tus peticiones el condicionante “Si es tu voluntad.” ¿Quieres asegurarte de que Dios te escuchará? Primero asegúrate de que tu corazón esté alineado con el corazón de él. Sólo así podremos asegurarnos de que estamos orando al Padre por su perfecta voluntad en el nombre de su Hijo Jesucristo. Recuerda que cada día nosotros debemos disminuir para que él pueda crecer y llevar las riendas de nuestra vida. Recuerda que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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