La palabra de hoy 21 de agosto de 2011


En el principio tú afirmaste la tierra,
y los cielos son la obra de tus manos.
Ellos perecerán, pero tú permaneces.
Todos ellos se desgastarán como un vestido.
Y como ropa los cambiarás,
y los dejarás de lado.
Salmos 102:25-26

De vez en cuando me detengo a ver algunos programas de televisión que hablan acerca de nuestro planeta y de cómo fueron sus orígenes. Esta semana pude ver uno que hablaba de una nueva teoría mediante la cual proponen que la vida en el planeta Tierra comenzó muy poco tiempo después de su formación como planeta.  Me llamó la atención esta propuesta porque eso es precisamente lo que enseña la palabra de Dios que, sin ser un libro científico, expone algunos de los hechos relacionados con la creación del universo y de la tierra en particular. ¡La Biblia enseña que la vida fue creada en el mismo día en que fue creada la tierra, en el tercer día! [1] En otra ocasión mencioné que los científicos se cuidan mucho de las palabras que utilizan para describir eventos que sólo surgen de su calenturienta imaginación. Como no tienen manera de comprobar científicamente nada, todo es descrito con frases hipotéticas de las cuales pueden facilmente zafarse cuando llegue una nueva teoría que al resto de la comunidad científica le parezca más plausible. Quienes acusan a los cristianos de seguir fábulas mitológicas son quienes están creando nuevas fábulas y nuevas mitologías en las que ponen toda su confianza y por las cuales hacen gran proselitismo. No sorprende, pues, que dichos programas “científicos” estén acompañados de otros donde se habla de las profecías de Nostradamus o del calendario maya y el fin del mundo en el año 2012. Prácticamente, el mismo nivel de especulación el que se requiere y se utiliza para tratar el tema del comienzo y formación de la tierra es el necesario para debatir el tema de la destrucción y fin del planeta.

Ahora bien, nosotros somos receptores no sólo de una esperanza, sino de una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios. [2] No nos preocupemos pues de las  especulaciones que en nombre de la ciencia muchos se atreven a utilizar para desprestigiar a quienes hemos puesto nuestra esperanza en el Dios Creador. A su debido tiempo, Dios mostrará su majestad y poder a todo ser humano y entonces toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor para gloria del Dios Padre. [3] ¡Sólo a Dios sea la gloria!

[1] Génesis 1:9-13
[2] Hebreos 7:19
[3] Filipenses 2:10-11
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