La palabra de hoy 27 de agosto de 2011


El perfume y el incienso alegran el corazón;
la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.
Proverbios 27:9

Desde los tiempos más antiguos se sabe que ciertos estímulos producen sensaciones agradables en nuestro ser. Nadie puede negar el profundo impacto que la música produce tanto en la mente como en el cuerpo de las personas. Hoy en día la música se ha convertido en una industria multimillonaria de la cual difícilmente nos podemos abstraer. Igualmente los sabores y las combinaciones de éstos dirigidos a estimular nuestro paladar han dado lugar al notable desarrollo de la industria culinaria resaltando la figura del “gourmet” como algo muy refinado. Las artes pláticas impactan positiva o negativamente nuestro sentido de la vista y el tacto es estimulado constantemente por los cambios de temperatura o los extremos de ésta. Finalmente, el sentido del olfato y nuestra capacidad para asociar ciertos aromas con diferentes estados de ánimos ha dado lugar a la también muy exitosa industria de la perfumería y con marcadamente menor éxito a la medicina alternativa de la aromaterapia. Ciertas fragancias producen un estado de gran bienestar y de allí que para adquirirlas y disfrutarlas haya que pagar un gran precio, aún cuando muchos de dichos olores se encuentren libremente en la naturaleza a nuestra disposición.

La amistad es algo que verdaderamente refresca el ánimo. Nuestros amigos son constante fuente de alegría y de apoyo, especialmente cuando las circunstancias se tornan adversas. De la misma manera que ciertos olores son dulces fragancias para nuestro olfato, la relación con nuestras amistades producen un efecto altamente positivo en nuestro corazón. Tengamos, pues, muchos amigos y actuemos en todo momento como los amigos que somos. Recordemos que nuestro Señor nos dijo: “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.” [1] Pero para poder ser amigo de Jesús es necesario obedecerle: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” [2] Así que con corazones obedientes compartamos el amor de Dios con nuestros amigos en todo momento. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

[1] Juan 15:15
[2] juan 15:14
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