La palabra de hoy 10 de agosto de 2011


Si yo tuviera hambre, no te lo diría,
pues mío es el mundo, y todo lo que contiene.
¿Acaso me alimento con carne de toros,
o con sangre de machos cabríos?
Salmos 50:12-13

Para el pueblo judío, los actos y ceremonias en los cuales se ofrecía una víctima propiciatoria en el altar del templo de Jerusalén se habían convertido en un mero ritual que simplemente cubría un requisito de la ley y habían perdido el significado para el cual habían sido instituidos. Ellos pensaban que le estaban haciendo un favor a Dios presentándole estos sacrificios de sangre, como si Dios estuviese sediento de ella. Esta percepción se había infiltrado en medio de ellos por causa de la descuidada exposición del pueblo a los cultos idolátricos que formaban parte de la cotidianidad de los pueblos vecinos a Israel. El autor de la carta a los Hebreos nos aclara: “las ofrendas y los sacrificios que allí se ofrecen no tienen poder alguno para perfeccionar la conciencia de los que celebran ese culto. No se trata más que de reglas externas relacionadas con alimentos, bebidas y diversas ceremonias de purificación, válidas sólo hasta el tiempo señalado para reformarlo todo.”

Ahora, bajo el nuevo pacto de la gracia, no hace falta el derramamiento de la sangre de animales pues todo ha sido sustituido por el sacrificio perfecto y final de Cristo en la cruz del monte Calvario. Ahora la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu Santo eterno fue ofrecida sin mancha a Dios, “purifica nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente.” No permitamos que los actos y las reflexiones que celebramos en memoria de ese sacrificio perfecto se conviertan en algo ritual y repetitivo para nuestras vidas. Dios no necesita de nosotros pero nosotros si necesitamos de él y mucho. Nuestro servicio es una ofrenda de olor agradable que se eleva sin obstáculo hasta la misma presencia de Dios. No lo hagamos como si Dios lo necesitara, él no lo necesita; más bien que nuestro servicio sea una muestra del profundo agradecimiento que sentimos por la salvación que inmerecidamente hemos recibido de acuerdo con su perfecta voluntad y amor. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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3 respuestas a La palabra de hoy 10 de agosto de 2011

  1. isabel dijo:

    hola soy Isabel hoy es un dia en que me siento mal pero se que la justicia de Dios va a llegar a mi vida el padre de mi hijo hasta hoy me hizo daño pero no lo va hacer mas
    porque he creido en la justicia de Dios

    • Joseph dijo:

      Hola Isabel, quiero animarte a que creas que Dios tiene planes para tu bienestar mas no para tu mal y que Dios no va a permitir que nadie estropie a sus hijos, te regalo jeremias 17-7 -8, , recuerda que Jesús dijo VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAN CANSADOS Y CARGADOS QUE YO OS HARE DESCANSAR, mateo 11-28. Dile a Dios como te sientes y aunque no es fácil bendice a tu esposo, y empieza a declarar palabra de que Dios lo transformará con su amor y tu esposo lo amará con todas las fuerzas de su corazón. Animate, mujer que Dios está contigo.

  2. Dora Loaiza dijo:

    Dios es maravilloso. Y una vez mas creo lo que dice su palabra en romamos 8-28 sabemos que a los que aman a Dios lo todas las cosas le ayudan a bien. Por eso hoy independiente a la situacion que estemos vivienfo creamos que lo que viene seran mejor. Bendiciones !!!… Dora.

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